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48569

 
 

Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia

(nuevo)  por: Abel (77.208.58.---) / jue , 16-abr-2009, 00:52:55

Cada vez que hablas de que lo importante no es lo que el autor "quiso" decir si no lo que dice el texto, no me queda otra que decir que eso no tiene sentido, no por que no crea que la mirada que presentas sea una buena manera de leer un texto si no por que NO PUEDO verlo de otra manera ¿será que así me enseñaron a leer?

 

Retomo esta frase de Carlos, recogida en otro hilo, para enganchar un tema que pienso que puede ser interesante reflexionar a quien le interese, sin urgencias, ni demasiada necesidad, es sólo tomar un aspecto "teórico", del estudio de la Escritura, y ver a qué lleva.

Sucede que todos usamos un método para leer la Biblia. Sí! incluso el que cree que "sólo lee la Biblia, sin plantearse cosas intelectuales" está usando un método. Pero los métodos son cosas que piensan y reflexionan los especialistas, así que muy escasamente nos ponemos a pensar en ello: vamos adoptando un método de lectura según lo que se use en nuestra época, pero muy poco sabemos las bases de esos métodos que usamos, y muy poco sabemos los límites que tiene, y lo que es más: muy poca chance tenemos de mejorar nuestro método de lectura.

 

Cuando me refiero a "método" no quiero de ninguna manera decir una "receta" de lectura, ni una lectura puramente rutinaria. "Método" significa en griego un camino que se transita (met'hodós), y eso que han pensado los griegos sigue siendo real y vigente: al leer usamos un bagaje previo de lectura, al leer metemos el texto en la mochila que llevamos en un camino de lectura que viene de antes y seguirá después. nadie lee aisladamente ningún texto, siempre leemos desde antes y leeremos después: transitamos un camino, del que este o aquel texto no son sino estaciones, mojones donde nos sentamos por un rato.

 

Algunos método de lectura están tipificados, tienen nombre y reglas de funcionamiento; incluso algunos están caducos (ya no se usan), otros están en uso, y otros están en construcción.

Incluso refiriéndonos a la Biblia solamente (pero cualquier lectura se hace según método, aunque no lo sepamos), suele haber en uso más de un método.

 

Por ejemplo: Los Padres leían con varios métodos; el más común era el alegórico, pero no el único; algunos usaban una variante más fina del alegórico, que era el método tipológico, mucho más complejo, pero mucho menos utilizado. El maestro del método alegórico, el que lo desarrolló con más alcance fue Orígenes; en cambio el tipológico lo desarrolló principalmente San Hipólito; otros hacían una lectura más moralista, es decir, sacaban del texto principalmente orientaciones concretas para la acción personal, el mejor ejemplo de esto son las homilías de San Ambrosio. En muchos casos, se usaba una variedad de métodos, sobre todo por la facilidad de deslizarse de la tipología a la alegoría.

Cuando va avanzando el tiempo, ya más cerca de la cumbre del medioevo (siglos XI-XIII) se utiliza más un método de lectura argumentativa, donde el texto bíblico ya no es el objeto de la lectura, sino que el objeto es el discurso teológico, del que el texto bíblico es sólo una parte del argumento.

Señalo esta etapa, porque determina hasta hoy nuestra lectura, al privilegiar la búsqueda del "mensaje" por sobre el sentido del texto. Seguimos acostumbrados a buscar en el texto algo con lo que quedarnos, que no es el texto mismo sino una fórmula teológica que (supuestamente) lo resume y lo hace asimilable. En la práctica, el extraer un mensaje uniforme de un libro tan lleno de diferencias y ripios, termina haciendo que los creyentes busquen ese "mensaje bíblico" en otras fuentes y no en la lectura directa de la Biblia.

Es comprensible: la Biblia es dificilísima, y es imposible extraer de ella un mensaje; pero es que lo que hay que hacer es dejar de buscar un mensaje, hay que aprender a querer lo que el texto dice, no lo que no dice. Ese trabajo de querer lo que el texto dice es un trabajo de ida y vuelta: leo para aprender lo que el texto dice, y al ir curando el deseo de querer apresar el sentido, voy apreciando más el acto de leer.

Pienso que el objetivo de la lectura bíblica no es darnos verdades claras y distintas (para eso están los dogmas), ni aclararnos abstrusas cuestiones teológicas (para eso está la teología), sino formarnos en el proyecto de un "homo biblicus", es decir de ser seres humanos que viven la experiencia de leer la palabra bíblica como una experiencia en sí misma religiosa, de encuentro con Dios... pero bueno, me fui del tema central que son los métodos.

 

Hace unos 150 años, luego de varios siglos de decadencia teologística y moralista de la lectura bíblica, es decir, cuando lo mejor de los métodos patrísticos y medievales ya habían degenerado y entrado en franca decadencia, surge (no de un día para el otro sino tras una lenta preparación de dos siglos), el método histórico-crítico. Lo hace de la mano de Wellhaussen, quien hizo un interesante vaticinio, que se ha cumplido al pie de la letra (pero no porque él fuera adivino, sino porque sabía algo sobre los seres humanos): "Primero las iglesias rechazarán mi teoría, luego la irán aceptando poco a poco, hasta que finalmente terminen subrepticiamente incorporándola a sus credos..."

Y fue lo que literalmente ocurrió, en cada iglesia cristiana a distinto ritmo. la Católica fue la que más resistió, primero combatió el método furibundamente, luego más o menos se fue extendiendo, creándose una capa intelectual de exégetas histórico-críticos que -por más que no se pudiera oficialmente utilizar este método- hacían imposible evitarlo... hasta que en 1999 la Iglesia, en su Instrucción sobre los métodos de lectura, no sólo lo declara un buen método, sino el mejor, y único seguro hoy por hoy.

Casi de chiste, pero es así.

En realidad cada uno cedió algo: el método histórico-crítico que se practica hoy se parece muy poco al de Wellhausen, y no es histórico-crítico sino a condición de haberse mezclado con un montón de otros métodos.

Mientras tanto, precisamente cuando la Iglesia por fin dio el paso de aceptarlo oficialmente, el método tiene cada vez más detractores; es decir: cada vez más se ven las hilachas del método. Vige, sí; es el oficial, sí. Pero también está en decadencia, como decayeron todos los métodos a lo largo de la historia. Éste más aceleradamente porque nuestra época es más acelerada en todo, en lo malo y en lo bueno.

 

La base del método es estudiar el texto en sí mismo, con las mismas herramientas históricas y literarias que usaríamos con cualquier otro texto, y a la búsqueda de lo mismo que en cualquier otro texto: qué quiso decir el autor, o la "intención del autor". Pero en la Biblia hay que aclarar: la intención del autor humano.

 

Luego la Iglesia se encarga en sus escritos magisteriales de aclarar que la intención de Dios al revelar coincide con la intención del autor humano al escribir. Pero eso es una cuestión teológica, al exégeta histórico crítico le interesa el texto como expresión de una intención particular, manifestada en herramientas expresivas particulares.

