volver a la Intro    

Nota sobre el Santoral de ETF

La presentación actual de nuestro santoral está hecha basándonos en la última edición del Martirologio de la Iglesia Católica, y actualizada con los santos que han sido canonizados desde la última edición impresa de dicho Catálogo.

Puede encontrarse en internet multitud de "santorales". Lamentablemente -como pasaba también con el nuestro hasta hace muy poco- las dificultades de acceder a la información del último Martirologio, y la cantidad de nombres a revisar, hace muy difícil cotejar la veracidad de los nombres y fechas, y, en la práctica, estos santorales terminan reflejando clasificaciones de dudosa procedencia, basadas -en el mejor de los casos- en el martirologio anterior a la revisión llevada a cabo durante el pontificado de SS Juan Pablo II.

Por eso, cuando nos propusimos -hace cerca de un año- acomodar el nuestro al catálogo actual de santos, al Martirologio en su última edición, vimos preferible comenzar el trabajo prácticamente desde cero, reorganizando la base de datos, aunque conservando casi todas las hagiografías que había pacientemente coleccionado Toñi desde que comenzara la edición anterior. Continuaremos ahora con el agregado de nuevas hagiografías.

Todas las «noticias breves» que acompañan a los nombres de los santos proceden directamente del Martirologio.

Un aspecto curioso y que puede despistar al principio es el orden que sigue la lista de santos de cada día: el primero es el nombre de la celebración litúrgica del día (naturalmente, puede haber más de uno si se trata de "memorias libres"); luego le siguen los santos del día, ordenados cronológicamente, del más antiguo al más reciente. Los que indican "s. inc." significa que se desconoce su ubicación cronológica, así que el martirologio los coloca en un orden sólo probable.

El nombre de «Martirologio» puede confundir, ya que normalmente asociamos la palabra "mártir" a quien da testimonio de Jesús con su sangre. Sin embargo, aunque esa acepción es correcta, "mártir" es -en griego- todo testigo, por lo que el nombre de «Martirologio» indica que el catálogo de santos no es meramente una colección de personas muy buenas, o de virtudes excelentes, etc. sino, por sobre todo, un ramillete de testigos que de muy diversas maneras y en cada época de la Iglesia han señalado con su propia vida -ya sea entregándola cruentamente, ya sea sirviendo a los demás, ya ejercitando otras virtudes- a Cristo.

La palabra «santoral» apunta a ellos mismos, a los santos, en cambio la palabra «Martirologio» apunta al sentido más profundo de la vida de un santo, a aquello que lo hace, precisamente, un santo cristiano: a su carácter de testigo de Jesús.

«Seréis mis testigos hasta los confines del mundo», nos dice Jesús. Es decir, que nos pide que seamos santos, como ya pedía desde el AT: «sed santos, porque Yo soy Santo». Por eso, lo que nos proponemos con este martirologio no es informar sobre la vida de algunas personas ilustres a lo largo de la historia, sino que la vida de los santos sea motivo de inspiración para nuestra meditación y para nuestro obrar.

Sabemos que el gusto de nuestra época está más bien del lado de la información «objetiva e imparcial», pero información de esa clase es abundante en internet y no haría falta ningún otro santoral de esas características. Por el contrario, este Martirologio, con las narraciones hagiográficas que incluye y las que iremos agregando, no es nada imparcial: busca mostrar al santo como testigo de la Fe, para que nosotros también, creyentes como ellos, nos animemos a crecer en nuestro testimonio y nos abramos a la acción de Dios en nuestra vida.

Somos conscientes de las dificultades de esta tarea: en la vida de los santos, sobre todo antiguos, se mezclan de manera permanente los datos reales con las notas puramente legendarias, que logran un resultado opuesto al que nos proponemos: en vez de mostrar al santo como un ejemplo a imitar, terminan presentándolo ante nuestros ojos como algo tan especial que jamás lograríamos acercarnos a ellos. Personas que vuelan, o se desdoblan, o ayunan desde bebés, o infantilismos por el estilo son el riesgo que se corre al seleccionar textos de la clase que pretendemos. Pero avisado el lector, el problema queda reducido al mínimo, y en todo caso, las fuentes disponibles son escasísimas.

 

El Testigo Fiel
† solo a Dios la gloria †

diseño y webmaster Abel Della Costa