Este trabajo recoge, de manera completa, los nombres geográficos que aparecen en los evangelios, localizándolos en el mapa, en la medida de lo posible (¡no todos se conocen!) y acompañándolos de notas críticas que exploran en aspectos que ayuden a la comprensión del texto.
Es un trabajo paralelo al de "Personajes de la Biblia", pero aquel otro buscaba la exhaustividad, tener todos los nombres de personas, mientras que este se restringe a los nombres geográficos de los evangelios. Quizás más adelante lo amplíe hasta abarcar Hechos de los Apóstoles, pero no más que eso.
Uso teológico de la geografía de Palestina en los evangelios
Este trabajo parte de la convicción de que en la narración sobre Jesús, las marcas geográficas no sirven sólo para orientar en lo ocurrido en aquel tiempo, sino que tienen en muchos casos importancia teológica: forma parte del pensamiento de cada evangelista el modo como "lee" el mapa. Por eso es tan útil percibir las relaciones entre los distintos sitios mencionados.
Hay que tener presente que ninguno de los tres primeros evangelistas conoce demasiado Palestina (y Juan muestra conocer bien Jerusalén, pero no tanto el resto): no fueron testigos directos del ministerio de Jesús y no escriben en Palestina. Ninguno de ellos. Mateo y Lucas escriben en Antioquía de Siria (es la teoría más aceptada), Marcos quizás en Roma (algunos lo sitúan también en Antioquía de Siria), y la redacción de Juan se hizo posiblemente en Éfeso (aunque es el que más chances tiene de tener una primera redacción hecha en Palestina). El único que escribió poco antes de la caída del templo de Jerusalén (año 70) es Marcos —tal como lo afirma la cronología más aceptada—, los demás lo hicieron cuando ya no existía el templo de Jerusalén, que estructuraba la vida religiosa y social, por ejemplo a través de las peregrinaciones frecuentes.
Dadas todas estas premisas, es sorprendente la gran atención que los autores prestaron a la configuración del mapa de Palestina, de allí que cuando vemos que los escritores "meten la pata" en cuestiones geográficas, no baste, como en cierta exégesis racionalista de fin del XIX y primera mitad del XX (corriente que tendía a explicar los evangelios desde una mirada estrictamente histórica o positivista), con decir "el autor no conocía Palestina", sino que debemos evaluar esas discordancias entre el texto y la realidad geográfica mencionada. En la mayor parte de los casos, si no en todos, nos encontraremos con que la discordancia no es un disparate, sino que sigue una intencionalidad teológica precisa.
El ejemplo de Marcos
El mejor ejemplo de esto es San Marcos. Una leída rápida y poco sutil del evangelio nos haría pensar que desconoce por completo Palestina: llama mar a lo que es un lago (ver "Mar de Galilea"), le hace hacer a Jesús un trayecto absurdo para ir de la región de Tiro de vuelta hasta el "mar" (Mc 7,31), parece que imagina una Judea transjordana (Mc 10,1). Sin embargo, cuando elaboramos un poco esa aparente imprecisión, se manifiesta una definida perspectiva: el lago es "mar" porque, al igual que la fuerza del mar en el AT, es el último reducto del mal que Dios terminará por dominar (S 89,10), todo el ministerio de Jesús se desenvuelve en los alrededores del "mar", e incluso dentro de él, al cual domina; el viaje "absurdo" de 7,31 es menos absurdo si lo vemos desde la perspectiva de las tierras paganas que rodean a ese mar al cual se acerca Jesús; y la perspectiva de una Judea transjordana no es tal, sino que mira a Judea desde un Jesús que viene por Perea, y por tanto, efectivamente, Judea está más allá del Jordán.
Otras cuestiones semejantes podemos detectar en los otros evangelios. En definitiva: no hacen una "guía de viaje" por Tierra Santa, sino que, al igual que hacen con los datos históricos, moldean los datos geográficos para que acompañen el esclarecimiento de quién es realmente Jesús, que es el objetivo de los cuatro.
Pero para poder distinguir entre una mera ubicación geográfica realística, como lo haría una biografía, y la presentación geográfico "salvífica" que hacen los evangelios, debemos conocer bien la realidad geográfica palestina.
Qué tipo de información recojo
Lo primero que quiero aclarar es que este es un trabajo de exégesis bíblica, y por tanto se ciñe a los datos de los evangelios y a la bibliografía exegética vigente, no a las versiones más o menos armonizadas que la tradición posterior nos legó. Por eso mismo le presto poca atención a las cuestiones turísticas, que caen fuera de esta perspectiva. Se verá, por ejemplo, que al hablar de Nazaret me intereso por su grafía griega, por su relación con "nazareno", y cuáles podrían ser las posibles derivaciones de este adjetivo... pero no dedico ni una línea a la "gruta de la anunciación". La razón es que los evangelios no se detuvieron en esos sitios, que la piedad cristiana más bien encontró mucho después, y que son vestigios preciosos para "apropiarnos" creativamente de la historia de Jesús, pero no aportan nada a la comprensión de los evangelios.
En cuanto a los mapas, la base territorial está tomada del "Bible Mapper WebViewer", un interesante proyecto de estudio geográfico de la Biblia; sobre esa base, el programa añade los puntos geográficos que se tratan en cada artículo; ese agregado es dinámico, según las coordenadas de latitud y longitud, y se hace para cada artículo. Cuando uso otro tipo de imágenes, más estáticas (por ejemplo, el mapa de las tribus de Israel) aclaro la fuente.
Fuentes bibliográficas
La mayor parte de los artículos son elaboración propia (si no se aclara expresamente) pero naturalmente basado en bibliografía exegética (que se señala en cada uno) y atlas bíblicos.
Este conjunto de entradas no busca agotar el tema, sino ofrecer un mapa de lectura teológicamente atento y críticamente informado de los evangelios, para quienes deseen seguir los pasos de Jesús también en su geografía.