Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
rápido, gratis y seguro
conservar sesión
  • Por sobre todo, los miembros registrados dan forma y sentido a este sitio, para que no sea solamente un portal de servicios sino una verdadera comunidad de formación, reflexión y amistad en la Fe.
  • Además tienes ventajas concretas en cuanto al funcionamiento:
    • Tienes reserva del nombre, de modo que ningún invitado puede quedarse con tu identidad.
    • En los foros, puedes variar diversas opciones de presentación (color de fondo, cantidad de mensajes por página, etc.), así como recibir mail avisándote cuando respondan a cuestiones de tu interés.
    • También puedes llevar un control sobre los mensajes que leíste y los que no, o marcarlos para releer.
    • Puedes utilizar todas las funciones de la Concordancia Bíblica on-line.
registrarme
«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
La Biblia
Buscar en la Biblia
¿buscas una cita?
(por ej.: Gn 3,14-22)
¿una palabra o expresión?
(por ej.: misericordia)
¿en qué libro buscas?
(si está en la cita, no necesitas elegirlo)
¿en cuál traducción?
¿comparas con otra?
no mostrar nº de vers.
mostrar referencias marginales
referencias vinculadas
Mateo 26,14 - 27,66 Biblia de Jerusalén (2ª)
26,
14:
Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue donde los sumos sacerdotes,
26,
15:
y les dijo: "¿Qué queréis darme, y yo os lo entregaré?" Ellos le asignaron treinta monedas de plata.
26,
16:
Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregarle.
26,
17:
El primer día de los Ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: "¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer el cordero de Pascua?"
26,
18:
Él les dijo: "Id a la ciudad, a casa de fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos.""
26,
19:
Los discípulos hicieron lo que Jesús les había mandado, y prepararon la Pascua.
26,
20:
Al atardecer, se puso a la mesa con los Doce.
26,
21:
Y mientras comían, dijo: "Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará."
26,
22:
Muy entristecidos, se pusieron a decirle uno por uno: "¿Acaso soy yo, Señor?"
26,
23:
Él respondió: "El que ha mojado conmigo la mano en el plato, ése me entregará.
26,
24:
El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!"
26,
25:
Entonces preguntó Judas, el que iba a entregarle: "¿Soy yo acaso, Rabbí?" Dícele: "Sí, tú lo has dicho."
26,
26:
Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: "Tomad, comed, éste es mi cuerpo."
26,
27:
Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: "Bebed de ella todos,
26,
28:
porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados.
26,
29:
Y os digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre."
26,
30:
Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos.
26,
31:
Entonces les dice Jesús: "Todos vosotros vais a escandalizaros de mí esta noche, porque está escrito: 'Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño'.
26,
32:
Mas después de mi resurrección, iré delante de vosotros a Galilea."
26,
33:
Pedro intervino y le dijo: "Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré."
26,
34:
Jesús le dijo: "Yo te aseguro: esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces."
26,
35:
Dícele Pedro: "Aunque tenga que morir contigo, yo no te negaré." Y lo mismo dijeron también todos los discípulos.
26,
36:
Entonces va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: "Sentaos aquí, mientras voy allá a orar."
26,
37:
Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia.
26,
38:
Entonces les dice: "Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo."
26,
39:
Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: "Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú."
26,
40:
Viene entonces donde los discípulos y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: "¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo?
26,
41:
Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil."
26,
42:
Y alejándose de nuevo, por segunda vez oró así: "Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad."
26,
43:
Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados.
26,
44:
Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.
26,
45:
Viene entonces donde los discípulos y les dice: "Ahora ya podéis dormir y descansar. Mirad, ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores.
26,
46:
¡Levantaos!, ¡vámonos! Mirad que el que me va a entregar está cerca."
26,
47:
Todavía estaba hablando, cuando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo numeroso con espadas y palos, de parte de los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo.
26,
48:
El que le iba a entregar les había dado esta señal: "Aquel a quien yo dé un beso, ése es; prendedle."
26,
49:
Y al instante se acercó a Jesús y le dijo: "¡Salve, Rabbí!", y le dio un beso.
26,
50:
Jesús le dijo: "Amigo, ¡a lo que estás aquí!" Entonces aquéllos se acercaron, echaron mano a Jesús y le prendieron.
26,
51:
En esto, uno de los que estaban con Jesús echó mano a su espada, la sacó e, hiriendo al siervo del Sumo Sacerdote, le llevó la oreja.
26,
52:
Dícele entonces Jesús: "Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que empuñen espada, a espada perecerán.
26,
53:
¿O piensas que no puedo yo rogar a mi Padre, que pondría al punto a mi disposición más de doce legiones de ángeles?
26,
54:
Mas, ¿cómo se cumplirían las Escrituras de que así debe suceder?"
26,
55:
En aquel momento dijo Jesús a la gente: "¿Como contra un salteador habéis salido a prenderme con espadas y palos? Todos los días me sentaba en el Templo para enseñar, y no me detuvisteis.
26,
56:
Pero todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras de los profetas." Entonces los discípulos le abandonaron todos y huyeron.
26,
57:
Los que prendieron a Jesús le llevaron ante el Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos.
26,
58:
Pedro le iba siguiendo de lejos hasta el palacio del Sumo Sacerdote; y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver el final.
26,
59:
Los sumos sacerdotes y el Sanedrín entero andaban buscando un falso testimonio contra Jesús con ánimo de darle muerte,
26,
60:
y no lo encontraron, a pesar de que se presentaron muchos falsos testigos. Al fin se presentaron dos,
26,
61:
que dijeron: "Este dijo: Yo puedo destruir el Santuario de Dios, y en tres días edificarlo."
26,
62:
Entonces, se levantó el Sumo Sacerdote y le dijo: "¿No respondes nada? ¿Qué es lo que éstos atestiguan contra ti?"
26,
63:
Pero Jesús seguía callado. El Sumo Sacerdote le dijo: "Yo te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios."
26,
64:
Dícele Jesús: "Sí, tú lo has dicho. Y yo os declaro que a partir de ahora veréis 'al hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo."'
26,
65:
Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestidos y dijo: "¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia.
26,
66:
¿Qué os parece?" Respondieron ellos diciendo: "Es reo de muerte."
26,
67:
Entonces se pusieron a escupirle en la cara y a abofetearle; y otros a golpearle,
26,
68:
diciendo: "Adivínanos, Cristo. ¿Quién es el que te ha pegado?"
26,
69:
Pedro, entretanto, estaba sentado fuera en el patio; y una criada se acercó a él y le dijo: "También tú estabas con Jesús el Galileo."
