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El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde 2003

Notas al Salmo Primero

por Lic. Abel Della Costa
Nació en Buenos Aires en 1963. Realizó la licenciatura en teología en Buenos Aires, y completó la especialización en Biblia en Valencia.
Desde 1988 hasta 2003 fue profesor de Antropología Teológica y Antropología Filosófica en en la Universidad Católica Argentina, Facultad de Ciencias Sociales.
En esos mismos años dictó cursos de Biblia en seminarios de teología para laicos, especialmente en el de Nuestra Señora de Guadalupe, de Buenos Aires.
En 2003 fundó el portal El Testigo Fiel.
30 de abril de 2004
El salmo que abre el Salterio parece muy simple en sus ideas. Tanto, que puede ocurrir que lo pasemos por alto. Es sin embargo una bellísima meditación que, propia del sabio, recibe lo antiguo y lo recrea para volver una y otra vez a la compañía de Aquel que es, como dijo San Agustín, «Belleza siempre antigua y siempre nueva»

El salmo que abre el Salterio no es para nada complejo en sus ideas: en definitiva enuncia que al bueno lo asiste Dios y al malo no, por lo que es mejor ser bueno que malo. Así que muchos comentarios lo despachan con rapidez a través de frases como "salmo típicamente sapiencial que enuncia los dos caminos entre los que puede optar el hombre e invita a seguir el camino del bien", y muy pocas ganas nos dejan de leer algo que gasta unas quince líneas en enunciar lo que se puede decir en una sola.

Pero si superamos esta constante búsqueda del "mensaje" y nos adentramos no tanto en el "qué" sino en el "cómo" habla la Biblia, es probable que lleguemos a enamorarnos de un poema capaz de decir algo tan simple, de una manera tan bella, que termina cumpliendo con una de las misiones del texto bíblico, que no es sólo decirnos que hay que ser buenos, sino de insuflarnos el deseo de remontar ese arduo camino.

La clave, como siempre, está en la cuidadosa elección de los términos y en la prolija disposición de los elementos, capaces de hacernos entrar en un mundo de ideas y de sensibilidad mucho más profundos y actuales que la socorrida "mentalidad típicamente sapiencial", por lo que al cabo descubrimos que también el "qué" dice es mucho más complejo y atractivo.

Lo que haré en este artículo es un trabajo de exégesis-traducción del poema, "desmontando", si cabe el término, el pensamiento implícito en las estructuras y la textura de las palabras que utiliza.

Me referiré constantemente, entonces, al original hebreo, pero tratando de explicar algunas peculiaridades de su gramática que permitan acceder al poema a lectores de habla castellana. Sería además útil que el lector estuviera al tanto de los tipos de paralelismo que se usan en la poesía hebrea, cuestión a la que puede aproximarse con el artículo "Algunos procedimientos poéticos de la Biblia".

Estructura general y partes del poema[/]

El poema comienza con una bienaventuranza para el hombre bueno:

"Feliz el hombre que..."

A esto siguen tres cláusulas negativas:

"no hace esto, ni aquello, ni lo otro", y dos positivas: "sino que hace esto y aquello"

Luego viene una comparación metafórica:

"(ese hombre) es como un árbol..."

Y luego la conclusión "típicamente sapiencial":

"todo lo que hace (ese hombre) le sale bien"

Cuando parece haber agotado el tema, vuelve ahora sobre los hombres contrapuestos a este hombre feliz, los malvados, comenzando también con una comparación metafórica:

"son (los malvados) como paja que arrastra el viento"

Continúa excluyéndolos de dos servicios básicos de la comunidad: la administración de Justicia y la Asamblea de los piadosos.

Para terminar finalmente enunciando el "principio general", también "típicamente sapiencial":

"el camino de los malvados acaba mal".

Como vemos, entonces, la estructura general no tiene mucha complicación:

vv 1-3: El hombre Justo

vv 4-5: El hombre malvado

v 6: Los dos caminos

Si queremos profundizar esto deberemos precisar:

El hombre Justo:

v 1: lo que no hace

v 2: lo que hace

v 3a: a qué se parece

v 3b: qué consigue con su bondad

El hombre malvado

v 4: a qué se parece

v 5: qué consigue con su maldad

Los dos caminos

v 6a: El camino de YHVH

v 6b: El camino de los malvados

Naturalmente, el Salmo desarrolla más el camino del hombre justo que el del malvado, por lo que la primera sección es más extensa.

