La comunidad.
Por Kanbei elMay 8, 2010 | EnTextos y meditaciones, Henri Nouwen | 1 reacción »
La comunidad se caracteriza por dos cosas: una es el perdón y la ora la celebración. El perdón significa que contínuamente estoy dispuesto a perdonar al otro por no ser Dios -por no satisfacer todas mis necesidades-. También yo tengo que pedir perdón por no ser capaz de satisfacer las necesidades de otras personas.
Nuestro corazón -el centro de nuestro ser- es una parte de Dios. Así, nuestro corazón anhela satisfacción y comunión total. Pero los seres humanos, ya sea el marido, la esposa, el padre, la madre, un hermano, una hermana o un hijo, todos ellos son muy limitados al darnos lo que ansiamos. Como queremos tanto y sólo recibimos una parte de lo que deseamos, tenemos que seguir perdonando a las personas porque no nos dan todo lo que queremos. Te perdono porque sólo puedes amarme de una forma limitada. Persono a mi madre porque no es todo lo que me gustaría que fuera. Perdono a mi padre... Esto tiene una importancia extraordinaria justamente ahora, porque de continuo las personas tratan de culpar a sus padres, a la Iglesia y a sus amigos porque no les dan lo que necesitan. Por eso hay muchas personas que están tan enfadadas. No pueden perdonar a los demás, porque sólo les ofrecen expresiones limitadas de un amor ilimitado. El amor de dios no tiene límites, pero el amor de las personas sí lo tiene. Si entras en cualquier relación, ya sea de comunión, de amistad, de matrimonio o de comunidad, comprobarás que está siempre plagada de frustraciones y decepciones. Así pues, "perdón" se convierte en la palabra para decir "amor" en el contexto humano.
Lo interesante es que, cuando puedes perdonar a las personas por no ser Dios, entonces puedes celebrar que son un reflejo de Dios. Puedes decir: "ya que no eres Dios, te amo porque tienes unos dones muy hermosos de su amor". No tienes todo lo que tiene Dios, pero merece la pena celebrar lo que puedes ofrecer.
Para mi, celebrar significa elevar, afirmar, confirmar,alegrarse en los dones de otra persona. Puedes decir que eres un reflejo de ese amor sin límites. Por eso la comunidad es tan importante. (...)
Así, la celebración se hace importante, y puede haber expresiones de amor muy concretas, como fiestas de cumpleaños en las que simplemente se dice: "soy feliz de que estés aquí". No significa elogiar los talentos de las personas diciendo, por ejemplo: "¡qué bien tocas el piano!", sino más bien elogiar los dones de alegría, paz, amor, perseverancia, amabilidad o cordialidad. Elogiamos los dones del espíritu, y éstos son los reflejos de Dios.
(...) Si contemplas el pasaje de Lucas, se nombra uno a uno a los miembros de la comunidad de Jesús, y al final se dice: "Judas Iscariote, el que lo entregó". Por tanto, en cuanto hay una comunidad, hay un problema. Una vez dijo alguien que "la comunidad es el lugar donde siempre vive la persona con la que menos desearías vivir". Quiero decir que siempre existe esa persona. Ser un traidor significa "entregar". No quiere decir traicionar. Siempre hay en la comunidad alguien que te entrega a algo. No tiene porqué ser necesariamente una persona. Uno puede ser mi Judas, y tú puedes ser el Judas de otro. No es que una persona en la comunidad sea el problema, sino más bien que diferentes personas entregan a otras al sufrimiento contínuamente, sin siquiera quererlo. siempre hay alguien que no satisface mi necesidad o alguien que me irrita. En toda comunidad -sea familia o congregación- hay siempre alguien que es para otro un cilicio, pero que es esencial para la comunidad. Tal vez no lo queramos, pero siempre está ahí. No queremos que la comunidad sea un lugar de vida sentimental donde todos se aman unos a otros. Esto nunca sucederá. Hay que formar a las personas para que comprendan que la comunidad no significa una armonía emocional y afectiva total. Esto no es ni siquiera bueno, porque siempre estamos en camino, en marcha. Imaginemos que la comunidad fuera todo lo que nosotros queremos que sea; entonces nunca desearíamos ir a ninguna otra parte. Somos un pueblo en camino.
Henry Nouwen
"Parting Words", pp 10-13
1 comentario
Un aspecto fundamental de lo que tanto nos molesta del mundo actual es el enfado: el mundo está enfadado.
Lo peor aun es que eso nos enfada enormemente.
Es enfadante que el mundo esté tan enfadado, nosotros también, incluso teniendo motivos para la esperanza, estamos la mar de enfadados...
Es un círculo que yo estoy convencido que es nuestro potencial diferencial respecto del mundo: nosotros sí tenemos con qué romper ese círculo de enfado.
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