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El Testigo Fiel
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Si el Oficio de Lecturas se reza a la noche anterior, ¿se debe comenzar con el invitatorio, ya que vendría a ser la primera oración del día litúrgico?

pregunta realizada por Ignacio
7 de junio de 2011

Pregunta que plantea un caso práctico interesante; creo yo que sujeto a opinión. En realidad se puede defender cualquiera de las dos posturas, es decir, tanto que se debe rezar el invitatorio como que no. Dado que los documentos no pueden prever todos los casos, si se encuentran argumentos para dos posturas contrapuestas, se debe utilizar el sano y humanísimo principio de san Agustín: «in dubio, libertas», en lo dudoso, libertad. Yo estoy personalmente inclinado a afirmar que no es necesario rezar el invitatorio en ese caso, pero prefiero exponer los dos argumentos contrapuestos; al final daré mi argumento de por qué me inclino hacia el no.

Por qué se debe rezar el invitatorio en este caso: porque lo propio del invitatorio es abrir el día litúgico, y si el día litúrgico se está abriendo en la noche anterior, lo lógico es rezar el invitatorio, sobre todo teniendo en cuenta que en el Ordinario es explícita la obligatoriedad de rezar el invitatorio si la oración que abre el día es el Oficio de Lecturas.

Por qué se puede no rezar: el invitatorio tiene un carácter matutino, vinculado al comienzo del amanecer; dado que una de las premisas de la reforma de la Liturgia de las Horas fue mantener la coordinación entre las horas y los tiempos naturales del día, creo que si se reza el Oficio de Lecturas a la noche, y cerrando el día natural, lo lógico es evitar un texto que le quitaría esa coordinación, si puede evitarse, como es el caso. No es el mismo caso que cuando una comunidad (o una persona) se levanta de madrugada para rezar el Oficio de Lecturas (en forma de Maitines), porque aunque en ese caso no ha amanecido aun, sin embargo se está abriendo el día, no cerrándolo.

Creo que estos dos argumentos son tan contrapuestos como de igual peso, por tanto sólo resta elegir; ahora bien, lo que me hace inclinar hacia el segundo es que tenemos un caso donde el día litúrgico comienza en la tarde anterior, y sin embargo no se antepone el invitatorio; efectivamente, en cualquier solemnidad (por ejemplo los domingos) el día litúrgico comienza con las I Vísperas, al caer la tarde del día anterior, y sin embargo el invitatorio sigue siendo "solar", es decir, anteponiéndose a la primera oración del día natural, no del día litúrgico, así que si quien hace la consulta acostumbra rezar el Oficio de Lecturas antes de la noche anterior, como pre-apertura del día litúrgico, me inclino a pensar que no debe rezar el invitatorio, sino trasladarlo a las Laudes del día siguiente, si acostumbra rezarlas.

Comentarios
por FMÁ (i) (80.38.131.---) - mar , 23-oct-2012, 09:35:58

La solución dad es la más correcta y lógicamente argumentada. En liturgia, normalmente, lo mque de sentido común es lo correcto, pero es importante siempre contar con un discernimiento razonado y teológicamente sustentado, y aquí así se ha hecho

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