Sin embargo esta estructura se vuelve más compleja si en vez de atender exclusivamente a sus "temas" miramos lo que antes llamé la "textura" de sus palabras. Así, nomás comenzado, nos encontramos con un ingenioso juego de sonidos, completamente intraducible, una frase que empieza y termina con dos palabras fonéticamente muy cercanas, aun cuando su significado no tiene nada que ver entre sí:

"Ashré haish asher (pausa)", 'alef-shin-resh' el hombre 'alef-shin-resh' "feliz el hombre que..."

Lo cual nos pone de un pantallazo sobre la pista de la clase de "marcas" con las que el autor nos indicará el camino de lectura. Esto nos lleva a prestar más atención al resto del versículo 1, cuyo armado no es tan transparente como parece. Traduciendo según el orden original de las palabras dice:

1b: no anda según el consejo de los malvados

1c: en el camino de los pecadores no está al servicio

1d: en la reunión de los impíos no se sienta

La frase hebrea normal comienza con el verbo, y si es negativa, con la negación, así que el hecho de que en c y d ese armado normal se invierta, puede estar indicándonos algo. La clave está en los ámbitos en donde se desarrolla la acción de los verbos elegidos: el camino (dinámico) y la reunión (estático). Juntos realizan el conjunto del "andar" del que habla 1b, o sea que en realidad c y d están contenidos adentro de b; lo que traduciéndose a prosa diría:

"no anda según el consejo de los malvados, o sea que cuando camina no presta servicio entre los pecadores y cuando se sienta, no lo hace reunido con los impíos."

El andar del hombre bueno, ya sea dinámica como estáticamente considerado, se aparta del de los malvados.

Llama la atención la expresión "el consejo" de los malvados. No se trata sólo de no caminar "junto con" los malvados, sino de no seguir sus criterios. Esto se contrapone, evidentemente, al consejo que sí es bueno seguir, que es el de la Enseñanza de YHVH, la Ley, que aparecerá dos veces repetida en el v 2.

Sería más clara la contraposición si el autor hubiera dicho "que no anda según la enseñanza de los malvados", pero parece que no dice eso, sino lo que dice, así que habrá que ver si hay algo de sentido en esta elección. Intentaremos ver eso:

"El consejo" es en hebreo "'atsá" (ayín-tsade y desinencia femenina), si avanzamos un poco la lectura vemos que el justo es "como un árbol". En hebreo "árbol" es "'ets" (ayín-tsade). Por otra parte el consejo lleva a un andar (movimiento), mientras que el árbol está plantado (firmeza).

Vemos entonces de dónde sacó el autor la referencia al "consejo", pero también nos encontramos, casi sin darnos cuenta, por qué se le ocurrió la imagen del árbol.

Esto, naturalmente, no puede verterse de manera inmediata al castellano, pero podríamos intentar recuperarlo de alguna manera, por ejemplo:

"Feliz el hombre que no anda como plantean los malvados

[...]

Resulta ser como un árbol plantado junto a un arroyo de agua..."

Aunque desplazado de los términos originales (consejo/árbol // planteo/plantado), es una forma de recuperar algo que pertenece indisolublemente al pensamiento del poema.

Hemos visto que las negaciones de 1c y 1d no son una simple acumulación sino un paralelismo antitético apoyado en camino/reunión. Esta doble negación se encuentra inmediatamente reflejada en la doble afirmación del v 2, también construido en la forma de un paralelismo, que en vez de ser antitético es sintético, es decir que acumula dos afirmaciones semejantes reforzando el significado:

"Mas bien la Ley de YHVH es su deseo

meditará su Ley de día y de noche"

El verbo que utiliza para "meditar" está en modo "intensivo" (pi'el), es decir que la acción que menciona se realiza de manera reforzada, ya sea cuantitativamente (medita siempre) o cualitativamente (medita en profundidad). Podemos buscar un equivalente que, aunque no proviene del mismo ámbito de significaciones de este verbo, tiene ya un uso metafórico establecido dentro de nuestro idioma: "rumiará su Ley de día y de noche", con lo que recuperamos al mismo tiempo la intensidad cualitativa y la cuantitativa de la acción.