26,
70:
Pero él lo negó delante de todos: "No sé qué dices."
26,
71:
Cuando salía al portal, le vio otra criada y dijo a los que estaban allí: "Este estaba con Jesús el Nazoreo."
26,
72:
Y de nuevo lo negó con juramento: "¡Yo no conozco a ese hombre!"
26,
73:
Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: "¡Ciertamente, tú también eres de ellos, pues además tu misma habla te descubre!"
26,
74:
Entonces él se puso a echar imprecaciones y a jurar: "¡Yo no conozco a ese hombre!" Inmediatamente cantó un gallo.
26,
75:
Y Pedro se acordó de aquello que le había dicho Jesús: "Antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces." Y, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente.
27,
1:
Llegada la mañana, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte.
27,
2:
Y después de atarle, le llevaron y le entregaron al procurador Pilato.
27,
3:
Entonces Judas, el que le entregó, viendo que había sido condenado, fue acosado por el remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos,
27,
4:
diciendo: "Pequé entregando sangre inocente." Ellos dijeron: "A nosotros, ¿qué? Tú verás."
27,
5:
Él tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y se ahorcó.
27,
6:
Los sumos sacerdotes recogieron las monedas y dijeron: "No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque son precio de sangre."
27,
7:
Y después de deliberar, compraron con ellas el Campo del Alfarero como lugar de sepultura para los forasteros.
27,
8:
Por esta razón ese campo se llamó "Campo de Sangre", hasta hoy.
27,
9:
Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: '"Y tomaron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue apreciado aquel a quien pusieron precio algunos hijos de Israel,'
27,
10:
'y las dieron por el Campo del Alfarero, según lo que me ordenó el Señor."'
27,
11:
Jesús compareció ante el procurador, y el procurador le preguntó: "¿Eres tú el Rey de los judíos?" Respondió Jesús: "Sí, tú lo dices."
27,
12:
Y, mientras los sumos sacerdotes y los ancianos le acusaban, no respondió nada.
27,
13:
Entonces le dice Pilato: "¿No oyes de cuántas cosas te acusan?"
27,
14:
Pero él a nada respondió, de suerte que el procurador estaba muy sorprendido.
27,
15:
Cada Fiesta, el procurador solía conceder al pueblo la libertad de un preso, el que quisieran.
27,
16:
Tenían a la sazón un preso famoso, llamado Barrabás.
27,
17:
Y cuando ellos estaban reunidos, les dijo Pilato: "¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo?",
27,
18:
pues sabía que le habían entregado por envidia.
27,
19:
Mientras él estaba sentado en el tribunal, le mandó a decir su mujer: "No te metas con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa."
27,
20:
Pero los sumos sacerdotes y los ancianos lograron persuadir a la gente que pidiese la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.
27,
21:
Y cuando el procurador les dijo: "¿A cuál de los dos queréis que os suelte?", respondieron: "¡A Barrabás!"
27,
22:
Díceles Pilato: "Y ¿qué voy a hacer con Jesús, el llamado Cristo?" Y todos a una: "¡Sea crucificado!" -
27,
23:
"Pero ¿qué mal ha hecho?", preguntó Pilato. Mas ellos seguían gritando con más fuerza: "¡Sea crucificado!"
27,
24:
Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: "Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis."
27,
25:
Y todo el pueblo respondió: "¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!"
27,
26:
Entonces, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarle, se lo entregó para que fuera crucificado.
27,
27:
Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte.
27,
28:
Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura;
27,
29:
y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: "¡Salve, Rey de los judíos!";
27,
30:
y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza.
27,
31:
Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle.
27,
32:
Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz.
27,
33:
Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, "Calvario",
27,
34:
le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero él, después de probarlo, no quiso beberlo.
27,
35:
Una vez que le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando a suertes.
27,
36:
Y se quedaron sentados allí para custodiarle.
27,
37:
Sobre su cabeza pusieron, por escrito, la causa de su condena: "Este es Jesús, el Rey de los judíos."
27,
38:
Y al mismo tiempo que a él crucifican a dos salteadores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
27,
39:
Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo:
27,
40:
"Tú que destruyes el Santuario y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!"
27,
41:
Igualmente los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo:
27,
42:
"A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es: que baje ahora de la cruz, y creeremos en él.
27,
43:
Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: "Soy Hijo de Dios.""
27,
44:
De la misma manera le injuriaban también los salteadores crucificados con él.
27,
45:
Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona.
27,
46:
Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: '"¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?",' esto es: '"¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?"'
27,
47:
Al oírlo algunos de los que estaban allí decían: "A Elías llama éste."
27,
48:
Y enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber.
27,
49:
Pero los otros dijeron: "Deja, vamos a ver si viene Elías a salvarle."
27,
50:
Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu.
27,
51:
En esto, el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se hendieron.
27,
52:
Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron.
27,
53:
Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos.
27,
54:
Por su parte, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: "Verdaderamente éste era Hijo de Dios."
27,
55:
Había allí muchas mujeres mirando desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle.
27,
56:
Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
27,
57:
Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que se había hecho también discípulo de Jesús.
27,
58:
Se presentó a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato dio orden de que se le entregase.
27,
59:
José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia
27,
60:
y lo puso en su sepulcro nuevo que había hecho excavar en la roca; luego, hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro y se fue.
27,
61:
Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro.
27,
62:
Al otro día, el siguiente a la Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron ante Pilato
27,
63:
y le dijeron: "Señor, recordamos que ese impostor dijo cuando aún vivía: "A los tres días resucitaré."
27,
64:
Manda, pues, que quede asegurado el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, lo roben y digan luego al pueblo: "Resucitó de entre los muertos", y la última impostura sea peor que la primera."
27,
65:
Pilato les dijo: "Tenéis una guardia. Id, aseguradlo como sabéis."
27,
66:
Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.
Notas (de Biblia de Jerusalén (2ª)):

