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Buscador simple (o avanzado)
El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.
 
Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.
 
Una forma de limitar los resultados es agregarle un signo + adelante de la palabra, por ejemplo "Iglesia +católica", eso significa que buscará los registros donde estén las dos palabras, aunque pueden estar en cualquier orden.
La búsqueda no distingue mayúsculas y minúsculas, y no es sensible a los acentos (en el ejemplo: católica y Catolica dará los mismos resultados).
sección: Andrea
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en El Papa

«Corregir a los demás no puede ser un “placer”»

12 de sep de 2014
Lo indicó el Pontífice en Santa Marta. La verdadera corrección fraterna es dolorosa y debe ser hecha con amor, verdad y humildad

Cuando sentimos “cierto placer” al corregir a los demás, estamos muy lejos del cristianismo. La verdadera corrección fraterna es dolorosa y debe ser hecha con amor, verdad y humildad. Es lo que indicó esta mañana el Papa en la homilía de la Misa en la capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana. En el Evangelio del día de hoy, Jesús amonesta a los que ven la paja en el ojo ajeno y no se dan cuenta de la viga en el proprio. Al comentar este pasaje, el Papa reflexionó sobre la corrección fraterna. Sobre todo, el hermano que yerra debe ser corregido con caridad: “No se puede corregir a una persona sin amor y sin caridad. No se puede hacer una intervención quirúrgica sin anestesia: no se puede, porque el enfermo modriría de dolor. Y la caridad es como una anestesia que ayuda a recibir la cura y a aceptar la corrección».

En segundo lugar – prosiguió Francisco – es necesario hablar con la verdad: “no decir algo que no es verdadero. Cuántas veces, en nuestras comunidades, se dicen cosas de otra persona, que no son verdaderas: son calumnias. O si son verdaderas, se quita la fama de aquella persona”. “Las habladurías – reafirmó el Papa – hieren; las habladurías son bofetadas contra la fama de una persona, son bofetadas contra el corazón de una persona”. Ciertamente – observó el Santo Padre – “cuando te dicen la verdad no es lindo escucharla, pero si es dicha con caridad y con amor es más fácil aceptarla”. Por tanto, “se debe hablar de los defectos a los demás” con caridad.

El tercer punto es corregir con humildad: “Si tú debes corregir un defecto pequeño ahí, ¡piensa que tú tienes tantos más grandes!”:“La corrección fraterna es un acto para curar el cuerpo de la Iglesia. Hay un agujero, allí, en el tejido de la Iglesia que es necesario remendar. Y así como las mamás y las abuelas, que cuando remiendan lo hacen con tanta delicadeza, así debe ser la corrección fraterna. Si tú no eres capaz de hacerla con amor, con caridad, en la verdad y con humildad, tú harás una ofensa, una destrucción al corazón de esa persona, tú harás una habladuría más, que hiere, y tú te transformarás en un ciego hipócrita, como dice Jesús. ‘Hipócrita, quita primero la viga de tu ojo….’. ¡Hipócrita! Reconoce que tú eres más pecador que el otro, pero que tú, como hermano, debes ayudar a corregir al otro”.

“Un signo que tal vez pueda ayudarnos” – observó el Papa – es el hecho de sentir “cierto placer” cuando “uno ve algo que no va” y que considera que debe corregir: es necesario estar “atentos porque eso no es del Señor”: “En el Señor siempre está la cruz, la dificultad de hacer una cosa buena; del Señor es siempre el amor que nos da, la mansedumbre. No ser juez. Nosotros, los cristianos, tenemos la tentación de hacer como los doctores de la ley: ponernos fuera del juego del pecado y de la gracia como si fuéramos ángeles… ¡No! Es lo que dice Pablo: ‘No suceda que después de haber predicado a los demás, yo mismo sea descalificado’. Y un cristiano que, en la comunidad, no hace las cosas, incluso la corrección fraterna, con caridad, en la verdad y con humildad, ¡es un descalificado! No ha logrado convertirse en un cristiano maduro. Que el Señor nos ayude en este servicio fraterno, tan bello y tanto doloroso, de ayudar a los hermanos y a las hermanas a ser mejores y que nos ayude a hacerlo siempre con caridad, en la verdad y con humildad”.

en El Papa

Todos somos pecadores

07 de sep de 2014
Palabras completas del Papa en el Ángelus de ayer

Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!

El Evangelio de este domingo, tomado del capítulo 18 de Mateo, presenta el tema de la corrección fraterna en la comunidad de los creyentes: o sea cómo debo corregir a otro cristiano cuando hace algo que no está bien. Jesús nos enseña que si mi hermano cristiano comete una culpa contra mí, me ofende, yo debo usar la caridad hacia él, antes que todo, hablarle personalmente, explicándole que aquello que ha dicho o hecho no es bueno ¿Y si el hermano no me escucha? Jesús sugiere una intervención progresiva: primero, vuelve a hablarle con otras dos o tres personas, para que sea más consciente del error que ha cometido; si, no obstante esto, no acoge la exhortación, es necesario decirlo a la comunidad; y si tampoco escucha a la comunidad, es necesario hacerle percibir la fractura y el distanciamiento que él mismo ha provocado, haciendo venir a menos la comunión con los hermanos en la fe.