Este v2 es verdaderamente clave en el armado del poema, porque en él se realiza una inflexión importantísima al desarrollo: los verbos pasan de perfectos a imperfectos.

Para comprender la importancia de esto, tal vez convenga explicar un poco algunas cuestiones relativas al verbo hebreo:

El hebreo carece de lo que nosotros llamamos el "tiempo" verbal, es decir que no tiene una forma específica de significar por medio del propio verbo que la acción se ubica en el pasado, en el presente o en el futuro. Eso no quiere decir que las frases sean intemporales. En cualquier idioma, el tiempo se indica con muchos más elementos que con el verbo. Por ejemplo, si en castellano no tuviéramos tiempo verbal (si sólo tuviéramos infinitivo), una frase que dijera "mañana yo escribir un libro" no dejaría de ser -inequívocamente- una frase en futuro.

No obstante, el verbo hebreo tiene matices expresivos que, sin ser completamente temporales, son muy importantes: el verbo se conjuga en "perfecto" e "imperfecto", algo así como "acción puntual o completa" (perfecto) y "acción durable o incompleta" (imperfecto). Esto hace que, en general, se tienda a utilizar el perfecto como pasado (ya que enuncia acciones completas) y el imperfecto como presente o futuro (por sus aspectos de duración e incompletitud).

Pero a su vez cada una de estas conjugaciones tiene matices propios. Por ejemplo, es muy común usar el imperfecto para el lenguaje "gnómico", es decir para composiciones donde se enuncien sentencias morales de carácter general, que forzosamente iran expresadas en castellano por medio del presente.

Como en el salmo las acciones iniciales, que enuncian lo que el hombre hace o no normalmente, según sea de los malvados o de los justos, también corresponde enunciarlos como acción contínua, en presente, se pierde un poco la diferencia muy fundamental que el poeta construye entre la primera parte (v1,2a), expresados en perfecto, y la de los "principios del obrar según (o contra) Dios" (vv 3-5), expresados en imperfecto, ligados por un imperfecto con valor de acción hipotética ("si es justo... rumiará la ley").

En el v6, el fundamento de "los dos caminos" se expresa a su vez con una antítesis de participio e imperfecto, pero con un valor ligeramente distinto a este uso gnómico, que analizaré posteriormente.

Resumiendo este aspecto del uso verbal, desde ese punto de vista cabría esquematizar así:

1a: Feliz el que

1b: no anda (perfecto -pfc-) con los malvados

1c: o sea que no camina (pfc)

1d: ni se sienta (pfc)

2a: en lugar de eso la Ley es su deseo (constatación intemporal, carece de verbo explícito y lo reemplazamos por "es")

---- si se cumple todo esto (hipótesis)-----

2b: rumiará la ley (impf con valor futuro/condicional)

-----comienzan los principios generales de vida del bueno (sección 'gnómica')------

3a: resulta ser (pfc invertido, con valor de impf, gnómico en este caso) como un árbol

3b: da (impf gnómico) fruto

3c: no se marchitan sus hojas (impf gnómico)

4a: No es así el malvado (constatación, carece de verbo explícito)

4b: el viento/espíritu (la palabra es la misma) lo barre (impf gnómico o futuro: lo barrerá) como hojarasca

5a: por eso no se debe levantar (impf + negación: precepto legal) (para testimoniar) en un juicio

5b: ni en la asamblea.

-----La consecuencia y al mismo tiempo el fundamento (sección de futuro escatológico)------

6a: Conoce/comprende/ama (participio, valor de acción continua) Yahvéh el camino de los justos

6b: el camino de los malvados yerrará // torcerá (impf tensado hacia el futuro // escatológico).

Me interesa destacar ese viraje del versículo 6: no se trata de sentar un vago principio 'moral' que afirme una correspondencia exterior entre "obrar bien" y "tener éxito", sino una "ley interior" del buen obrar, que implica una "empatía" con Dios, el verbo utilizado, "conocer", no indica una operación intelectual sino una consustanciación profunda, lo que hace que este verbo se usara para nombrar las relaciones matrimoniales ("conoció el hombre a Eva, su mujer, y tuvieron un hijo"). Al mismo tiempo descubre una "ley interior" del mal obrar, cuyo resultado -sea cuando sea que se verifique- no puede sino terminar en un empatía consigo mismo: al malvado se encamina hacia sí mismo, su camino no avanza. El verbo utilizado contiene la idea de "andar torcido": un camino que en vez de llevarnos a alguna parte, no nos lleva a ninguna.