 

Creo que ya con esto podemos decir que llegué a una pausa natural, verdad? porque ya se ve la costura del asunto, es decir, ya cualquiera puede barruntar por qué rechazo siquiera oler de cerca la bendita "intención del autor": porque no creo en el reinado incontestable del método histórico-crítico, sino que creo más bien que -una vez que ese método nos dejó lo mejor que podía dejar, es hora de liberar a la Biblia de su atadura a una forma de leer que considero prosaica y poco adecuada a su objeto. Desde mi pequeño puesto de lucha estoy dentro de los tantos que resisten al pensamiento único que trajo el Método.

 

Ojo: estamos hablando de métodos, no tiene nada de dogmático. Que la Pontificia comisión bíblica haya emitido una declaración donde habla del Método como el único seguro en la actualidad no implica que no se pueda seguir otro; implica:

-un reconocimiento a los que pelearon por el Método cuando aun se escribía con minúsculas, y que fueron muy duramente apaleados por magísteres, teólogos y público en general (mucho público cristiano, que vive 50 años atrás o se rige por los magisterios paralelos de CN y demás antros, sigue apaleando a los exégetas histórico-críticos, pero eso se debe a ignorancia)

-que de alguna manera había que poner fin a un siglo entero de dispersión metodológica, y reencajar la teología en correlación con los avances de la lectura bíblica.

-que a Juan Pablo II le encantaba codificar, así que además de codificar el derecho, el catecismo y el rosario, mandó codificar también los métodos exegéticos.

«Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro.»

 

     Si quieres citar sólo este post: http://www.eltestigofiel.org/dialogo/foros.php?idp=48569

 

 

48576

 
 

Re: Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia

(nuevo)  por: Kanbei (82.158.215.---) / sáb , 18-abr-2009, 10:12:00

Abel,

el tema me parece sumamente interesante, aunque complejo...en cuanto lo haya pensado un poco te comento.

Un abrazo.


 

     Si quieres citar sólo este post: http://www.eltestigofiel.org/dialogo/foros.php?idp=48576

 

 

48579

 
 

Re: Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia

(nuevo)  por: Carlos JBS (201.130.247.---) / dom , 19-abr-2009, 05:40:40

Por fin me regresaron mi internet.

 

eguimos acostumbrados a buscar en el texto algo con lo que quedarnos, que no es el texto mismo sino una fórmula teológica que (supuestamente) lo resume y lo hace asimilable.

Pero es que lo que hay que hacer es dejar de buscar un mensaje, hay que aprender a querer lo que el texto dice.

 

Esa es la descripción mas oportuna de como espontáneamente leo la biblia, no lo planeo, asi la leo simplemente.. busco el mensaje, los empacable..

 

¿Pero entonces que dice el texto? ¿y como algo muerto como la letra puede decir algo con sentido sin que ese sentido sea precisamente lo que me dice a MI PERSONALMENTE? es decir que no dice algo universal y abarcador si no intimo y solo a mi?

 

¿O sera que eso ultimo ES?

"I will find you..." / Un pajarillo no canta por que tenga una respuesta, canta por que tiene una canción.

 

     Si quieres citar sólo este post: http://www.eltestigofiel.org/dialogo/foros.php?idp=48579

 

 

48611

 
 

Re: Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia

(nuevo)  por: Abel (81.203.142.---) / mié , 22-abr-2009, 23:24:45

no lo planeo, asi la leo simplemente.. busco el mensaje, los empacable..

 

Todos leemos buscando algo que nos quede, que nos responda cconcretamente. El gran problema no es ése; el problema es congelar la lectura en lo que momentáneamente, hoy, en este instante, el texto me ha dicho. Es decir: el problema es empacar el mensaje del texto y pasar a otra cosa.

Lo contrario a esto no es convertir la lectura en una experiencia puramente técnica, intelectual y abstracta, sino aceptar la provisoriedad de lo que yo mismo veo en el texto; aceptar sentir que el texto no ha quedado cerrado con mi lectura (ni en realidad con ninguna).

Ese primer paso es de actitud, no es una técnica de lectura sino una actitud frente a lo que voy a leer:

¿Aceptaré que la Biblia hable por fuera de mis esquemas religiosos, a veces de acuerdo con ellos y a veces no, pero en tal caso siempre con soberanía respecto de ellos?

¿Aceptaré que mi "imagen de Dios" es sólo un esquema provisorio, meramente orientativo, y que debe ser tomado con pinzas y sometido a una profunda revisión?

¿Aceptaré que mi experiencia de Iglesia es una experiencia pobre y limitada, ceñida a una cierta pragmática personal, y que la Iglesia de la que Dios habla, la que Jesús funda está muy por encima que la de todas las "ideas de iglesia" que podamos acumular a lo largo de lo siglos?

 

Lo peligroso de leer cerrado al sentido, atado al mensaje, es que ese "mensaje" no suele ser el que la Biblia ocasionalmente me dé, sino el que yo voy a buscar y confirmar en ella: el que yo llevo, no el que ella trae.

Vamos a la Biblia a buscar que en el AT Dios sea violento, y se rebaje a las mujeres y la religión sea legalista... todo eso es aceptable mientras esté en el AT. En el Nuevo, por el contrario, no sólo Jesús tiene que ser (y parecer) un moderno, sino además decir claramente que es Dios, consolidar el papado, y crear los siete sacramentos -ni uno más ni uno menos-... por supuesto estoy caricaturizando adrede. No es tan burdo el asunto, pero algo de eso hay.

 

Somos herederos de una lectura argumentativa de la Biblia, esa forma de leer diseñada en el medioevo y que dio grandes frutos, pero también tendió a reemplazar la Biblia por un discurso teológico que tuviera menos saltos, ripios y contramarchas.

 

Pero cmom dice el poeta:

"Si el lirio da a los precipicios, qué le vamos a hacer..."

 

Si la Biblia no es un libro lineal, carente de saltos, llano y sin ripios, qué le vamos a hacer: ésa es la Biblia , no otro texto que pudiera suplantarlo. La Palabra de Dios no es otra que la que se nos da en un texto compuesto en más de un idioma -todos antiguos y raros-, consignado en documentos que deben ser rescatados de la destrucción, fijados y establecidos, y sólo luego de eso comenzados a leer, y no digamos a comprender...

 

El discurso teológico ha hecho de la expresión "Palabra de Dios" algo casi carente de significado y de valor, de tan abstracto. La "Palabra de Dios", tal como la propia Biblia utiliza la expresión, no es nada abstracto ni intangible: es una realidad viva y operante en un conjunto de procedimientos del lenguaje, en idiomas concretos, hablados por seres humanos concretos que hacen de las suyas para tratar de entenderse.

 

"Método de lectura" -a mi entender- quiere decir encontrar la manera en que la légítima búsqueda de un significado momentáneo -un "mensaje"- no ahogue la trascendencia de ese escrito: trascendencia horizontal (porque va más allá de mi lectura) y vertical (porque va más allá del mundo en el que habla).

«Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro.»

 

     Si quieres citar sólo este post: http://www.eltestigofiel.org/dialogo/foros.php?idp=48611

 

 

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Re: Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia

(nuevo)  por: Carlos JBS (201.130.238.---) / jue , 23-abr-2009, 01:22:51

En el Nuevo, por el contrario, no sólo Jesús tiene que ser (y parecer) un moderno, sino además decir claramente que es Dios, consolidar el papado, y crear los siete sacramentos -ni uno más ni uno menos-... por supuesto estoy caricaturizando adrede.

