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El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003
fecha de la página: 18 de febrero de 2020
Conversión de san Pablo, apóstol
fecha: 25 de enero
hagiografía: Abel Della Costa
Elogio: Fiesta de la Conversión de san Pablo, apóstol. Viajando hacia Damasco, cuando aún maquinaba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, el mismo Jesús glorioso se le reveló en el camino y lo eligió para que, lleno del Espíritu Santo, anunciase el Evangelio de la salvación a los gentiles. Sufrió muchas dificultades a causa del nombre de Cristo.
refieren a este santo: Santos Pedro y Pablo
Oración: Señor, Dios nuestro, tú que has instruido a todos los pueblos con la predicación del apóstol san Pablo, concede a cuantos celebramos su conversión caminar hacia ti, siguiendo su ejemplo, y ser ante el mundo testigos de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).

Hay muchos aspectos para meditar en la conversión de san Pablo: desde cosas tan ascépticas como los datos históricos que poseemos sobre el hecho, hasta la maravilla que representa que precisamente un verdugo de la fe se convierta en uno de los máximos exponentes del apostolado y como en prototipo de lo que debe ser un apóstol. Me conformo con ceñirme, en el contexto del santoral, a dos aspectos: esto de que celebramos una conversión, y en qué medida la conversión como tal -y no sólo la de san Pablo- forma parte de nuestra fe como uno de sus rasgos originales.

Porque si bien miramos, es común que los santos nos cuenten su «conversión», es decir, la reversión radical hacia Dios de todos los valores de la vida que llevaban hasta ese momento; por ejemplo, cuando pensamos en la palabra «conversión», a todos -casi con seguridad- se nos representa la célebre de san Agustín; sin embargo, sólo de san Pablo celebramos litúrgicamente la conversión. De ningún otro. Pienso que no es desmedido señalar que la conversión de san Pablo representó para toda la Iglesia una especie de refundación: esa Iglesia que se fundó en la Cena, que se fundó en la entrega del discípulo a la Madre, que se fundó en la palabra de envío del Resucitado, que se fundó en la venida del Espíritu Santo, renueva también su fundación en esta especie de última «vuelta de tuerca» que es capaz de extraer del mensaje de Jesús todo lo que quedaba en su fondo, difícil de aceptar y difícil de formular: nadie hay ante Dios que esté perdido de antemano, incluyendo como corolario natural que la fe deberá dirigirse también a los gentiles, a los que nunca ni oyeron hablar de Dios, a quienes ni siquiera están esperando una Alianza con Dios ni ninguna manifestación suya, a los que ni siquiera tienen «sed de Dios».

La conversión de san Pablo tiene algo de común con todas las conversiones, incluyendo la de cada uno de nosotros: se trata de una «metá-noia» (que es la palabra que usa el NT para hablar de conversión), de un «cambio [metá] de mentalidad [noia]»; nuevos criterios, nueva mirada, nueva perspectiva. Lo mismo que veíamos hasta ayer de una manera, lo vemos hoy con un significado diverso. De esa conversión no es ajeno ningún creyente, forma parte del «proceso de la fe»;
-es posible que alguien haya sido bautizado, le haya dado la espalda a Dios y vuelva: conversión;
-es posible que alguien haya sido bautizado y haya seguido practicando la fe sin desviarse de sus criterios, hasta que un buen día se da de narices contra sí mismo y su buen comportamiento y descubre que toda la fe había sido cosa de Dios más que sí mismo y su buen comportamiento: conversión;
-puede ser que alguien nunca haya querido saber nada de la fe cristiana, pero tiene en el estómago ese «vacío de absoluto», eso que el salmo 42 llama «sed de Dios», y un buen día siente -por los medios que sean: una predicación, una música, una liturgia- que es Cristo quien apaga esa sed, y nadie más: conversión;
-puede que ni siquiera tenga sed de Dios, tan sólo «la vieja llaga de la herida en el ser» -en palabras de Moravia-, y de repente descubre el poder sobre esa llaga que tiene la otra llaga, la de Cristo: conversión.
Es posible pensar abstractamente el cristianismo como una fe, sin implicar la conversión, pero no es posible vivir el cristianismo en concreto sin toparse con la conversión, e incluso con la necesidad «periódica» de convertirse, tal como lo celebramos cada año en el ciclo litúrgico. En cierto sentido la conversión de san Pablo tuvo que ver con eso: fue encontrado por Cristo y eso cambió su mentalidad, dio un vuelco de 180º. Le pasó a él, me pasó a mí, le pasó al lector de este escrito, y si no pasó aun, ya va a pasar.

