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El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde 2003
Domingo 3 de marzo: Año litúrgico 2018 ~ 2019
Tiempo Ordinario ~ Ciclo C ~ Año Impar
Hoy celebramos:
VIII Domingo del Tiempo Ordinario, solemnidad
Sir 27,4-7: No alabes a nadie antes de que razone.
Sal 91,2-3.13-14.15-16: Es bueno darte gracias, Señor.
1Cor 15,54-58: Nos da la victoria por Jesucristo.
Lc 6,39-45: Lo que rebosa del corazón, lo habla la boca.
Sir 27,4-7: No alabes a nadie antes de que razone.
Se agita la criba y queda el desecho, así el desperdicio del hombre cuando es examinado.
El horno prueba la vasija del alfarero, el hombre se prueba en su razonar.
El fruto muestra el cultivo de un árbol, la palabra, la mentalidad del hombre.
No alabes a nadie antes de que razone, porque ésa es la prueba del hombre.
Sal 91,2-3.13-14.15-16: Es bueno darte gracias, Señor.
Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad.

El justo crecerá como una palmera,
se alzará como un cedro del Líbano;
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios.

En la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad.
1Cor 15,54-58: Nos da la victoria por Jesucristo.
Hermanos:
Cuando esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra escrita:
«La muerte ha sido absorbida en la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?»
El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado es la Ley.
¡Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!
Así, pues, hermanos míos queridos, manteneos firmes y constantes.
Trabajad siempre por el Señor, sin reservas, convencidos de que el Señor no dejará sin recompensa vuestra fatiga.
Lc 6,39-45: Lo que rebosa del corazón, lo habla la boca.
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:
—«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano:
"Hermano, déjame que te saque la mota del ojo", sin fijarte en la viga que llevas en eltuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.
No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano.
Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca.»
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