 

jaja caricaturizando??? yo me rio por q suena exactamente a la realidad que muchas veces hemos encontrado por alli..

 

En pocas palabras seria dejar que la palabra viva, corra, fluya, se pase, nos hable, y después de lo provisorio, volvernos dejar tocar por ella una y otra vez. Como si cada vez que leemos aun que sea el mismo pasaje, fuera una nueva conversación con Dios... siempre nueva, siempre "acompañante"

 

A lo mejor me meto en un tema un poco distinto, pero.. ¿no sera nuestra tendencia dentro de nuestra Iglesia de "condensarlo" todo, ej. Catecismo, Compendio del Catecismo, curso de 10 paginas de biblia y moral cristiana, camino a la salvación, formula derivada para llegar al cielo, etc... algo que nos impide entablar esa conversación con la palabra de Dios? ¿No nos quedamos con la palabra de Dios labrada en roca, en vez de la que se grava en un corazón de carne que quiere escuchar?

 

     Si quieres citar sólo este post: http://www.eltestigofiel.org/dialogo/foros.php?idp=48617

 

 

48633

 
 

Re: Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia

(nuevo)  por: Abel (62.87.50.---) / vie , 24-abr-2009, 00:15:21

No es una tendencia de la Iglesia, sino del ser humaano; con esa tendencia vamos a formar la Iglesia.

Tenemos la ventaja de que Jesús contaba con eso al fundarla, y la desventaja de que no dejó un manual de instrucciones inequívoco donde nos dijera cómo evitar superponer nuestro proyecto de Iglesia al de él.

Sí, ya sé, ahora alguno me regañará: "el manual de instrucciones es el Nuevo Testamento"... falso: el manual de instrucciones es toda la Biblia, no sólo el NT... ¡pero no es inequívoco! No "funciona" como un "manual de instrucciones", sino que nos muestra vida en movimiento, con todos sus vericuetos (sin ahorrarse, además, ninguno); y de allí nosotros, sin otra guía que la palabra interior del Espíritu en nuestra propia vida -palabra que sólo habla a condición de que estemos dispuestos a escucharla- debemos deducir qué cosas son imitables, cuáles son mejorables, cuáles rechazables.

Cada uno personalmente y toda la Iglesia en cada tiempo, nos enfrentamos, con nuestra propia vida en movimiento, a esta vida en movimiento puesta en el tiempo de una narración.

 

¡Es muy difícil! de eso no tengo duda.

«Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro.»

 

     Si quieres citar sólo este post: http://www.eltestigofiel.org/dialogo/foros.php?idp=48633

 

 

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Re: Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia

(nuevo)  por: Abel (77.208.40.---) / mié , 29-abr-2009, 00:58:00

Una de las ventajas de tener un hilo llamado "Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia" es que realmente caben muchas cosas...

Estaba pispeando por allí y allá el sitio del Vaticano, y me topé con un discurso del Papa a los miembros de la Pontificia Comisión Bíblica dado hace 6 días (antes de internet teníamos que esperar años para leer esos textos). Es un discurso del género "de ocasión", no es que agregue doctrina que no podamos conseguir en mil y un discursos más del propio Papa o de alguno de los pontífices anteriores, pero como resume en pocas palabras temas que a veces lleva mucho texto exponerlos, me gustaría compartir el fragmento central. No está traducido aún (las traducciones suelen ponerse en el web con un mes de tardanza, aproximadamente), pero como el original es italiano, me permití volcar algunos párrafos, ya que el italiano del Papa es casi tan pobre como el mío, por lo que nos llevamos de maravillas:

 

Me complace daros la bienvenida una vez más en el final de la sesión plenaria anual. Doy las gracias al cardenal William Levada, por su discurso de bienvenida y por el resumen del tema que ha sido objeto de cuidadosa reflexión en el curso de la reunión.

Una vez más os habéis reunido para explorar un tema muy importante: la inspiración y la verdad de la Biblia.

[...]

Como ya ha mencionado usted, señor Presidente, en la "Providentissimus Deus" el Papa León XIII dio a los exégetas católicos nuevos incentivos y nuevas directivas sobre el tema de la inspiración, la verdad y la hermenéutica bíblica.

Más tarde, el Papa Pío XII, en su Encíclica "Divino afflante Spiritu", recogió y completó la instrucción anterior, instando a los exégetas católicos a llegar a soluciones en pleno acuerdo con la doctrina de la Iglesia, teniendo debidamente en cuenta las contribuciones positivas de los nuevos métodos de interpretación desarrollados en el ínterin.

El vivo impulso dado por estos dos Pontífices a los estudios bíblicos, como usted decía también, ha encontrado plena confirmación y ha sido ulteriormente desarrollado en el Concilio Vaticano II, del cual toda la Iglesia ha obtenido y obtiene beneficios. En particular, la Constitución conciliar "Dei Verbum" aún hoy ilumina la labor de los exégetas católicos e invita a pastores y fieles a alimentarse más intensamente en la mesa de la Palabra de Dios.

El Concilio recuerda a este respecto, en primer lugar, que Dios es el autor de la Sagrada Escritura: "Las verdades reveladas por Dios, que se contienen y manifiestan en la Sagrada Escritura, se consignaron por inspiración del Espíritu Santo. la santa Madre Iglesia, según la fe apostólica, tiene por santos y canónicos los libros enteros del Antiguo y Nuevo Testamento con todas sus partes, porque, escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios como autor y como tales se le han entregado a la misma Iglesia." (Dei Verbum, 11). Dado entonces que todo lo que los autores inspirados o hagiógrafos alegan debe considerarse alegado por el Espíritu Santo, el autor invisible y trascendente, debe declararse por consiguiente que "los libros de la Escritura enseñan firmemente, con fidelidad y sin error, la verdad que Dios quiso consignar en las sagradas letras para nuestra salvación" (ibíd., 11).

Del correcto planteamiento del concepto de "inspiración divina" y de "verdad de la Sagrada Escritura", se derivan algunas normas que afectan directamente a su interpretación. La misma Constitución Dei Verbum, después de decir que Dios es autor de la Biblia, nos recuerda que en la Sagrada Escritura Dios habla al hombre a la manera humana. Y esta sinergia divino-humana es muy importante: Dios habla realmente con los hombres de manera humana. Para una correcta interpretación de la Sagrada Escritura, por tanto, se debe considerar cuidadosamente lo que realmente han querido decir los hagiógrafos y lo que plugo a Dios que se manifiestara a través de palabras humanas.

"Porque las palabras de Dios expresadas con lenguas humanas se han hecho semejantes al habla humana, como en otro tiempo el Verbo del Padre Eterno, tomada la carne de la debilidad humana, se hizo semejante a los hombres." (Dei Verbum, 13 ).

Estas indicaciones, muy necesarias para una correcta interpretación del carácter histórico y literario como primera dimensión de toda exégesis, requieren además una conexión con las premisas de la doctrina sobre la inspiración y la verdad de la Sagrada Escritura.

De hecho, siendo la Escritura inspirada, hay un principio supremo de la interpretación correcta, sin el cual los escritos sagrados resultarán ser letra muerta, sólo del pasado: "la Sagrada Escritura hay que leerla e interpretarla con el mismo Espíritu con que se escribió" (Dei Verbum, 12).