=>26:15 Treinta siclos (y no treinta denarios, como se dice a menudo). Era el precio fijado por la Ley para la vida de un esclavo, Ex 21,32.

=>26:17 El «primer día» de la semana, en que se comía pan sin levadura (ázimos), ver Ex 12,1+; Ex 23,14+, era normalmente el que seguía a la cena pascual: llamando así al día precedente, los Sinópticos dan pruebas de un uso más amplio. Por otra parte, parece cierto, según Jn 18,28 y otros detalles de la Pasión, que el banquete pascual se celebró aquel año la tarde del viernes (o «Parasceve», «preparación», Mt 27,62; ver Jn 19,14, Jn 19,31, Jn 19,42). La Cena de Jesús que los Sinópticos colocan un día antes, la tarde del jueves, debe en consecuencia explicarse, o bien por anticipación del rito en una parte del pueblo judío, o mejor por una anticipación buscada por el mismo Jesús: al no poder celebrar la Pascua al día siguiente, sino en su propia persona sobre la cruz, Jn 19,36; 1Co 5,7, Jesús habría instituido su propio rito nuevo durante una cena que recibiría de rechazo los rasgos de la antigua Pascua. La opinión reciente que sitúa la Cena en la tarde del martes, según el calendario esenio, goza de escasa probabilidad. -El 14 de Nisán (día de la cena pascual) cayó en viernes el 30 y el 33 p. C. ; los exegetas eligen uno u otro de estos años para la muerte de Cristo, según que sitúen su bautismo el 28 o el 29 y que asignen a su ministerio una duración más o menos larga.

