estoy registrado  |  ¿registrarme?
rápido, gratis y seguro
suscribir a actualizaciones automáticas de esta sección
Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra la política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
0
Noticias
apuntar mi email al Boletín semanal de noticias por email
(puedes cancelar tu suscripción cuando lo desees)
El archivo solicitado no existe,
quizás fue eliminado, o cambiado a otra sección.

Buscador simple (o avanzado)
El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.
 
Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.
 
Una forma de limitar los resultados es agregarle un signo + adelante de la palabra, por ejemplo "Iglesia +católica", eso significa que buscará los registros donde estén las dos palabras, aunque pueden estar en cualquier orden.
La búsqueda no distingue mayúsculas y minúsculas, y no es sensible a los acentos (en el ejemplo: católica y Catolica dará los mismos resultados).
sección: Andrea
  El Papa
Sánchez Sorondo ya no pertenece al consejo de la iniciativa ... no leida
En el ardiente verano romano, a las 12 del mediodía ... no leida
En cambio, Cristo nos ve con los ojos del corazón”. ... no leida
El Padre Espinal fue asesinado en el año 80. Era ... no leida
  Familia
Antoinette Torres Soler es cubana, tiene cuarenta años y vive ... no leida
«No puedes decir en un determinado momento que no es ... no leida
El uso del helipuerto, ubicado en los Jardines Vaticanos, permitirá ... no leida
Este es el momento de unir las manos en oración, ... no leida
La familia está en crisis, que el Señor nos purifique ... no leida
  Mundo
Lo dijo a la Radio Vaticana el Patriarca caldeo del ... no leida
En entrevista Gustavo Petro, Alcalde Mayor de Bogotá, advirtió que ... no leida
Un pastor no debe tomar decisiones según los más o ... no leida
El Papa Francisco pide un cambio radical de paradigma para ... no leida
Entrevista al médico psiquiatra portavoz de la Asociación Internacional de ... no leida
  América y España
En Buenos Aires, en el Centro Cultural de España en ... no leida
En ocasión de la fiesta de Santa Ana y de ... no leida
Testimonio de Joana, misionera comboniana en Quito, Ecuador ... no leida
El diálogo intercultural y religioso constituye "una poderosa herramienta para ... no leida
  Espiritualidad y Cultura
Una propuesta de la Fundación Maior, para España ... no leida
El grupo vocal se exhibió en el monasterio de clausura ... no leida
La dimisión de Dick Costolo como director ejecutivo de Twitter ... no leida
19-07/15 - Altura escondida
¡Cuánto aspira y suspira el hombre por superar las fronteras! ... no leida
El hecho es que el divorcio entre la cultura oficial ... (1 coms.) no leida
Una imagen...
   
en El Papa

El pan de Dios es Jesús mismo

26 de jul de 2015
En el ardiente verano romano, a las 12 del mediodía Francisco reflexionó sobre el Evangelio de la multiplicación de los panes, ante miles de peregrinos que acudieron a escucharlo y recibir la bendición.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de este domingo (Jn 6, 1-15) presenta el gran signo de la multiplicación de los panes, en la narración del evangelista Juan. Jesús se encuentra en la orilla del lago de Galilea, y está rodeado por “una gran multitud”, atraída por los “signos que hacía curando a los enfermos” (v. 2).

En Él actúa el poder misericordioso de Dios, que cura todo mal del cuerpo y del espíritu. Pero Jesús no es un sanador, es también maestro: en efecto sube al monte y se si sienta, en la típica actitud del maestro cuando enseña: sube sobre aquella “cátedra” natural creada por su Padre celestial. Llegado a este punto Jesús, que sabe bien lo que está por hacer, pone a la prueba a sus discípulos.

¿Qué hacer para dar de comer a toda aquella gente? Felipe, uno de los Doce, hace un rápido cálculo: organizando una colecta, se podrán recoger, al máximo, doscientos denarios para comprar el pan que, sin embargo, no alcanzaría para dar de comer a cinco mil personas.