En este sentido, el Concilio Vaticano II señala tres criterios siempre válidos para una interpretación de la Sagrada Escritura conforme al Espíritu que la inspiró.

-Ante todo tenemos que prestar mucha atención al contenido y la unidad de la totalidad de la Escritura: sólo en su unidad es Escritura, porque aunque son diferentes los libros que la componen, la Sagrada Escritura es una en virtud de la unidad del proyecto divino, del cual Cristo Jesús es el centro y el corazón (cf. Lc 24,25-27; Lc 24:44-46).

-En segundo lugar, debemos leer la Escritura en el contexto de la tradición viva de toda la Iglesia. Según un dicho de Orígenes: "Sacra Scriptura principalius est in corde Ecclesiae quam in materialibus instrumentis scripta", es decir: "la Sagrada Escritura está escrita antes en el corazón de la Iglesia que en instrumentos materiales". De hecho, la Iglesia transporta en su Tradición la memoria viva de la Palabra de Dios y es el Espíritu Santo el que da la interpretación de la misma conforme al sentido espiritual (cf. Orígenes, Homiliae in Leviticum, 5,5).

-Como tercer criterio es necesario prestar atención a la analogía de la fe, a saber: la cohesión de las verdades de la fe entre sí y con el plan general de la revelación y la plenitud de la economía divina contenida en ella.

La tarea de los investigadores que estudian con métodos diferentes la Sagrada Escritura es el de contribuir, de conformidad con los principios anteriores, a la comprensión más profunda y a la exposición del sentido de la Sagrada Escritura. El estudio científico de los textos sagrados es importante, pero no suficiente por sí solo porque atiende sólo la dimensión humana.

Para atender a la coherencia de la fe de la Iglesia, el exégeta católico debe estar atento a percibir la Palabra de Dios en estos textos, dentro de la misma fe de la Iglesia. En ausencia de este vital punto de referencia, la investigación exegética quedaría incompleta, perdiendo de vista su finalidad principal, con el peligro de quedar reducida a una lectura puramente literaria, en la que el verdadero autor - Dios - ya no aparece.

Además, la interpretación de la Sagrada Escritura no puede ser sólo un esfuerzo científico individual, sino que siempre debe ser confrontada, inserta y autenticada por la tradición viva de la Iglesia. Esta norma es decisiva para precisar la correcta y recíproca relación entre la exégesis y el Magisterio de la Iglesia. El exégeta católico no se siente sólo miembro de la comunidad científica, sino también, y sobre todo, un miembro de la comunidad de los creyentes de todos los tiempos.

En realidad, estos textos no fueron entregados a los investigadores individuales o a la comunidad científica "para satisfacer su curiosidad o para darles temas de estudio y de investigación" (Divino afflante Spiritu, EB 566). Los textos inspirados por Dios han sido encomendados en primer lugar a la comunidad de los creyentes, a la Iglesia de Cristo, para nutrir la vida de fe y guiar la vida de la caridad. El respeto de esta finalidad condiciona la validez y la eficacia de la hermeneutica bíblica. La encíclica Providentissimus Deus ha recordado esta verdad fundamental y ha observado que, lejos de obstaculizar la investigación bíblica, el respeto de esta norma favorece el auténtico progreso. Diríamos que una hermenéutica de la fe corresponde más a la realidad de este texto que no una hermenéutica racionalista que no conoce a Dios.

[...]

Ai Membri della Pontificia Commissione Biblica (23 aprile 2009) [/q' target='_blank'>]

 

Bueno, hasta aquí el fragmento que deseaba compartir, más que nada para pensar juntos algunos de los aspectos allí dichos, cuestión que dejo para continuar en el siguiente mensaje.

 

«Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro.»

 

     Si quieres citar sólo este post: http://www.eltestigofiel.org/dialogo/foros.php?idp=48670

 

 

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Re: Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia

(nuevo)  por: Abel (77.208.40.---) / mié , 29-abr-2009, 01:43:00

En suma, ¿de qué habla este texto del Papa?

 

Reafirma, por supuesto, que la Biblia es la Palabra de Dios (¡faltaría más!), pero -y esto es el punto central- dice algo difícil de formular: ese hecho tiene que tener consecuencias en algún nivel de la intepretación.

 

-¡Claro!, me dirán, ¿cómo no va a tener consecuencias?

 

En realidad no es tan claro, precisamente por eso el Papa aprovecha la ocasión de estar hablando a los miembros de la PBC para recordar la importancia de pensar el tema. Cuando te pones a estudiar la Biblia, y descubres la completa validez de ese principio que también enuncia este discurso, que es que la Biblia es de pleno derecho y con entera propiedad palabra humana, no parece que la propiedad "palabra de Dios" le añadiera, al nivel de la comprensión del texto, nada específico.

 

Podríamos resumir la primera parte del discurso en este triple encadenamiento:

 

* Se sienta como principio que la Biblia es tan palabra de Dios como humana.

* Se reconoce que la relación entre esas dos realidades es la de una "sinergia", una completa interacción mutua.

* Se saca como corolario que lo que Dios quiere decir es lo que los autores humanos dicen.

 

De allí a una observación que, si no quedara sumergida en la vorágine del texto, no debería dejar de causarnos cierta sorpresa:

 

«Estas indicaciones, muy necesarias para una correcta interpretación del carácter histórico y literario como primera dimensión de toda exégesis»

 

¡Este es el punto que obliga a pensar muy en profundidad la cuestión de la Biblia como palabra de Dios!

 

Para el creyente que aun piensa que la Biblia es una especie de dictado de Dios a unos autómatas-escribientes (lo formule con esta grosera metáfora o de maneras más sutiles), para el creyente que piensa que todo eso de la dimensión humana de la Biblia no es sino una racionalización y distracción de teólogos que han perdido la fe, o para el que crea que lo de estudiar la Biblia es para otros y que con sentarse un rato delante de ella y echarse un padrenuestro, ya el Espíritu bajará a decirle lo que el texto quiere decir, la insitencia de este discurso del Papa en la dimensión de Palabra de Dios de la Biblia puede sonar a mera retórica... ¿para qué cargar las tintas con algo tan obvio?

 

¡Es que no es tan obvio! no es para nada sencillo -incluso aunque se tenga una intuición del asunto- formular cuál puede ser la función real y concreta de una afirmación como ésta -"la Biblia es Palabra de Dios"-, sin destruir lo que llevó casi 20 siglos conquistar, que es la veracidad y completa realidad de esa otra dimensión: "la Biblia habla verdaderamente en palabras humanas".

 

Así que el discurso dirá:

Podemos reconquistar qué le agrega a lo que conocemos de la Biblia el afirmar que ella es Palabra de Dios por medio de tres criterios, que son a la vez los criterios de una "lectura católica" de la Biblia:

 

-El carácter de Palabra de Dios de la Biblia no es algo que vamos a ver en este o aquel fragmento, sino que se manifiesta precisamente como función de unidad de unos textos que, sin ese carácter, no podrían leerse más que fragmentariamente.

 

-El carácter de Palabra de Dios de la Biblia no es algo que vamos a ver pegado al texto, sino que abre el texto a su dimensión de unidad ya no entre ls distintos fragmentos, sino de unidad del texto con la vida de la Iglesia.