Las etapas de este itinerario indican el esfuerzo que el Señor pide a su comunidad para acompañar a quien se equivoca, para que no se pierda. Es ante todo necesario evitar el clamor de la habladuría y el cotilleo de la comunidad - ésta es la primera cosa, evitar esto-. "Ve y corrígelo en privado" (v. 15). La actitud es de delicadeza, prudencia, humildad, atención hacia quien ha cometido una culpa, evitando que las palabras puedan herir y matar al hermano. Porque, ustedes saben, ¡también las palabras matan! Cuando hablo mal, cuando hago una crítica injusta, cuando con mi lengua 'saco el cuero' a un hermano, esto es matar la reputación del otro. También las palabras matan. Estemos atentos a esto. Al mismo tiempo esta discreción tiene la finalidad de no mortificar inútilmente al pecador. Es a la luz de esta exigencia que se comprende también la serie sucesiva de intervenciones, que prevé la participación de algunos testimonios y luego incluso de la comunidad. El objetivo es aquel de ayudar a la persona a darse cuenta de aquello que ha hecho, y que con su culpa ha ofendido no solamente a uno, sino a todos. Pero también ayudarnos a librarnos de la ira o del resentimiento, que sólo nos hacen mal: aquella amargura del corazón que trae la ira y el resentimiento y que nos llevan a insultar y a agredir. Es muy feo ver salir de la boca de un cristiano un insulto o una agresión. Es feo ¿Entendido? ¡Nada de insultos! Insultar no es cristiano ¿Entendido? Insultar no es cristiano.

En realidad, ante Dios todos somos pecadores y necesitados de perdón. Todos. Jesús, de hecho, nos ha dicho no juzgar. La corrección fraterna es un aspecto del amor y de la comunión que deben reinar en la comunidad cristiana. Es un servicio recíproco que podemos y debemos darnos los unos a los otros. Corregir al hermano es un servicio, y es posible y eficaz solamente si cada uno se reconoce pecador y necesitado del perdón del Señor. La misma consciencia que me hace reconocer el error del otro, me hace acordar que yo me equivocado primero y que me equivoco tantas veces.

Por esto, al inicio de la Misa, estamos siempre invitados a reconocer ante el Señor que somos pecadores, expresando con las palabras y con los gestos el sincero arrepentimiento del corazón. Y decimos '¡ten piedad de mí, Señor, que soy pecador! Confieso, a Dios omnipotente, mis pecados'. O nosotros decimos: 'Señor ten piedad de éste que está junto a mí o de ésta, que son pecadores'. ¡No! '¡Ten piedad de mí!' Todos somos pecadores y necesitados del perdón del Señor. Es el Espíritu Santo el que habla a nuestro espíritu y nos hace reconocer nuestras culpas a la luz de la palabra de Jesús. Y es el mismo Jesús que nos invita a todos, santos y pecadores, a su mesa recogiéndonos de los cruces de los caminos, de las diversas situaciones de la vida (cfr Mt 22,9-10). Y entre las condiciones que acomunan a los participantes en la celebración eucarística, dos son fundamentales, dos condiciones para ir bien a Misa: todos somos pecadores y a todos Dios dona su misericordia. Son dos condiciones que abren las puertas de par en par para entrar bien a Misa. Debemos recordar esto siempre antes de ir hacia el hermano para la corrección fraterna.

Pidamos todo esto por intercesión de la Bienaventurada Virgen María, que mañana celebraremos en la conmemoración litúrgica de su Natividad.

en América y España

Curso de música litúrgica

11 de sep de 2014
Gacetilla de prensa
Órgano y canto, en Buenos Aires

BUENOS AIRES: FACULTAD DE ARTES Y CIENCIAS MUSICALES

 

Curso de música litúrgica (órgano y canto)

 

Abierto a toda persona interesada en formarse en órgano (teclado) y canto litúrgico, y en profundizar en el significado e importancia de la música sagrada en la liturgia.

Dictado por el Lic. Matías Sagreras, organista titular de la Basílica del Santísimo Sacramento; Lic. Felipe Delsart, organista de la Catedral Metropolitana y el Lic.Pbro. Esteban Sacchi, asesor del Grupo de Música Litúrgica


Sábados de octubre y noviembre

 (de 9:00 hs. a 12:45 hs.) 


Alicia Moreau de Justo 1500 - Edificio San Alberto Magno 

- Aula Alberto Ginastera (subsuelo sur) -
 

INFORMES e INSCRIPCIÓN: agustina_brunt@uca.edu.ar

ARANCEL: 250 $ por mes. 

  
www.grupodemusicaliturgica.org

Si deseas comunicarte con el sitio, puedes escribir a etf.direccion@gmail.com