Los discípulos razonan en términos de “mercado”, pero Jesús, a la lógica del comprar, sustituye aquella otra lógica, la lógica del dar. Las dos lógicas, ¿no? La del comprar y la del dar. Y he aquí que Andrés, otro de los Apóstoles, hermano de Simón Pedro, presenta a un muchacho que pone a disposición todo lo que tiene: cinco panes y dos pescados; pero ciertamente – dice Andrés – son nada para aquella gente (Cfr. v. 9).

Pero Jesús esperaba precisamente esto. Ordena a los discípulos que hagan sentar a la gente, después tomó aquellos panes y aquellos pescados, dio gracias al Padre y los distribuyó (Cfr. v. 11). Estos gestos anticipan aquellos de la Última Cena, que dan al pan de Jesús su significado más verdadero.

El pan de Dios es Jesús mismo. Tomando la Comunión con Él, recibimos su vida en nosotros y llegamos a ser hijos del Padre celestial y hermanos entre nosotros. Tomando la Comunión nos encontramos con Jesús, realmente vivo y resucitado. Participar en la Eucaristía significa entrar en la lógica de Jesús, la lógica de la gratuidad, de la participación. Y por más pobres que seamos, todos podemos dar algo. “Tomar la Comunión” también significa tomar de Cristo la gracia que nos hace capaces de compartir con los demás lo que somos y lo que tenemos.

La multitud está sorprendida por el prodigio de la multiplicación de los panes; pero el don que Jesús ofrece es plenitud de vida para el hombre hambriento. Jesús sacia no sólo el hambre material, sino aquella más profunda, el hambre de sentido de la vida, el hambre de Dios.

Frente al sufrimiento, a la soledad, a la pobreza y a las dificultades de tanta gente, ¿qué podemos hacer nosotros? Lamentarse no resuelve nada, pero podemos ofrecer lo poco que tenemos. Como aquel muchacho. Ciertamente tenemos alguna hora de tiempo, algún talento, alguna competencia... ¿Quién de nosotros no tiene sus “cinco panes y dos pescados”? Todos tenemos.

Si estamos dispuestos a ponerlos en las manos del Señor, bastarán para que en el mundo haya un poco más de amor, de paz, de justicia y, sobre todo, de alegría. ¡Cuán necesaria es la alegría en el mundo! Dios es capaz de multiplicar nuestros pequeños gestos. Gestos de solidaridad y hacernos partícipes de su don.

Que nuestra oración sostenga el empeño común para que jamás falte a nadie el Pan del cielo que da la vida eterna y lo necesario para una vida diga, y para que se afirme la lógica del compartir y del amor. Que la Virgen María nos acompañe con su intercesión maternal.

en Espiritualidad y Cultura

Curso Cultural para Jóvenes Profesionales

27 de jul de 2015
Gacetilla de prensa
Una propuesta de la Fundación Maior, para España

La Fundación Maior propone un año más el Curso Cultural para Jóvenes Profesionales, que tendrá lugar del 4 al 9 de agosto, en Toro (Zamora).

Proponemos aprovechar el descanso de las vacaciones para abrir un espacio de contemplación, reflexión y diálogo que nos enseñe a mirar de modo nuevo el mundo donde  trabajamos y vivimos.

Lo que dice Stravinski del artista podría ser útil a nosotros,  profesionales: "El verdadero creador se reconoce en que encuentra siempre en derredor, en las cosas más comunes y humildes, elementos dignos de ser notados. No necesita un paisaje  bonito ni rodearse de objetos raros o preciosos. No tiene por qué correr a la búsqueda del  conocimiento, porque lo tiene siempre al alcance de la mano. Le bastará echar una mirada  alrededor".

Este año el tema de estudio es "La ausencia del padre": el cuestionado y difícil papel propio del  varón hoy en día, y su diferencia con la mujer. Además, contemplaremos la belleza de algunas obras de arte y visitaremos la interesante localidad de Urueña.

Para solicitar más información e inscripciones: 915 227 695,

info@maior.es.

en El Papa

Ángelus: “Jesús no nos ve como un sociólogo o un foto-reportero”

19 de jul de 2015
En cambio, Cristo nos ve con los ojos del corazón”. Y, sobre el viaje a América Latina: “Inolvidable”

 La mirada de Jesús hacia las personas no es la de un “sociólogo o de un fotoreportero, porque Él siempre mira con los ojos del corazón”. Lo subrayó Papa Francisco en el breve discurso que precedió el Ángelus. Comentó el episodio evangélico de la misericordia expresada por Jesús hacia la multitud que le parecía como un rebaño “ de ovejas sin pastor”.

