Llamado de Papa Francisco por la paz en Siria, Irak y Jerusalén. Durante la apertura de la cuarta congregación de la Asamblea general sobre la familia, Francisco tomó la palabra, hoy 9 de octubre por la mañana, para invitar a los padres sinodales a dedicar la oración a la intención de la reconciliación y de la paz en Medio Oriente, subrayando que la guerra «trae solo destrucción y multiplica los sufrimientos de las poblaciones», y, al mismo tiempo, junto con los participantes del Sínodo, dirigió un llamado a la comunidad internacional para resolver los conflictos en curso con las armas de la diplomacia y respetando el derecho internacional.
«Queridos Padres sinodales -dijo Francisco-, queridos hermanos y hermanas, al reanudar, esta mañana, los trabajos de la Congregación general quisiera invitarlos a dedicar la oración de la Hora Tercia a la intención de la reconciliación y de la paz en Oriente Medio. Estamos dolorosamente afectados y seguimos con preocupación cuanto está sucediendo en Siria, en Iraq, en Jerusalén y en Cisjordania, donde asistimos a una escalada de violencia, que afecta a civiles inocentes y sigue alimentando una crisis humanitaria de proporciones enormes. La guerra lleva destrucción y multiplica los sufrimientos de las poblaciones. Las esperanzas y progresos llegan sólo con las opciones de paz. Unámonos, pues, en una intensa y confiada oración al Señor, una oración que quiere ser al mismo tiempo expresión de cercanía a los hermanos Patriarcas y Obispos aquí presentes, que provienen de aquella región, a sus sacerdotes y fieles, así como a todos aquellos que la habitan».
Después, el Papa dirigió, «junto con el Sínodo», un apremiante llamado «a la comunidad internacional, para que encuentre el modo de ayudar eficazmente a las partes interesadas a ampliar sus propios horizontes, más allá de los intereses inmediatos y a usar los instrumentos del derecho internacional y de la diplomacia para resolver los conflictos en curso. Deseo en fin que extendamos nuestra oración también a aquellas zonas del continente africano que están viviendo análogas situaciones de conflicto. Por todos interceda María -concluyó-, Reina de la paz y amorosa Madre de sus hijos».
La homilía introductiva de la sesión matutina del Sínodo fue pronunciada por el Patriarca de Babilonia de los Caldeos, Su Beatitud Louis Raphael I Sako: «La fe -explicó-, como el amor, es un compromiso y debe crecer día a día en el largo camino de la vida: de fe a fe. ¿Cómo reconciliar el amor y la justicia? Si el amor no supera a la justicia, el Evangelio de vacía. Hay que sentir la experiencia de los cristianos iraquíes, que en una sola noche tuvieron que dejar todo para permanecer fieles a su fe».