-El carácter de Palabra de Dios de la Biblia no es algo que nos va a dejar un conjunto de verdades aisladas, sino que permite recuperar la unidad de la verdad de la fe, que no consiste en revelaciones de cosas más o menos misteriosas o más o menos incomprensibles, sino en revelación de la misteriosidad e inasibilidad del propio Dios, del propio plan salvíficio de Dios.

 

Me gusta mucho esta triple dirección en la que se mueve la consideración del carácter de "Palabra de Dios" de la Biblia, porque en ningún momento entra en competencia -ni lo pretende- con lo que ya no podemos dejar de reconocer como palabra de hombres en la Biblia. Cuando un texto es difícil, el que sea Palabra de Dios no lo hace más fácil. Si no sabes cómo entender un salmo (por ejemplo), no vas a mejorar la comprensión por escudarte en que total es Palabra de Dios.

 

Ahora bien: aplícate a comprender el texto como harías con cualquier texto difícil, métete en él, y cuando te haya hablado, cuando haya comenzado a ser un texto que dice, entonces sí, el hecho de que ese texto sea Palabra de Dios comenzará también a significar algo: ese texto no estará solo, ese texto pertenecerá:

 

-a una Biblia que es una en sí misma, y no un conjunto de textos dispersos,

-a una Biblia que es una con la vida de la Iglesia, y no un conjunto de textos antiguos,

-a una Biblia que es una con un proyecto salvífico del Dios que te sigue salvando, que sigue teniendo el mismo proyecto contigo que con el Hijo pródigo o con la Samaritana

 

La "palabra de Dios" no es un concepto comodín que simplifica la comprensión de la Biblia, pero -a condición de que nos metamos en la tarea (ardua) de comprenderla- el hecho de que ella sea "palabra de Dios" abre a una dimensión que sería insospechada en cualquier otro escrito.

 

«Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro.»

 

     Si quieres citar sólo este post: http://www.eltestigofiel.org/dialogo/foros.php?idp=48671

 

 

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Re: Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia

(nuevo)  por: Abel (77.208.40.---) / mié , 29-abr-2009, 02:37:55

Señalaba recién una manera de leer estos "tres criterios de la Biblia como Palabra de Dios" en la dirección de lo que está tratando de pensar el discurso del Papa, que se dirige en ese momento a gente que no necesita ser convencida del carácter humano de la Biblia.

Pero el creyente de a pie está, lamentablemente y por defecto de la enseñanza católica concreta, a más o menos 70 años atrás -los más avanzados- del estado actual del magisterio bíblico de la Iglesia. Basta recorrer el deprimente panorama de los "sitios católicos" para comprobar hasta qué punto lo poco que se habla de la Biblia copia y recopia afirmaciones dudosas, en el mejor de los casos, y en el normal, completamente perimidas y que ya nadie en el campo del estudio serio de la Biblia afirmaría.

Ya sé que aquí en ETF las cosas funcionan un poco distinto, porque quien más quien menos, todos hemos aceptado que no bastaba con tener prendidos con alfileres tres o cuatro nociones del catecismo, sino que era necesario estudiar y aceptar que hay cosas que cambian y avanzan en la lectura... pero es una situción bastante peculiar la de nuestro sitio, que no se reproduce, lamentablemente, en muchos otros.

 

Así que me parece que puede ser útil, no sólo leer el discurso del Papa desde la perspectiva de lo que dice, sino también explicitando que es lo que no debe entenderse en él, o -dicho de otro modo- cómo entender mal lo que está diciendo.

 

Retomaré entonces esto de los "tres criterios de la Biblia como Palabra de Dios", pero ahora vistos en la dimensión de lo que no debe entenderse o deducirse de ellos:

 

-Primer criterio:

«Ante todo tenemos que prestar mucha atención al contenido y la unidad de la totalidad de la Escritura: sólo en su unidad es Escritura...»

 

Una bonita manera de entender esa afirmación para el lado de los tomates es suponer que porque la Biblia es una, esa unidad es unidad de temas, de estilos, de intereses, de supuestos, de contextos, de convicciones... etc etc etc.

La unidad de la que habla este criterio es la de la Biblia como proyecto de Dios, que lo descubriremos recién al cabo de recorrer la Biblia como realización -infinitamente diversa- de unos hombres que vivieron y escribieron a lo largo de 1100 años.

Por ejemplo, la unidad de la Biblia no sirve para explicar por qué en Juan Jesús sopla el Espíritu Santo apenas resucitó, mientras que en Lucas la venida del Espíritu Santo tarda cincuenta días, y además supone primero la ida de Jesús. Se trata (es sólo un ejemplo entre millares) de teologías diversas para situaciones de la Iglesia diversas, donde la reflexión acerca de la presencia actual de Dios en su Iglesia no encuentra una única expresión; es correcto confrontar los dos textos, e incluso reflejar uno en el otro, pero no es correcto inventar una armonía que no tienen, y achacar ese invento a que son Palabra de Dios.

 

-Segundo criterio:

«En segundo lugar, debemos leer la Escritura en el contexto de la tradición viva de toda la Iglesia. Según un dicho de Orígenes: "Sacra Scriptura principalius est in corde Ecclesiae quam in materialibus instrumentis scripta", es decir: "la Sagrada Escritura está escrita antes en el corazón de la Iglesia que en instrumentos materiales"....»

 

Una manera de entender pésimamente mal esta afirmación es suponer que la unidad de la Palabra de Dios con la Tradición viva significa que los Padres de la Iglesia (o lo que es peor: las páginas de internet donde dicen que citan a los Padres de la Iglesia) tiene ya la interpretación hecha de cada fragmento de la Biblia, y que basta con encontrar la cita adecuada para que un fragmento de la Biblia deje de darnos dolor de cabeza.

Últimamente, cada vez que el Magisterio dice "Tradición", al lado le añade la palabra "viva", para que no olvidemos nunca que la Tradición -tal como la quiere entender la Iglesia- no es un conjunto de enseñanzas anquilosadas y fijadas en una especie de "manual de la recta comprensión de la fe"; ese tal "manual" es un completo imposible, no existe la posibilidad de fijar la dichosa "recta comprensión" ni de la fe, ni de la vida, ni de la Biblia. Los Padres de la Iglesia (tomándolos como símbolo de la Tradición de la Iglesia) no nos van a facilitar la interpretación de la Biblia si no hacemos el trabajo nosotros de interpretar con los medios de los que disponemos hoy, porque ellos no hicieron sino interpretar con los medios de los que disponían en su momento; lo que van a permitirnos es que -realizado nuestro trabajo de inmersión en la variedad infinita del sentido del texto bíblico- recuperemos ese texto como "vida en la Iglesia", imitando, ahí sí, el ejemplo de ellos, para quienes leer e interpretar la Biblia no era una tarea de ociosos, sino un momento fundamental de la encarnación de la Iglesia en su tiempo, y que tanto falta por hacer en el nuestro.

 

-Tercer criterio:

«Como tercer criterio es necesario prestar atención a la analogía de la fe, a saber: la cohesión de las verdades de la fe entre sí y con el plan general de la revelación y la plenitud de la economía divina contenida en ella....»