Los tres verbos utilizados en el Evangelio de Marcos (“ver”, “tener compasión”, “enseñar”), observó Bergoglio, pueden ser definidos como “los verbos del Pastor”. “Su compasión -explicó el Pontífice- no es solo un sentimiento humano, sino que es la conmoción del Mesías en la que se hizo carne la ternura de Dios”. Según Francisco, “de esta compasión nace el deseo de Jesús de nutrir a la multitud con el pan de su Palabra”. Y añadió: “Jesús ve, Jesús tiene compasión, Jesús enseña: ¡qué bello es esto!”.

Al saludar a los fieles presentes en Plaza San Pedro, Francisco exclamó: “Veo que son valientes con este calor; ¡felicidades!”.

Después, el Papa recordó su viaje apostólico a América Latina, mismo que definió como “Inolvidable”. “Agradezco a Dios con todo el corazón por este don. Y renuevo mi reconocimiento a las autoridades de  estos países -continuó el Papa-, por su acogida y colaboración. Con gran afecto, agradezco a mis hermanos los obispos, a los sacerdotes, a las personas consagradas y a todas las poblaciones por el calor con el que participaron”.

“El Continente latino-americano -dijo el Papa, recordando sus bellezas naturales- tiene enormes potencialidades humanas y espirituales, custodia valores cristianos profundamente arraigados, pero todavía vive graves problemas sociales y económicos. Para contribuir a su solución, la Iglesia está comprometida en movilizar las fuerzas espirituales y morales de sus comunidades, colaborando con todas las partes sanas de la sociedad. Frente a los grandes desafíos que el anuncio del Evangelio debe afrontar, invité a pedir a Cristo Señor la su gracia, que salva y da la fuerza para el compromiso del testimonio cristiano, para desarrollar la difusión de la Palabra de Dios, con el fin de que la destacada religiosidad de aquellas poblaciones pueda ser siempre testimonio fiel del Evangelio”.

Y después concluyó con su ya tradicional despedida: “Les deseo a todos muy buen domingo. Les pido que no se olviden de rezar por mí. Buen provecho y hasta pronto”.

en Mundo

Gänswein: «Algunos pastores ceden al espíritu de los tiempos; se dejan llevar por el aplauso humano»

22 de jul de 2015
Un pastor no debe tomar decisiones según los más o menos aplausos que pueda recibir de los medios; la medida es el Evangelio, la fe, la sana doctrina, la tradición.

Gänswein: «Algunos pastores ceden al espíritu de los tiempos; se dejan llevar por el aplauso humano» Monseñor Georg Gänswein (1956) nos recibió en una de esas tantas salas: no muy grande, roja, bien iluminada, antigua, elegante. Como elegante es siempre el porte de este monsignore.

Le pregunté si le molestaba que algunos le conocieran como el “George Clooney del Vaticano”, y se rió: “Si le soy sincero, al principio tuve que buscar en Internet quién era y me dije: ‘¡oh!’. De todos modos, no exageremos…; sí oigo cosas, pero lo dejo pasar y, con el tiempo, desaparecen”. Sin altiveces que quizá esperarías de alguien con su posición, tan cerca de dos de las personas más influyentes del mundo. Sencillo. Le pedí disculpas por mi itagnolo, pero él me salió con que el suyo es itatedesco.

Yo pienso que habla la lengua de Dante con gran distinción y que los más de veinte años en la Ciudad Eterna -llegó en 1993- seguramente son causa de ello. En 1996, se puso en manos de Joseph Ratzinger, en la Congregación para la Doctrina de la Fe y, desde 2003, como su secretario personal, cargo que mantuvo al convertirse, el cardenal, en papa Benedicto.

En 2012 fue nombrado prefecto de la Casa Pontificia y, con el nuevo pontificado, Francisco lo confirmó en el cargo. Corría el año 2013, justo el mes en que el intenso calor detiene Roma, pero no para el papa Bergoglio: 31 de agosto. Así las cosas, Mons. Gänswein es, hoy, la única persona en la historia de la Iglesia que sirve a dos papas a la vez.