=>26:21 Se trata de la primera parte del rito que precedía a la cena pascual propiamente dicha.

=>26:26 Se ha llegado al centro de la cena pascual. Entre ritos precisos y solemnes del ritual judío (bendiciones a Yahvé pronunciadas sobre el pan y el vino) injerta Jesús los ritos sacramentales del nuevo culto instaurado por él.

=>26:27 «Dar gracias» traduce aquí al verbo griego eujaristô, cuyo sustantivo eujaristía, «acción de gracias», ha sido adoptado por el lenguaje cristiano para designar la Sagrada Cena.

=>26:28 (a) Adic. (Vulg. ): «nueva», ver Lc 22,20; 1Co 11,25; Jr 31,31-34

=>26:28 (b) Como antaño, en el Sinaí, la sangre de las víctimas selló la alianza de Yahvé con su pueblo, Ex 24,4-8+; ver Gn 15,1+, así también, sobre la cruz, la sangre de la víctima perfecta, Jesús, va a sellar entre Dios y los hombres la alianza «nueva», ver Lc 22,20, que anunciaron los profetas, Jr 31,31+. Jesús se atribuye la misión de redención universal asignada por Isaías al «Siervo de Yahvé», Is 42,6; Is 49,6; Is 53,12; ver Is 42,1+. Ver Hb 8,8; Hb 9,15; Hb 12,24. La idea de alianza nueva aparece también en San Pablo, además de 1Co 11,25, en diversos contextos que hacen ver su gran importancia, 2Co 3,4-6; Ga 3,15-20; Ga 4,24.

=>26:29 Alusión al banquete escatológico, ver Mt 8,11; Mt 22,1. Han concluido las comidas terrestres de Jesús con sus discípulos.

=>26:30 Los salmos del Hal-lel, Sal 113-118, cuya recitación cerraba la cena pascual.

=>26:31 Escándalo religioso de ver sucumbir, sin resistencia, al que ellos consideran como Mesías, Mt 16,16, y de quien esperan el triunfo cercano, Mt 20,21. Los discípulos perderán entonces por un momento su valor y hasta su fe, ver Lc 22,31-32; Jn 16,1.

=>26:36 El nombre significa «lagar de aceite». Lugar situado en el valle del Cedrón, al pie del monte de los Olivos.

=>26:38 Expresión cuya forma literaria recuerda Sal 42,6-12 ; Sal 43,5 y Jon 4,9.

=>26:39 Jesús experimenta con toda su fuerza el miedo que la muerte inspira al hombre; siente y expresa el deseo natural de librarse de ella, reprimiéndolo, sin embargo, con la aceptación de la voluntad del Padre, ver Mt 4,1+.

=>26:45 Censura teñida de una dulce ironía: Ha pasado la hora en que deberíais haber velado conmigo. Ha llegado el momento de la prueba, y Jesús entrará solo en ella; los discípulos pueden dormir, si quieren.

=>26:50 Es decir: «haz lo que piensas hacer». Más que una pregunta («¿a qué has venido?») o un reproche («¿qué es lo que haces?»), se puede entrever aquí una expresión estereotipada, que quiere decir: «(haz) aquello por lo que estás aquí», «sigue tu negocio». Jesús abrevia los cumplimientos hipócritas: es la hora de pasar a los hechos. Ver Jn 13,27.

=>26:55 Var. (Vulg. ): «me sentaba entre vosotros en el Templo», ver Mc 14,49.