Algunas palabras a tener en cuenta[/]

La elección de términos que ha hecho el salmista es muy rigurosa; ninguna de las palabras deja de tener algún eco que lleva a meditar.

Ya hemos visto el motivo del árbol (éts) opuesto al "consejo" (atsá) de los malvados. Pero la imagen no se detiene allí, sino que una vez explicitada, la desarrollará en la clásula que le sigue: el árbol serenamente plantado da fruto a su tiempo. Sin pretender establecer una relación directa, no puede menos que recordarse que la metáfora del árbol acompaña la expresión de la presencia de Dios en la historia: estuvo allí en el origen, serenamente plantado en el centro del Edén en forma de árbol de vida y arbol del comprender bien y mal (Gn 2,9), está custodiado por el querubín para ser alcanzado cuando Yahvéh salve al hombre de la propia voracidad del hombre (Gn 3,24), y estará plantado serenamente junto al Río de Vida, dando fruto doce veces al año cuando llegue la consumación (Ap 22,1-2).

Las hojas perennes, que evocan la frondosidad de los frutos del buen obrar, sirven también a abrir el contrapunto con el obrar del malvado: el malvado parece pajuela, hojarasca, que, a diferencia del follaje del sereno árbol firmemente plantado,el viento la dispersa; en hebreo "viento" es la misma palabra que "espíritu", por lo que el doble sentido de la cláusula le da todavía mayor profundidad: el propio soplo (se entiende que de Yahvéh) se encargará de dispersar a los malvados. Es el mismo Soplo/Espíritu con el que Yahvéh renueva la faz de la tierra (Salmo 104,30), y que nosotros celebramos en la presencia del Espíritu Santo entre nosotros, en estos tiempos ya definitivamente escatológicos.

Marco de referencia: el pensamiento deuteronomista[/]

Este Salmo medita y desarrolla el principio deuteronomista: "al justo le va bien, al malvado le va mal", que se expresa en el versículo 3b, que aparentemente "corta" el desarrollo poético. En los análisis de algunos exégetas, esa cláusula es considerada una "adición". Creo que nada es más ajeno a la realidad poética de este salmo: más bien está puesta en el centro, porque todo el salmo está dirigido a meditar y evitar que esa sentencia tradicional se entienda de un modo mecanicista. No se trata de un obrar bien que produce un efecto de éxito, sino un obrar bien que contiene en sí mismo el principio de su propio éxito: lo exitoso no es el resultado del buen obrar, sino que el propio buen obrar es ya un éxito, porque ese "buen obrar" no es otro que la compañía con que Yahvéh nos comprende en la rumia de su palabra.

El salmista recibió esta idea expresada con palabras parecidas del libro de Josué 1,8:

«No se apartará de tu boca este libro de la Ley

para meditar en él de día y de noche,

para respuesta

para guía del obrar

en todo lo escrito en él.

Entonces darás éxito a tu camino,

Entonces obrarás con prudencia.»

Y realizando en su propia obra poética el ideal de "rumiar repetidamente" la Ley, recreó esa Ley en una nueva expresión, que al mismo tiempo que contiene el 'mensaje' de siempre, lo actualiza en una nueva etapa de ese camino recto que acaba, por sí mismo, en Dios.

Finalicemos esta invitación a la interioridad de la Palabra de Dios, de la Torah de Dios, de la cual dijo Jesús no caería ni una "yod", rumiando el texto completo con los elementos que su análisis nos pudo haber aportado:

Feliz el hombre

que no anda según plantean los malvados:

no está presente donde caminan los pecadores,

no está sentado en la reunión de los impíos.

Mas bien la Ley de Yahvé es su deseo:

su ley va rumiando, de día y de noche.

Viene a ser como un árbol plantado junto a un arroyuelo:

a su tiempo da frutos

sus hojas no se marchitan.

Todo lo que hace resulta bien

No así los malvados:

son más bien como hojarasca,

el viento la dispersa.