Digamos que vive con el alemán -celebran Misa juntos, rezan el rosario, andan media hora todos los días…-, y, por la tarde, trabaja con el argentino.

-¿Cómo lo hace para colaborar con dos papas? No creo que resulte sencillo, adaptarse a dos personalidades tan distintas
-Efectivamente son muy diferentes uno del otro; y, para mí, pasar de una larga experiencia como secretario del cardenal Ratzinger, y Benedicto XVI después, a trabajar también con el papa Francisco, no fue nada fácil. Digamos que, usando un lenguaje informático, tuve que “hacerme compatible”, porque realmente ha sido un cambio bastante intenso. Recibí el cargo de prefecto, que después Francisco quiso confirmar, y lo que hacemos -mis colaboradores y yo- es servir. Y ya está. ¿Cómo? Pues depende mucho de las cosas y del modo como cada papa guía la Iglesia. No obstante, debo decir que hay una gran ventaja en todo esto: vivir y colaborar con dos papas, esta diversidad, me ha ayudado y me ayuda a crecer, a trabajarme: humana y espiritualmente.

-Más allá de las diferencias físicas -aquello de los zapatos, la cruz, etc.-, a veces parece como que incluso en lo que dicen puede haber distancias
-Todas esas historietas del comienzo del pontificado -que si usaba los zapatos negros, que si la cruz pectoral era de plata, que si…; son secundarias: cosas externas, modos de hacer. Si se mira un poco mejor el contenido, se ve que en el modo de ejercitar el munus petrinum hay una gran continuidad con su predecesor. Y así debe ser. Hablamos de un sudamericano y un alemán, muy distintos entre sí. El primero ha sido educado y formado desde la espiritualidad jesuita y es lógico que su modo de hacer, de pensar y también de ejercitar su mandato sea distinto al de alguien que ha tenido una formación sobre todo académica y universitaria.

-A menudo, Francisco me recuerda a Juan Pablo II-
-Sí, puede ser. Los dos, aunque llegaron a la sede de Pedro teniendo veinte años de diferencia, venían con una experiencia pastoral enorme, si bien en un contexto político y cultural muy distinto. El papa Francisco, habiendo dirigido una diócesis muy grande y no fácil como Buenos Aires, y san Juan Pablo II, a la cabeza de una Iglesia de Cracovia que, en aquel momento, constituía el único lugar donde poder expresarse con libertad. Pienso que en esto los podemos comparar. También en algunos aspectos de su personalidad.

-¿Cómo cuáles?
-Francisco, por ejemplo, habla mucho de la ‘cultura del encuentro´: encontrarse con las personas, cuantas más mejor. Juan Pablo II no hablaba expresamente de esta cultura, pero la ponía constantemente en práctica. Es este contacto con los demás, también el contacto físico, lo que conmueve de los dos papados.

-Alguna vez he oído decir: “Juan Pablo II es el papa de la esperanza; Benedicto XVI, el papa de la fe; Francisco, el papa de la caridad”. ¿Cree que, aunque simple, puede ser un buen análisis de la realidad?
-Bueno…, es difícil resumir un pontificado entero. Siempre que se intenta constreñir en una palabra algo complejo es un riesgo. Yo diría que el papa Francisco es el papa de los gestos y el papa de la misericordia, ¿no? Aún estamos en pleno viaje, pero, pasados dos años, me parece que “el papa de los gestos” al menos da una idea.

-Con esta perspectiva temporal de la que habla, ¿qué significa realmente, para Benedicto XVI, ser “peregrino terrenal”?
-“La última etapa del peregrinaje terreno”: lo dijo en su último discurso como papa, en Castel Gandolfo. Y antes había dicho que ni bajaba de la cruz, ni dejaba al Señor. Sube al monte para rezar, y sigue rezando por la Iglesia y su sucesor. Su papel, ahora, es espiritual: rezar por la barca de Pedro. Pienso que es importante recordar que la Iglesia no se gobierna sólo con decisiones y estrategias, sino sobre todo, con la oración. En la Iglesia nos sabemos un equipo de oración -una squadra di preghiera-, y somos conscientes de que cuanta más gente rece, mejor, porque eso guía la barca de Pedro. Como ‘peregrino’, el papa emérito juega un puesto particular en este ‘equipo’.