=>26:57 Se pueden, con ayuda de Lc Jn, distinguir: una primera comparecencia ante Anás, por la noche, y una sesión solemne del Sanedrín por la mañana, Mt 27,1. Mt Mc refieren la escena de la noche con los rasgos de la de la mañana, que fue la única sesión formal y decisiva.

=>26:61 De hecho Mateo anunció la destrucción del Templo y del culto judío simbolizado por él, 24, y su sustitución por un Templo nuevo: primero el propio cuerpo de Jesús, resucitado a los tres días, Mt 16,21; Mt 17,23; Mt 20,19; Jn 2,19-22, y después la Iglesia, Mt 16,18.

=>26:62 Vulg. no ve aquí más que una pregunta: «¿No respondes nada a lo que éstos atestiguan contra ti?»

=>26:64 «El Poder» es un equivalente de «Yahvé». Jesús, renunciando en este instante supremo a su consigna de «secreto mesiánico», ver Mc 1,34+, reconoce categóricamente que él es el Mesías, como ya lo había hecho confesar a sus íntimos, Mt 16,16; pero se manifiesta más todavía afirmándose, no el Mesías humano tradicional, sino el «Señor» del Sal 110, ver Mt 22,41, y el misterioso personaje de origen celeste, entrevisto por Daniel, ver Mt 8,20+. Los judíos ya no le verán más que en su gloria, primero por el triunfo de la Resurrección, después por el del Reino, ver Mt 23,39 y Mt 24,30.

=>26:65 La «blasfemia» de Jesús consistía, no en presentarse como Mesías, sino en reivindicar la dignidad del rango divino.

=>26:68 La redacción de Mt es desafortunada, ya que, no estando velado como en Lc 22,63, Jesús puede indicar sin dificultad quién le ha golpeado. Lo importante es que se burlan de él como «profeta», debido a sus palabras sobre el Templo, y más concretamente quizá como «Mesías-Profeta» (esta interpelación a Jesús con el vocativo «Cristo» es única en los evangelios), es decir, como pretendido Sumo Sacerdote escatológico que quiere instaurar un nuevo Templo.

=>26:71 Var. (Vulg. ): «Nazareno».

=>26:73 El dialecto galileo.

=>27:2 Var.: «Poncio Pilato». Ver Lc 3,1+. Puesto que Roma se había reservado, en Judea como en todas las provincias del Imperio, el derecho de la pena capital, los judíos debían recurrir al procurador para obtener la confirmación y ejecución de su propia sentencia.

=>27:4 Var.: «sangre justa», ver Mt 23,35.

=>27:8 En arameo Haqeldamá (ver Hch 1,19 y aquí la Vulg. ). Una tradición muy antigua y probablemente auténtica sitúa este lugar en el valle de Hinnom.

=>27:9 Om.: «Jeremías». En realidad se trata de una cita libre de Za 11,12-13, combinada con la idea de la compra de un campo sugerida por Jr 32,6-15. Esto, unido al hecho de que Jeremías habla de los alfareros, Jr 18,2, que había en la región de Haqueldamá, Jr 19,1, explica que todo el texto haya podido atribuírsele por aproximación.

=>27:10 Yahvé se quejaba de no haber recibido de los israelitas, en la persona de su profeta Zacarías, más que un salario irrisorio; la venta de Jesús al mismo precio mísero le parece a Mt que realiza este oráculo profético.

=>27:11 Con estas palabras Jesús reconoce como exacto, al menos en cierto sentido, lo que, sin embargo, no hubiera dicho él de sí mismo. Véase ya Mt 26,25, Mt 26,64, y ver Jn 18,33-37+.

=>27:16 (a) Var.: «Tenía».

=>27:16 (b) Aquí y en el v. Mt 27,17, Var.: «Jesús Barrabás», lo que da a la pregunta de Pilato un giro chocante, pero esta precisión parece proceder de una tradición apócrifa.

=>27:24 (a) Gesto expresivo que los judíos debieron comprender perfectamente, ver Dt 21,6; Sal 26,6; Sal 73,13.

=>27:24 (b) Var.: «de esta sangre».

=>27:25 Expresión bíblica tradicional, 2S 1,16; 2S 3,29; Hch 5,28; Hch 18,6, por la cual el pueblo acepta la responsabilidad de la muerte que exige.

=>27:26 Preludio normal a la crucifixión entre los romanos.