Por eso no deben levantarse los malvados en un juicio,

ni los pecadores en la asamblea de los justos.

Porque Yahvéh acompaña el camino de los inocentes

pero el camino de los malvados se torcerá.

Comentarios
por Maite (80.58.8.---) - mié , 05-may-2004, 22:00:00

Me ha gustado tu comentario
Y no tengo nada que añadirle.
sólo que, el Salmo. tiene razón, en parte; es decir cuando proclama Feliz. o Bienaventurado. al Justo. no repito lo ya dicho. por tí.
No obstante. no la tiene, cunado dice, que al justo, todo le sale bien. Ya que sucede todo lo contrario. en la mayoria de los casos. Y el mejor ejemplo lo tenemos en Jesús. Si, nos quedamos en una perspectiva terrena. a Jesús le salió todo mal. Lo parieron en una cuadra. y acabo desnudo clavado a una cruz entre dos delincuentes.
y en los otros ejemplos que podríamos aducirle. al salmista. Suelen ser los injustos, los que viven bien, los que no tienen temor de nada. Los que nos les importa pisarle la cabeza al prójimo, para estar ellos comodos.
Claro, que el Salmo no dice. que viven bien. sino que acaban bien. Y Jesús Acabo también que empezo de Nuevo. La Resurrección es como un nuevo nacimiento.
Y el hombre honrado, puede que no lo pase también como el injusto, pero si al final el injusto no se vuelve justo, será él quien vencerá.
Este Salmo, me plantea otra cosa. Lo de los bienes materiales o la felicidad terrena como bendición de Dios.
¿Podrías comentar el Salmo de la Cierva, que va beber agua?, no te diog el núm. porque no me lo sé de memoria. y me encanta
Maite

por Maricruz (221.89.37.---) - dom , 30-may-2004, 22:00:00

”Me interesa destacar ese viraje del versículo 6: no se trata de sentar un vago principio 'moral' que afirme una correspondencia exterior entre "obrar bien" y "tener éxito", sino una "ley interior" del buen obrar, que implica una "empatía" con Dios, el verbo utilizado, "conocer", no indica una operación intelectual sino una consustanciación profunda, lo que hace que este verbo se usara para nombrar las relaciones matrimoniales ("conoció el hombre a Eva, su mujer, y tuvieron un hijo")”.

Estupendo el comentario. Y en esta citación creo que hay el matiz muy importante de que el buen resultado no quiere decir éxito.

Si Jesús hubiera querido éxito, podía seguir las indicaciones del diablo cuando lo tienta en el desierto, pero no habría acabado bien. Jesús acabó bien en el mejor de los sentidos, porque divinizó la humanidad en él, sufriendo, si, pero su gloria humano-divina es el mejor resultado que podía tener su encarnación y su vida "humana". Otros resultados no nos habrían servido de mucho al nivel de la redención humana...

Qué bonito, Abel, que hayas remarcado el verbo "conocer" en el sentido de la empatia " Conoce/comprende/ama", como "una consustanciación profunda", una comunicación de naturaleza que se da plenamente en Cristo.

Leyendo me he encontrado embelesada... Y he escrito corriendo a una amiga hebraista que lo va a disfrutar de corazón, aunque quizás ella ya conozca bien todo esto, al menos mucho mejor que yo...

por Rosy (201.138.143.---) - lun , 27-dic-2010, 23:00:11

Abel estas notas al salmo l, son hermosas y bellas gracias todo redactado muy bien ojala tuviera mas tiempo de leer mas despacio y saborearlo todo el salmo que describes como todos los salmos que lei anoche en Via Verbi, Oh mi amado Señor cuantos cosas bellas me he perdido, y cuanto tengo que agradecerte Abel, lástima que esta mañana prendí mi compiurer y tenia cositas que hacer y la apague al momento, no volverá a suceder asi, mejor esperar a que tenga mas tiempo y dialogar un poco anoche, lei bastante y muy contenta de leer y ver Gracias, gracias, mil veces gracias, el Santoral que regalo maravilloso y cuanta dedicasión, lo de Sn Juan Evangelista, me encanto, lo mismo lo de Santa Fabiola, lástima que a veces los humanos no sepamos agradecer y nos vamos asi nomas! sin enseñar nuestros verdaderos sentimientos.

Con amor

Rosy

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