-Algunos siguen sin entender la renuncia y la ven, sí, como una estrategia para bloquear intentos de provocar algún daño
-¡Podríamos escribir un libro entero de hipótesis y teorías al respecto!… El papa Benedicto, aquel 11 de febrero, leyó una breve y clarísima declaración, donde exponía sus motivos. Todo lo que se salga de ahí, todo lo que se ha dicho, es eso: hipótesis que no tienen ningún tipo de fundamento. Que si había personas o corrientes en contra de Benedicto, nada tienen que ver con la renuncia. Es obvio que una persona como él ha reflexionado mucho y por mucho tiempo una cuestión de tanta envergadura. No se he dejado intimidar por nadie. Fue muy claro en la entrevista de Peter Seewald: “Cuando hay lobos, cuando está el peligro, el pastor no debe dejar su grey”. No lo hizo entonces, y no lo ha hecho nunca; no es una huida. Esta es la verdad, y es la única explicación sobre el porqué de su renuncia.

-Usted, alguna vez ha hablado de los frutos de esta renuncia. ¿Cuáles pueden ser?
-El papa Benedicto vio que, para guiar la Iglesia de hoy, hace falta fuerza espiritual y también fuerza física. Es un acto de grandísima humildad renunciar al papado para dar paso a otra persona que fuera más joven y más fuerte. Me parece que es un gran ejemplo de amor al Señor y a su Esposa que es la Iglesia; un ejemplo que no todo el mundo puede o quiere comprender. Después, mirando un poco el pontificado del papa Francisco, se ve que la imagen de la Iglesia ha cambiado para mejor. Benedicto XVI dio el primer paso hacia este cambio: abrió la puerta por este camino. Creo que ya se ven los frutos, y pienso que se verán muchos más en el futuro.

-De todos modos, para usted, esos días de febrero de 2013 no debieron ser precisamente tranquilos: muchos sentimientos encontrados
-Sin lugar a dudas. Para mí fueron días muy difíciles, pero ya desde el momento en que el papa me dijo lo que quería hacer, muchos meses antes. Lógicamente, tuve que callármelo del todo y, como imaginará, requería un gran esfuerzo de mi parte. Aquel famoso 11 de febrero y, después, el 28… Me venían sentimientos de gratitud, pero también de…, de…, tristeza, de…; también de algo comparable a una especie de duelo. Pero la decisión había sido tomada por el Santo Padre y era una decisión de conciencia, coram Deo, y, por tanto, que sólo podíamos respetar y seguir.

-¿Por qué cree que Joseph Ratzinger le eligió a usted como secretario?
-¡Qué pregunta! Él tenía 75 años y estaba convencido de que Juan Pablo II aceptaría su dimisión… Yo trabajaba ya en la Congregación para la Doctrina de la Fe y su secretario recibió un nuevo cargo en la Congregación para la Vida Consagrada. El cardenal necesitaba a alguien que hiciera de secretario y me eligió a mí. Nunca me explicó por qué y nunca se lo he preguntado. Me sorprendió, sí; pero tomó esta decisión y yo acepté.

-Supongo que más le sorprendió ver que su cardenal llegaba a ser papa…
-Sí, sí. Por supuesto. Nunca lo habría imaginado, y creo que menos aún el mismo cardenal. Lo eligieron. Él quería retirarse, ¡pero el futuro le cambió por completo! Aceptó la elección como papa porque vio en ello la voluntad de Dios. Y yo me convertí en secretario del papa. También esos días fueron para mí como un tsunami. Momentos muy “movidos”, como puede suponer.

-Con el nuevo papa, ¿en algún momento pensó que dejaría de ser prefecto de la Casa Pontificia y, por tanto, su vida sería un poco más “tranquila”?
-La verdad es que no. No porque estuviera seguro de que él me confirmaría en el cargo, sino porque no me preocupaba. Por eso, ni lo he pensado, ni he tenido miedo al cambio. Es normal que el papa, cuando quiera, cuando lo vea oportuno, cambie su equipo. En 2013 decidió mantenerme en el cargo, y aquí estoy. Ahora sólo pienso en servirle lo mejor que pueda.