=>27:27 El Pretorio, es decir la residencia del Pretor, debe de ser el antiguo palacio de Herodes el Grande, donde se instalaba normalmente el procurador cuando subía de Cesarea a Jerusalén. Este palacio, situado al oeste de la ciudad, en el emplazamiento de la actual ciudadela, era diferente de la residencia familiar de los Asmoneos, que estaba cerca del Templo, y donde Herodes Antipas recibió a Jesús cuando Pilato se lo envió, Lc 23,7-12. Algunos sitúan el Pretorio en la fortaleza Antonia, al norte del Templo. Pero esta localización no parece avenirse ni con la costumbre de los procuradores, tal como nos la transmiten los textos antiguos, ni con el uso del término «pretorio», que no puede trasladarse así de sitio, ni con los movimientos de Pilato y de la multitud judía en los relatos evangélicos de la Pasión, en especial el de San Juan.

=>27:28 Capa de soldado romano (sagum). Su color rojo evoca por irrisión la púrpura real.

=>27:29 Los judíos se habían burlado de Jesús como «Profeta», Mt 26,68+, los romanos se burlan de él como «Rey»: estas dos escenas reflejan bien los dos aspectos, religioso y político, del proceso de Jesús.

=>27:33 Transcripción de la palabra aramea Gulgotá, «lugar de Cráneo», en latín Calvaria (de aquí «Calvario»).

=>27:34 Brebaje embriagante que mujeres judías compasivas, ver Lc 23,27, solían ofrecer a los ajusticiados para atenuar sus sufrimientos. De hecho a este vino se le mezclaba más bien «mirra», ver Mt 15,23; la «hiel» en Mt se debe a una reminiscencia del Sal 69,22 (al igual que la corr. de «vino» en «vinagre» de la recensión antioquena). Jesús rechaza este estupefaciente.

=>27:35 Adic.: «Para que se cumpliera el oráculo del profeta: Se han repartido mis vestidos, y han echado a suertes mi túnica» (Sal 22,19 ), glosa tomada de Jn 19,24.

=>27:45 Desde el mediodía hasta las tres de la tarde.

=>27:46 Grito de angustia, pero no de desesperación, esta queja, tomada de la Escritura, es una oración a Dios, y en el Salmo le sigue la alegre seguridad del triunfo final.

=>27:47 Mordaz juego de palabras, basado en la espera de Elías como precursor del Mesías, ver Mt 17,10-13+, o en la creencia judía de que él socorría a los justos en la necesidad.

=>27:48 Bebida ácida que usaban los soldados romanos. El gesto fue sin duda de compasión, ver Jn 19,28; los Sinópticos lo consideran mal intencionado, Lc 23,36, y lo describen con términos que evocan Sal 69,22 .

=>27:51 (a) La cortina que cerraba el Santo, o mejor la que separaba el Santo del Santo de los Santos, ver Ex 26,31. Siguiendo Hb 9,12; Hb 10,20, la tradición cristiana ha visto en este desgarrarse del velo la supresión del antiguo culto mosaico y el acceso abierto por Cristo al santuario escatológico.

=>27:51 (b) Estas manifestaciones extraordinarias, como también las tinieblas del v. Mt 27,45, estaban anunciadas por los profetas como señales características del «Día de Yahvé», ver Am 8,9+.

=>27:53 Esta resurrección de los justos del AT es un signo de la era escatológica, Is 26,19; Ez 37; Dn 12,2. Liberados del Hades por la muerte de Cristo, ver Mt 16,18+, esperan ellos su resurrección para entrar con él en la Ciudad Santa, es decir, Jerusalén. Tenemos aquí una de las primeras expresiones de la fe en la liberación de los muertos por el descenso de Cristo a los infiernos, ver 1P 3,19+.

=>27:60 Sábana «limpia» y sepulcro «nuevo» subrayan la piedad del entierro; el segundo dato explica también el que haya sido posible, ya que el cadáver de un ajusticiado no podía ser puesto en un sepulcro ya ocupado, donde habría contaminado los huesos de justos.

=>27:62 En griego «Parasceve». Este término se aplicaba al viernes, día en que se hacían los preparativos del sábado. Ver Jn 19,14+. Sobre el problema de la cronología, véase Mt 26,17+.

=>27:65 Es decir: «Utilizad vuestra guardia», ver Lc 22,4+; o bien: «Pongo una guardia a vuestra disposición», ver Jn 18,3.

© El Testigo Fiel - 2003-2020 - todos los contenidos del portal pueden reproducirse libremente, mencionando la fuente.
Sitio realizado por Abel Della Costa - Versión de PHP: 7.2.34