 

Hay muchas maneras de entender pésimamente mal esta afirmación; una de ellas es suponer -al estilo lectura fundamentalista- que lo que leo en la Biblia es ya por sí mismo la fe, lo cual termina dando para que cada uno se arme una "fe divina y católica" a su estrecha medida: basta encontrar la cita adecuada, y ya tienes una fe como para vivir en ella, o para darle por el hígado al vecino (que suele ser lo mismo). Es como decir: pasar la aplanadora del texto bíblico a la fe.

Pero esta manera no es la única de entender mal el criterio de la "analogía de la fe"; hay otra tan usada como ésta aunque en dirección contraria, y es creer que porque algo que está en la Biblia no ha sido recogido en el Credo, entonces carece de interés, valor o sentido. En esta la aplanadora va en sentido contrario: leo la Biblia sólo para que me corrobore lo que ya sé, y si no dice lo que yo creo que dice, paso a la página siguiente, que ya encontraré un lugar donde diga lo que está obligada a decir. La cuestión es que la Biblia dice muchísimo más de lo que creemos, y la unidad de la fe nunca anulará la diversidad -e incluso el choque- de las formulaciones.

Una tercer manera de entender mal este criterio es suponer que lo que la Biblia tenga para decir estará contenido en alguna página del Magisterio (al estilo de la clásica pregunta "¿qué dice la Iglesia de tal versículo?"), como si se pudiera pasar por alto que la Biblia debe ser interpretada acudiendo al auxilio de un Magisterio que por alguna especie de milagro no debiera ser interpretado: si la Biblia debe ser interpretada, el Magisterio y la Tradición también, porque pertenecen a la misma especie de la "sinergia humano-divina de la fe".

 

En suma, y para terminar esta ya demasiado larga meditación acerca del discurso del Papa, la Biblia es esencialmente múltiple, porque requiere una plenitud de obra humana (plenitud al escribirla y plenitud nuestra al estudiarla), y es esencialmente una, porque expresa una plenitud del ser y del obrar de Dios.

Es verdad que esa unidad, que está como custodiada y contenida en la expresión "Palabra de Dios" es uno de los tesoros más grandes que nos depara la Biblia, pero esa unidad no es -ni debe ser nunca- un punto de partida, sino un punto de llegada. La unidad de la Biblia que conquistamos por fuera de su diversidad sería una unidad falsa, una unidad ficticia, construida por nosotros, y enteramente distinta a la unidad que la Biblia tiene escondida como el tesoro que se obtiene al precio de recorrer la preciosa variedad de sus estilos, sus giros, sus idiomas, sus contextos culturales, sus intereses, sus planteos, y sus provisorias soluciones a problemas planteados por unos hombres en unos años concretos.

«Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro.»

 

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Re: Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia

(nuevo)  por: Abel (77.211.134.---) / dom , 21-jun-2009, 05:49:56

Me gustaría seguir, si hay alguno al que le interese leer esto. Y la verdad es que pienso que sí. Pero los insto vivamente a que no tengan miedo y pregunten lo que no entiendan, aunque les parezca demasiado sencillo o elemental. En realidad, de la cuestión de los métodos de lectura bíblica no hay mucha gente que sepa teoría.... y sin un cierto armazón teórico es bastante difícil utilizar un método, e incluso entender por qué fueron evolucionando los estudios bíblicos al punto en que están ahora.

 

Estaba hablando del método histórico-crítico (HC, de ahora en adelante), que es, podríamos decir, el método básico en la actualidad. Nadie que pretenda hoy interpretar la Biblia puede dar la espalda a este método; podrá cuestionar éste o aquel aspecto del método, le gustará más o menos, pero no se puede hoy leer la Biblia (y por tanto interpretarla) dándole la espalda a este método. En la práctica ha venido a ser el modo de leer la Biblia adecuado a nuestro tiempo.

 

Vemos por qué se llama "histórico-crítico"

"Histórico", porque ante cada texto trata de establecer su historia: cómo y por qué ese texto a llegado a ser lo que es, y a decir lo que dice.

"Crítico", porque no se conforma con lo que parece ser la historia obvia o aparente del texto, trata de llegar a la profundidad de esa historia. En la ciencia contemporánea, "crítico" significa no otra cosa que "bien fundamentado".

 

Voy a poner un ejemplo: cuando leemos en la Biblia la historia de los patriarcas, la cuenta de tal manera que parece que el narrador hubiera estado allí, o que hubiera recibido su material de un cronista que hubiera estado presente.

Por supuesto, lo primero que tenemos que descartar... sí, descartar, así como lo leen, en cualquier estudio que pretenda ser "crítico" (es decir: bien fundamentado) es cualquier "mano sobrenatural"...

¡Ah claro, así cualquiera: si resulta que descartamos a Dios de antemano, nos quedaremos con cualquier cosa, pero no ya con la Biblia!

Bueno, eso fue lo que más resistencia causó al principio de este método... pero la verdad es que los que tenían razón eran los estudiosos críticos, y los que no la tenían eran los que creían defender a Dios... que no necesita que lo defiendan.

Lo que el método dice no es que Dios no existe, o que Dios no obra, o que no inspiró la Biblia.... lo que dice es que no lo puedo usar para entender las particularidades de este texto. Digamos: así como el hecho de que la Biblia sea inspirada no implica que no esté escrita con tinta en materiales x (cuero, pergamino, papel, lo que sea), así también -piensa el estudio crítico- que sea inspirada no implica que no lleve en su redacción las huellas de una historia literaria, que puede -¡y debe!- rastrearse.

 

Claro, en la práctica esto significa arrumbar en el cajón de los recuerdos irrecuperables esa forma antigua e ingenua de entender la expresión "imnspiración bíblica". Quien adopta una lectura crítica -incluso aunque después cambie de método- ya nunca más podrá entender que la inspiración de la Biblia es un dictado de Dios a unos secretarios-autómatas.

 

Ya se imaginará que fue éste el punto que específicamente más rechazo y resistencia generó, hasta que poquito a poco se fue formando en las iglesias (no sólo en la nuestra! también en las protestantes) un nuevo consenso científico y religioso sobre la palabra "inspiración". Digamos que hacia los años 40 nadie sabía ya bien lo que quería decir "inspiración", pero todos sabían que no quería decir "dictado".

 

Precisamente en 1943 el gran Pio XII promulga una encíclica con el significativo título de "Divino afflante Spiritu", es decir: "por inspiración del Espíritu Divino".... título provocativo, si tienen en cuenta el contexto teológico que les menciono.

 

Ahora bien, de qué trata la Divino afflante? es una condena de los nuevos estudios? ¡todo lo contrario! es la primera vez que oficialmente (ya se había empezado no oficialmente mucho antes) la Iglesia Católica abre la puerta a los estudios críticos de la Biblia, es decir, a aceptar el presupuesto básico, que es que no puede haber contradicción entre la Biblia como palabra divina, y la Biblia como producción humana; y que, en definitiva, el estudiar la Biblia, incluso humanamente, nos terminará llevando de nuevo a ese Espíritu Divino Inspirador.

La Divino Afflante abre el camino que culmina en la Dei Verbum (del Vaticano II) y su gran "dogma" bíblico: "la intención de Dios al revelar es la intención del hombre al escribir", así que busquemos la intención del escritor y habremos hallado la de Dios.