-En su opinión, así como el papa Ratzinger dio mucha importancia a la lucha contra el relativismo, ¿cuál piensa que es el punto más importante del papa actual?
-La cuestión de la verdad es siempre importante y creo que el papa Francisco también lo ve así. No es que no esté interesado por la lucha contra el relativismo, sino que ve claramente que Dios, en su pontificado, le pide que se concentre en otros puntos, en otros desafíos. Le gusta mucho hablar de una ‘Iglesia misionera, pobre´; de una Iglesia como ‘hospital de campaña’ o ‘Iglesia que sale hacia fuera’. Es en estos ambientes donde el papa Francisco está actualmente luchando.

-Otro de las cuestiones que tiene presente es el de la familia. ¿Por qué cree que se han dado tantas noticias confusas del último sínodo y del que se celebrará en octubre?
-Hay personas que escriben o han escrito sin estar bien informadas o bien preparadas y, existen ‘corrientes’ en esta línea. Por eso es tan importante que los pastores de la Iglesia y todos los fieles tengan las ideas y el contenido claros, y lo expliquen con franqueza y sinceridad. El sínodo de octubre debe partir no de un problema particular, sino de la temática principal, la evangelización y la familia. Está claro que la Iglesia no cierra los ojos ante las dificultades de los fieles que viven en situaciones complicadas. No obstante, debe ofrecer respuestas sinceras que se orienten, no al espíritu de los tiempos, sino al Evangelio, a la Palabra de Jesucristo y a la tradición católica.

-¿Dónde están los desafíos actuales, en este campo?
-Uno clarísimo son los cristianos que se encuentran en situación matrimonial, hablando teológicamente, ‘irregular’. Es decir, personas divorciadas y vueltas a casar civilmente. Debemos ayudarles, ciertamente, pero no de modo reduccionista. Es importante acercarse a ellos, crear y mantener el contacto, porque siguen siendo miembros de la Iglesia, como todos los demás: ni han sido echados, ni menos aún excomulgados. Esto no implica que no haya problemas en cuanto a la vida sacramental. La Iglesia tiene que ser muy sincera, también para con los fieles que viven en esta situación. No se trata de decir: “pueden o no pueden”; es un tema que tendría que verse de modo positivo. La cuestión del acceso a la vida sacramental se debe afrontar sinceramente, sobre la base del magisterio católico. Espero que en los meses de preparación del sínodo se presenten propuestas que ayuden y sirvan para encontrar las respuestas necesarias para estos duros desafíos.

-Algunos de estas controversias vienen de su patria, Alemania ¿Por qué?
-Bien… Es verdad que no todos los errores vienen de ahí, pero sí concretamente este punto de que estamos hablando: hace veinte años, Juan Pablo II, después de un diálogo largo y trabajoso, no aceptó que los cristianos vueltos a casar pudieran acceder a la Eucaristía. Ahora no podemos ignorar su magisterio y modificar las cosas, sin más. ¿Por qué algunos pastores quieren aceptar lo que no es posible? No lo sé. Quizás ceden al espíritu de los tiempos, o se dejan llevar por el aplauso humano que provocan los medios de comunicación…; no lo sé. Ir a contracorriente suele ser más desagradable. Pero un pastor no debe tomar decisiones según los más o menos aplausos que pueda recibir de los medios; la medida es el Evangelio, la fe, la sana doctrina, la tradición.

-¿Por qué cree que estos medios de comunicación que cita se expresan poco o nada respecto a los cristianos perseguidos? ¿Está solo, el Papa?
-El Papa ha sido muy claro en este punto y, a pesar de todo, grandes instituciones no dicen nada o, si dicen, lo hacen con poca fuerza. Y esto es muy grave. Se trata de un comportamiento inaceptable. Por el momento, el Papa es la única voz que tiene el coraje y la fuerza de hablar y decir las cosas como son, y no creo que tenga miedo, ni que busque el aplauso de la gente. Como san Pablo, interviene opportune, et importune.

