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El Testigo Fiel
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¡Qué viene el Señor Obispo!

11 de may de 2017
Reflexiones de un párroco de Valladolid en su blog, de cara a la inminente visita del obispo

El obispo suele acudir a sus citas parroquiales, tanto si se trata de la visita pastoral como si de conferir el sacramento de la confirmación, acompañado de alguien, que le acolita en las celebraciones. Los párrocos poco tenemos que preocuparnos por el ritual suyo, salvo en los preparativos. Así me ha sucedido siempre. De los tres que me han visitado a lo largo de mi vida el más puntilloso ha sido don José Delicado Baeza y el que menos don Braulio Rodríguez Plaza.

Aún recuerdo cómo le pedíamos a don José que se desprendiera de la mitra y del báculo cuando oficiaba en la pequeña capilla. Pegaba con ambos en el techo. Por respeto a vosotros, nos respondía. No puedo celebrar en vuestra casa sin ser y aparentar lo que soy, vuestro obispo.

Don Braulio era menos exigente. Incluso un día prescindió de la estola cuando se dio cuenta de que se había puesto ya la casulla. Sin embargo era de crismar sentado y con el báculo en la mano, como mandan las rúbricas.

Las últimas seis veces ha venido Luis Argüello, siendo vicario general. Y no ha sido necesario tener en cuenta tanto ese ritual.

Al venir de nuevo, pero ya de obispo, no digo que vaya a perder frescura y espontaneidad; pero sí tendremos que agarrarnos al ritual de los obispos, que para eso está.

Esto me da pie para lanzar una queja cariñosa y con respeto a quien corresponda. Pase que en las Eucaristías estacionales se observe con todo detalle el ceremonial. El obispo en su sede y con su clero catedralicio y el resto diocesano, debe ejercer de tal con todas las cláusulas y consecuencias. Pero cuando se acerca a las parroquias, la liturgia debiera ser más cercana, con signos y gestos que no necesiten explicación porque se entienden a la primera. La gente normal y sencilla no necesita tantas cosas a las que no está acostumbrada ni entiende.

Con harta frecuencia la visita del obispo significa que la celebración se alarga sobremanera y se llena de ritos completamente desconocidos en la vida ordinaria. Al final, lo que queda es si ha mostrado cercanía en el trato, sencillez y claridad en su homilía, y no sale pitando diciendo que tiene prisa. Y si no ha corregido ni llamado la atención sobre pequeñas irregularidades que suelen darse en las parroquias.

Don José, por ejemplo, nos riñó porque no nos poníamos en pie ni de rodillas durante la plegaria eucarística. Isabel “la Chepuda” le hizo caer en la cuenta de que ni podemos movernos durante toda la misa de lo encajados que estamos en estos asientos aprovechados de un viejo cine desmantelado. Háganos una más grande, y verá como nos levantamos. No hubo réplica. Tampoco iglesia nueva… hasta que la hicimos nosotros. Cuando la visitó ni siquiera nos preguntó por el confesonario; a la vista estaba que no lo había.

En cierta ocasión, durante unos ejercicios espirituales, me tocó por turno concelebrar con un obispo, don Juan María Uriarte. Al terminar la Eucaristía, ya en la sacristía, a los cuatro que le acompañábamos nos recriminó que hubiésemos besado el altar, y nos aconsejó que consultáramos el manual. En efecto, sólo el obispo celebrante debe hacerlo, y los sacerdotes acompañantes hacen reverencia únicamente. Recuerdo aquel gesto con escozor. Fue innecesaria aquella regañina.

Luego he podido comprobarlo cuando he participado en la catedral en las pocas ocasiones en que me persono allí al cabo del año. Pero es que entonces estoy situado bastante lejos del presbiterio, y no hay ocasión propicia para ello. A distancia parece que no te sale el beso.

En fin, que el ritual de los obispos es asaz enmarañado y carente de significado para la mayoría de las personas que asisten a sus celebraciones muy de vez en cuando. Ejemplo de ello es esto que he encontrado, preparándome para recibir a Luis, obispo, en mi parroquia.

Pasos Para Acolitar Con Obispo

Ritos Iniciales:

1. Al iniciar la misa, el obispo después de besar el altar se le recoge el báculo y la mitra.

Liturgia de la palabra:

1. Cuando el obispo se sienta para escuchar las lecturas al igual que el pueblo, se le da la mitra.

Momento del Evangelio:

1. Una vez terminada la segunda lectura, el obispo le hecha incienso al incensario, después el diácono o sacerdote le pide su bendición para proclamar el evangelio, después se le recoge la mitra y se le da el báculo.

2. Una vez proclamado el evangelio, antes de que el sacerdote o diácono llegue hacia el obispo para que éste bese el evangeliario o el leccionario, se le quita el báculo. Una vez que besó el evangeliario se le da la mitra.

Momento del sacramento de la confirmación (cuando se realiza el sacramento de la confirmación)

1. Presentación (mitra)

2. Homilía (mitra)

3. Renovación de las promesas bautismal (mitra)

4. Imposición de manos (se le quita la mitra)

5. Unción del Santo Crisma (se le da la mitra y el báculo) una vez que terminó de

Imponer el Santo Crisma, se recomienda recoger el báculo y la mitra para poder lavarse bien las manos el obispo.

6. Oración universal (sin mitra)

Ofrendas

1. Una vez terminado la oración universal, el obispo va y se sienta para que el diácono o sacerdote preparen el altar con los dones, al momento de sentarse se le da la mitra. Una vez terminado el diácono o sacerdote de preparar los dones, éste invita al obispo para hacer oración sobre los dones, en este momento se le da el báculo y se le recoge cuando llegue al altar (es un movimiento rápido por ser a veces breves la distancia), una vez recogido el báculo se le recoge también la mitra.

Liturgia Eucarística:

1. Después de la oración sobre las ofrendas, se le quita el solideo (el Señor esté con ustedes…)

Ritos Finales:

1. Cuando ya se hay terminado de administrar la comunión, se guarda un momento de silencio (obispo sentado) en este momento se le da el solideo.

2. Al terminar la oración después de la comunión, se le da la mitra y el báculo, esto lo conserva hasta que llegue a la sacristía.

Ya me gustaría que se me explicara el sentido y razón de tanto coger báculo, quitarse mitra y ponerse bonete. O su contraria, que tampoco la entiendo.

[N.ETF: esta entrada es del 20 de abril; la visita se produjo, y sobre ella comenta el párroco: "Luis vino, vio y venció. No ha habido ninguna complicación con el ceremonial, se ha hecho lo que había que hacer, y todas la gente ha estado encantada. Los de fuera, los que más. Ignoro si a otros lugares lleva acólito; presumo que no; ya venía de atender a un pueblo donde su cura se ha roto el hombro y no puede asistir a los tres que están a su cargo. Y a pesar de que tenía prisa por cuidar a su padre, ya mayor, se quedó un buen rato con nosotros tomando un vinito y alguna pasta, charlando amigablemente con el personal. Es un encanto de persona, y lo mantiene con anillo, solideo, mitra y báculo episcopales."]

fuente: Mi pequeño mundo
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