 

Puse "dogma" entre comillas... no es ningún dogma, pero es un principio interpretativo que hubiera sido imposible 50 años antes. Y que para muchos creyentes hoy sigue siendo, en la práctica, inaceptable.

Los que más me conocen saben que la expresión "intención del autor" no está dentro de mis preferidas, pero es uno de los elementos centrales del método HC: buscar el sentido del texto es tratar de establecer la intención del autor humano, qué quiso decir él... para lo cual hay que tratar de traspasar la historia aparente del texto y trazar su historia crítica: cómo fue escrito, cuándo, y por qué, y de ser posible, por quién.

 

Opsss, se hizo largo y dejé a mis patriarcas y sus cronistas colgados de la historia hace varios párrafos. pero bueno, no están colgados, sino que los dejamos sin que pueda ser Dios la fuente de cómo conocemos a Abraham, Isaac y Jacob... y eso es un gran avance, aunque no sabemos de dónde saca el texto todos sus datos. Seguiremos con ese mismo ejemplo tratando de entender el método histórico-crítico, pero no ahora.

«Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro.»

 

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Re: Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia

(nuevo)  por: Carlos JBS (201.167.106.---) / dom , 21-jun-2009, 20:27:19

Se saca como corolario que lo que Dios quiere decir es lo que los autores humanos dicen.

 

Entonces si es importante saber que es lo que quiso decir el autor.

Si alguien escribe es para expresar algo, decir algo. Si Juan dice algo en su evangelio, puede estar bien tener 100 interpretaciones acerca de lo que quiza quizo decir (por algo hay muchas religiones en torno a la biblia) pero si tomamos en cuenta esto que se dice en la cita, lo importante es descubrir cual seria la intención de Juan al decirnos eso.. descubrir esa intención es descubrir al final lo que Juan queria decirnos acerca de lo que Dios le revelo a el.

 

Pensar que lo importante es leer lo que "alli dice" seria pensar, a mi parecer, como si la palabra fuera "magica" y pudiera representar algo mas a parte de la intención del autor de decirnos algo.

 

Dices Abel, que el metodo HC esta en decadencia y tu estas en la trinchera de que la Biblia se interprete de otra manera.. ¿que método es este que defiendes?

"I WILL FIND YOU"

 

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Re: Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia

(nuevo)  por: Carlos JBS (201.167.106.---) / dom , 21-jun-2009, 20:40:00

Pienso que el objetivo de la lectura bíblica no es darnos verdades claras y distintas (para eso están los dogmas), ni aclararnos abstrusas cuestiones teológicas (para eso está la teología), sino formarnos en el proyecto de un "homo biblicus", es decir de ser seres humanos que viven la experiencia de leer la palabra bíblica como una experiencia en sí misma religiosa, de encuentro con Dios

 

Aqui hay dos cosas

 

Primero.. los dogmas, catecismo, magisterio y demás monadas de nuestra Iglesia se basan en una interpretación bíblica... si bien no todo, por que quiero creer que algunas bases de nuestra fe ya se estaban construyendo cuando la tradición de los apóstoles era todavía predicada oralmente.

Pero no creo que podríamos tener ni dogmas ni catecismo ni nada de esto si se pudiera interpretar de 10 maneras la biblia o las partes de la misma que contienen la base para formular estos dogmas o estas verdades centrales de la fe.

 

Fuera de esto, podríamos decir que intentar comprender la intención del autor, o lo que nos quiere decir es fútil si las autoridades eclesiásticas ya se encargaron de tal trabajo al condensarlo en nuestro catecismo. Aqui el unico pero, seria que todo lo que se ha fijado como dogma o como parte del catecismo ha sido con la ayuda de teologos, exegetas y otros estudiosos. Pero ¿que método de interpretación biblico es el seguro para poder sacar un dogma? Otra pregunta un poco aparte pero se me vino en este instante a la cabeza ¿pueden seguir descubriéndose dogmas?

 

Si pudiéramos decir que todo esto es real, entonces SI, descubrir la intención del autor no es importante por que ya tenemos todas las formulas de la Fe en la liturgia y en el catecismo, pero seguimos teniendo la biblia allí.. ¿que hacer con ella? probablemente como bien dice lo citado, sirve para establecer un encuentro con Dios a través de las experiencias de otros con El mismo.

 

No concluyo nada solo aporto matices a este interesante tema.

"I WILL FIND YOU"

 

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Re: Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia

(nuevo)  por: Carlos JBS (201.167.106.---) / dom , 21-jun-2009, 20:48:21

Juan Jesús sopla el Espíritu Santo apenas resucitó, mientras que en Lucas la venida del Espíritu Santo tarda cincuenta días, y además supone primero la ida de Jesús.

 

¿como resolvería el método HC esta situación?

O bien el hecho no fue algo objetivo.

o fue algo objetivo pero no se nos dice cuando paso (por que al autor no le importa) y lo que se dice es simplemente una cuestión catequista-teológica.

 

Si muchas de las cosas puestas en los evangelios y en toda la biblia son para "enseñar" algo de manera catequetica, pero esto significa no prestar atención a elementos historicos como

Lo que paso

Donde paso

cuando paso

como paso

Si no que se toman (los autores biblicos) toda la libertad de manipular todos estos elementos con un fin de enseñanza ¿de que sirve el metodo HC?

"I WILL FIND YOU"

 

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Re: Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia

(nuevo)  por: Abel (81.203.142.---) / lun , 22-jun-2009, 04:24:24

Muchas gracias, Carlos, por las preguntas; todas ellas difíciles y apasionantes, y que van al corazón de los problemas implicados en los métodos de lectura. Como creo que todas de una manera u otra responden al tema central de los métodos de lectura, las trataré de trabajar aquí mismo, pero aclarando de antemano que se van a producir algunas bifurcaciones, nos iremos a cuestiones a veces difíciles y colaterales, pero con paciencia se podrá evitar la confusión.

Las preguntas que encuentro en tus tres paneles son:

 

-Cuestión de la "intención del autor"

-Qué método me parece a mí más adecuado, o por cuál me decanto yo.

-¿que método de interpretación biblico es el seguro para poder sacar un dogma?

-¿pueden seguir descubriéndose dogmas?

-¿de que sirve el metodo HC en relación a las libertades que se toman los autores bíblicos frente a las mismas historias (ejemplo de la donación del ES en Juan y en Lucas)?

 

Si me salteé alguna o resumí mal, me lo señalas. No las voy a responder en orden, pero trataré de mantener la referencia a ellas, para que no te pierdas al leer las respuestas, aunque hay cosas que están estrechamente relacionadas entre una y otra.

 

Empezaré por la más sencilla de responder para mí, y por la que pienso qu sólo es cosa de curiosiodad (legítima): por cuál método me decanto yo:

 

Por un "neotipologismo", pero es un método qu aun está en construcción, como casi todos los métodos posteriores al HC. La base es considerar la Biblia omo una unidad, pero, a diferencia del tipologismo antiguo (el de los Padres), esa unidad no está garantizada por la inspiración divina (eso también, pero no juega ningún papel científico) sino por cuestiones literarias que hay que explorar. En el camino del estudio del neotipologismo me encontré con una ramaa de autores que investigaban la unidad bíblica desde otros presupuestos, los llamados "canoncríticos", y que han llegado a la misma conclusión de la unidad del texto bíblico, así que también me interesa este trabajo, aunque más colateralmente. Mi fundamentación siempre apunta a ser literaria: si dos textos forman una unidad eso sólo puede ser porque:

 

-Se concibieron como unitarios

-Forman parte necesaria de un ciclo (saga, por ejemplo)

-Fueron aunados por un motivo ulterior no visible en los textos por separado.