Pero a la vez tiene algo de especial y único, algo que no ha vuelto a repetirse en la historia de la Iglesia: en la conversión de san Pablo toda la Iglesia se convierte a la novedad de una misión que hasta ese momento no había aparecido, y que incluso tardará décadas antes de que oficialmente la Iglesia acepte que la misión de san Pablo a los gentiles compromete a todos, no sólo a san Pablo y los suyos; que esa misión a los gentiles y entre los gentiles está en el fondo de la esencia de la Iglesia. La conversión de san Pablo obligará a toda la Iglesia a convertirse y tomar conciencia de que la fe cristiana no es un apéndice de la fe judía, aunque esa verdad tardará décadas en comenzar a dar sus frutos.

Nos hace bien celebrar cada año la conversión de san Pablo; somos seres en el tiempo y del tiempo, por eso para nosotros, los seres humanos, las grandes verdades no son nunca una cosa dicha de una vez y para siempre: requieren ser dichas y redichas, meditadas y remeditadas, comprendidas y recomprendidas. Es constante a lo largo de la historia la tendencia de los creyentes a convertir a la Iglesia no en un lugar de salvación sino en depósito de salvados, a aislarnos del mundo, a cercar y amurallar. Tal vez eso forme parte de la dinámica más profunda de nuestra fe: por eso mismo cada año la celebracíon litúrgica de la conversión de san Pablo nos recuerda que la misión de la Iglesia no estará terminada hasta que «todos los hombres» -sin excepción- «se salven y lleguen al conocimiento de la verdad».

Cuadros:
-Conversión de san Pablo, Fra Angelico, iluminación sobre pergamino, 1430, Museo de San Marcos, Florencia.
-Conversión de san Pablo, Lorenzo Veneziano, panel de madera, 1370, Museo Estatal, Berlín.

Abel Della Costa
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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Comentarios
por ADELA RIVERA (i) (24.55.166.---) - lun , 25-ene-2010, 13:19:36

Primeramente felicito a todos los que laboran dia a dia por llevernos una informacion de tan alta calidad, tan profunda y sencilla a la ves. Yo como catolica siempre busco aquella informacion que me lleve a conocer más a mi iglesia, y aqui he encontrado la vida de los santos , más detallada. Mil gracias, que Dios los bendiga y les siga dando enormes gracias como a San Pablo

por Rosy (189.164.222.---) - mar , 25-ene-2011, 05:18:48

Primero Dios de las gracias a un Pablo, que no sepa dañar con sus escritos y no ser opresor por medio de ellos y no permita que las fuerzas malignas se aprovechen de ello para causar mal. Dios bendiga a ese Pablo y lo ayude siempre, y lo cuide, y gracias a Abel Della Costa por sus escritos, Dios te bendiga y te ayude siempre.

Con amor

Rosy

por Carmen Fernandez (i) (71.40.50.---) - mié , 25-ene-2012, 15:04:54

Qué bendición contar con este portal para conocer a nuestros santos y beatos!

Amado San Pablo, ruega por nosotros. Amén

por HECTITOR (200.7.179.---) - mié , 25-ene-2012, 19:28:58

Iba a hacer un comentario,pero veo que son anuales y el de este año ya está.
Felicitaciones Abel por tan buen trabajo!!

por Pilar De Luz (87.218.189.---) - vie , 24-ene-2014, 13:36:28

Te felicito Abel, por esas imágenes tan ricas en historia, diferentes a otras paginas web, y por tu biografía tan enriquecedora y especial. Felicidades a todo el equipo.

por ANONIMO (i) (190.31.30.---) - mié , 25-ene-2017, 13:15:56

gracias mi DIOS Amado , un dia como hoy , ase 20 años aprox., yo consagraba mi vida a tu santa Madre la VIRGEN...GRACIAS SEÑOR POR ESTE REGALO !.... Y APROBECHO PARA SALUDAR A TODOS LOS PABLOS , QUE HOY TENGAN UN FELIZ Y BENDECIDO DIA DE SU SANTO , SAN PABLO.

por Maria Silvia (i) (186.136.244.---) - jue , 25-ene-2018, 17:29:05

gracias mi DIOS AMADO !. un dia como hoy ,dia en que la santa iglesia recuerda la conversión de san pablo , por consejo de un sacerdote , yo me consagre a la santicima virgen de san nicolas , en aquel momento hice esta promesa por 6 meses, ( 25.1.1997) .hoy se cumplen 21 años...agradecer a DIOS por esta gracia , en mi interior suena muy pequeña , no hay palabras, pero como no conozco otro termino , le digo a mi amado : GRACIAS DIOS MIO , GRACIAS GRACIAS GRACIAAASSSSSSSS...ETERNAMENTE GRAAACIAAASSSSS !!!!!!! Y ... QUE TE AMOOOOOOOO !!!!!

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