-El día a día del papa es intenso y, por tanto, deduzco que el suyo también; ya no tiene tiempo ni para jugar al tenis, que es lo que le gustaría, o dedicarse a la universidad… ¿Habría deseado otra vida?
-Debo decirle que nunca me he hecho esta pregunta. Porque nunca he pedido: “quiero hacer esto, esto, o esto…”. Si me ha llegado un encargo, lo he aceptado. El papa Benedicto me ha pedido algo, entonces yo lo he aceptado y lo hago de buen grado. Y lo mismo para el papa Francisco.

-¿Es consciente del momento histórico que está viviendo?
-Me doy cuenta de que mi situación es, en efecto, bastante particular. Pero no lo veo como algo extraordinario. Es un desafío particular, pero lo vivo natural y tranquilamente. Miro de vivir con coherencia y de responder a los desafíos cotidianos con gran confianza en Dios. Eso no quita, claro, que a veces tenga que convivir con algún “latido” de más…, pero siempre con serenidad.

-De aquellos días de juventud -usted con melenas (se ríe)-, a hoy, ¿qué diría Georg Gänswein de su vida?
-Cuando miro con perspectiva, también me río un poco de todo eso…; tendría 18, 19 años y, en aquella época -último año de instituto e inicio del seminario-, estaba de moda: ¡no era el único! A mi padre no le gustaba y provocaba pequeños momentos de tensión… Pero, personalmente, siempre me ha servido un principio de vida: ‘confía, pero mira de quién’. Y otro, que en alemán dice: Tue recht und scheue niemanden. Es decir, ‘haz lo que creas justo y no tengas miedo de nadie’.

en Mundo

Grito de dolor de los pueblos de las minas

20 de jul de 2015
El Papa Francisco pide un cambio radical de paradigma para todo el sector

Foto referencial. Wikipedia Albert Backer (CC-BY-SA-3.0) Una invitación «a hacer resonar el grito de las numerosas familias que sufren a causa de las consecuencias de las actividades mineras» dirigió el Papa Francisco a los representantes de las comunidades afectadas por tales problemas, reunidos en Roma desde hoy, viernes 17 de julio, para un encuentro sobre el tema «Unidos a Dios escuchamos un grito». Organizados por el Consejo pontificio Justicia y paz en colaboración con la red latinoamericana Iglesias y Minería, los trabajos tienen lugar en el Salesianum hasta el domingo 19. En la sesión inaugural, durante la cual se leyó el mensaje pontificio, el cardenal presidente de Iustitia et pax tuvo también una conferencia en la Oficina de prensa de la Santa Sede, animada por los testimonios de algunos protagonistas.

En el mensaje pontificio se relanza el grito de los pueblos afectados «por la tierra perdida; por la extracción de riquezas del suelo que, paradójicamente, no ha producido riqueza para las poblaciones locales que siguen siendo pobres»; el grito «de dolor en respuesta a la violencia, las amenazas y la corrupción; de indignación y de apoyo por las violaciones de los derechos humanos, clamorosa o discretamente pisoteados en lo que se refiere a la salud, las condiciones de trabajo, algunas veces por la esclavitud y la trata de personas que alimenta el trágico fenómeno de la prostitución»; un grito «de tristeza y de impotencia por la contaminación de las aguas, del aire y del suelo; de incomprensión por la ausencia de procesos inclusivos y de apoyo por parte de las autoridades que tienen el deber fundamental de promover el bien común». Y al respecto el Papa Francisco pide, inspirándose en la Luadato si’, que todo el sector minero realice «un cambio radical de paradigma para mejorar la situación». No sólo, sino que expresa el deseo de que también a esto puedan «dar su aportación los Gobiernos de los países de origen de las empresas multinacionales y los de aquellos donde las mismas actúan, los empresarios y los inversores, las autoridades locales que supervisan los trabajos mineros, los obreros y sus representantes, las cadenas de suministro internacional con sus diversos intermediarios» y quienes «trabajan en los mercados de este ámbito», y los consumidores finales mismos.

Si deseas comunicarte con el sitio, puedes escribir a etf.direccion@gmail.com