 

Como hablar de unidad literaria es problemático, porque enseguida pensamos en unidad de autores, estilos, intenciones, etc.... yo prefiero vincular la unidad a la que tienen las partes de una partitura musical.

Se da la casualidad de que el Antiguo Testamento es, de hecho, una partitura. Tal como lo tenemos, no está concebido para ser leído sino para ser cantado (y así se lo "lee" en la tradición judía ortodoxa), así que en la actualidad estoy estudiando precisamente eso: las "marcas de canto" que recorren el texto rabínico y que permitirían reconstruir la unidad del texto como resultado de una operación de recepción. Prácticamente sólo trabajo sobre las marcas de canto o "taaanim", lo que traduzco a veces, en los escritos para ETF, como "acentos del texto".

Lamentablemente, eso deja fuera el Nuevo Testamento y a las partes no hebreas del AT, pero no se puede abarcar todo, de momento me conformo con poner mi grano de arena para sacar el AT del estrecho círculo del racionalismo de la HC, viendo si es posible llevarla al terreno mucho menos racionalizado de la música.... luego corresponderá también ver cómo aplicar esos mismos principios en el NT, aunque no basándose en lo mismo, porque el griego no tiene las mismas peculiaridades del hebreo, ni su texto se concibió musicalmente, sino que habrá que aplicar la dinámica tipológica de la figura y el cumplimiento, que no es otra que la que usaron los Padres al leer el Nuevo: en el Viejo se oculta el Nuevo, en el Nuevo se hace patente el Viejo (Novum in Vetere latet, in Novo Vetus patet, la fórmula es de San Agustín).

 

En los métodos post-HC recién se está trabajando, muy a tientas, así que ni siquiera la bibliografía está del todo establecida, se procede como se puede, tomando de aquí y allí, pero no existe un "manual de neotipologismo", ni un "manual de canoncriticismo".

El método-llave, el que ha sacado al HC su corona y que de alguna manera está presente en todos los posteriores es el estructuralismo. Sobre ese sí encontrarás bibliografía, dentro y fuera del panorama bíblico.

«Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro.»

 

     Si quieres citar sólo este post: http://www.eltestigofiel.org/dialogo/foros.php?idp=49139

 

 

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Re: Cosas sobre los métodos de lectura de la Biblia

(nuevo)  por: Abel (81.203.142.---) / lun , 22-jun-2009, 04:53:00

-¿que método de interpretación biblico es el seguro para poder sacar un dogma?
-¿pueden seguir descubriéndose dogmas?

 

El problema de la primera pregunta, y la llave para responder a la segunda está en la pregunta misma, en el concepto de "dogma", en lo que la mayoría de los creyentes entendemos por "dogma", y en cómo se nos presentan popularmente los "dogmas".

 

El dogma es una verdad fijada, sí, pero en la mayoría de los casos se lo presenta como si lo importante del dogma fuera la fijación, la fórmula, y no lo que fija, aquello a lo que la fórmula apunta.

Las dos cosas son importantes, pero entre las dos, lo propiamente central, lo "visto" por la Iglesia, no es la fórmula sino la verdad tras la fórmula.

 

Los dogmas no se "sacan" de la Biblia, de la Biblia se sacan fórmulas con las cuales se expresaron en dogmas esas verdades que la Iglesia vio... ¿en dónde? en la vida creyente, en la vida de la Iglesia: el gran texto de Dios es la Iglesia, no la Biblia, la Biblia es una parte del texto de Dios, es la partitura con la que se ejecuta la vida de la comunidad de Dios, como en una partirtura musical no está la música, pero sin ella no puedes hacer presente la música.

 

La música es instantánea y evanescente, desaparece una vez ejecutada, la partitura permite recuperarla cuando haga falta, pero no mecánicamente, sino que debe ser "ejecutada", "interpretada". Los signos por sí solos no son la música, son los indicadores de ella.

 

Exactamente así (no comparativamente sino exactamente así ) es la relación de la Biblia con la Iglesia: no hay ninguna "Biblia objetiva", "Biblia más allá de la Iglesia". Fíjate, cada Iglesia tiene su Biblia: Biblia son 24 libros para el judaísmo, que coinciden con 39 de los 46 de nuestro AT, Biblia son los 66 de los protestantes, y los 73 nuestros..

 

"Objetivamente", ¿cómo se establece cuáles son "biblia"? "Objetivamente"... no hay manera. La Biblia es el texto en el cual la Iglesia se encuentra fundada, fundamentada, donde va a buscar "su" verdad, a "leerse".

 

Así que la multiplicidad de posibilidades interpretativas de un texto no tiene nada que ver con la unicidad de los dogmas, porque los dogmas no son la fijación de una interpretación por sobre las demás posibilidades, sino la expresión de una comprensión eclesial del texto, que puede además comprenderse de muchas maneras, las cuales deben ponerse en diálogo entre sí.

 

El hecho mismo de que la Iglesia aceptara, en el siglo XX, que la Biblia puede y debe ser leída como la obra literaria que es, y que aceptara poner su mirada sobre la Biblia en diálogo con las demás miradas que surgen de la Biblia, y aceptara que esas otras miradas pueden modificarla y lo harán (ya lo hacen!), es un gran avance "dogmático", es decir, es que la Iglesia ha reencontrado la verdad de la inspiración divina de la Escritura tras la antigua fórmula dogmática.

 

¿Puede la Iglesia descubrir nuevos dogmas?

Sí, en dos sentidos:

-puede encontrar necesario formular una verdad que vive pero que nunca había formulado. Los ejemplos más recientes son precisamente los dogmas de la Inmaculada Concepción de María y de la Asunción de la Virgen.

-puede encontrar nuevos modos de expresar sentidos que se vivían pero no eran explícitos en las fórmulas antiguas, a veces incluso teniendo que romper un poco con la literalidad de las fórmulas. Ejemplos, hay miles: todos los dogmas bíblicos, y muchísimos más.

 

Los dogmas no son verdades congeladas, ni "salen" literalmente de la Biblia, son formulaciones recitables de una verdad de la Iglesia entrevista en el cruce de lenguajes de la misma vida de la Iglesia: la oración, la meditación bíblica, las discusiones teológicas, las puntualizaciones magisteriales, etc.

 

Cuando hablas con Dios, lo que dices y cómo lo dices, y sobre todo cuando te calleas y lo escuchas, estás haciendo Iglesia, y por tanto estás ayudando a la realización de su dogmática. Ayudando de una manera muy indirecta y de la que pocas veces (o nunca) verás los caminos, pero que son caminos concretos y reales.

 

«Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro.»

 

     Si quieres citar sólo este post: http://www.eltestigofiel.org/dialogo/foros.php?idp=49140

 

 

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