Cuando el sacerdote, en misa, dice “levantemos el corazón”, “no dice: ‘Levantemos nuestros celulares para hacer una fotografía’, no, esto es algo que está feo y me da mucha tristeza cuando celebro aquí en la plaza o en la basílica y veo muchos celulares levantados, no sólo de feligreses, sino también de sacerdotes e incluso obispos”. El papa Francisco ha dado este primer ejemplo, durante la audiencia general del miércoles en la plaza de San Pedro, iniciando un nuevo ciclo de catequesis dedicado a “descubrir el valor y el significado” de la Santa Misa y de la Eucaristía en la convicción que los sacramentos son “señales del amor de Dios” y de “caminos privilegiados para encontrarnos con Él”, y sobre el Concilio vaticano II y la renovación de la liturgia que promueve.
“Probemos a hacernos algunas simples preguntas”, ha dicho el Papa a los feligreses en la audiencia. “Por ejemplo, ¿por qué se hace el signo de la cruz y el acto penitencial al inicio de la Misa? ¿Ustedes han visto como los niños se hacen el signo de la cruz? Tú no sabes que cosas hacen, si es el signo de la cruz o un diseño. Hacen así… Pero, aprender, enseñar a los niños a hacer bien el signo de la cruz, así comienza la Misa, así inicia la vida, así inicia el día. Esto quiere decir que nosotros somos redimidos con la cruz del Señor. Miren a los niños y enséñenles bien a hacer el signo de la cruz. Y esas Lecturas, en la Misa, ¿Por qué están ahí? ¿Por qué se leen y que tienen que ver? O quizás, ¿Por qué a cierto momento el sacerdote que preside la celebración dice: “Levantemos el corazón”?. No dice: “Levantemos nuestros celulares para tomar una fotografía”. No, es una cosa fea. Y les digo que a mí me da mucha tristeza cuando celebro aquí en la Plaza o en la Basílica y veo muchos celulares levantados no solo de los fieles, también de algunos sacerdotes y también de obispos. Por favor, la Misa no es un espectáculo: es ir al encuentro de la pasión, de la resurrección del Señor. Por esto el sacerdote dice: “Levantemos el corazón”. ¿Qué cosa quiere decir esto? Recuerden: nada de celulares”.
Con la Eucaristía, ha subrayado el Papa, “el Señor está ahí, con nosotros, presente. Tantas veces vamos allí, miramos las cosas, hablamos entre nosotros mientras el sacerdote celebra la Eucaristía pero nosotros no celebramos cerca de él. ¡Pero es el Señor! Si hoy viniera aquí el presidente de la República o alguna persona muy importante del mundo, seguramente todos estaríamos cerca de él, que quisiéramos saludarlo. Pero, piensa: cuando tú vas a Misa, ¡ahí está el Señor! Y tú estás distraído, dado vuelta… ¡Es el Señor! Debemos pensar en esto. “Padre, es que las misas son aburridas”. “Pero qué dices, ¿Qué el Señor es aburrido?”. “No, no. La Misa no, los sacerdotes”. “Ah, que se conviertan los sacerdotes, pero es el Señor que está ahí”.
El Papa ha explicado querer iniciar una nueva serie de catequesis después de la de la esperanza cristiana, “que tendrá como objetivo el ’corazón’ de la Iglesia, es decir, la Eucaristía” porque “es fundamental para nosotros cristianos comprender bien el valor y el significado de la Santa Misa para vivir siempre más plenamente nuestra relación con Dios”. En las próximas catequesis, ha dicho, “me gustaría dar respuesta a algunas preguntas importantes sobre la Eucaristía y la Misa, para descubrir como a través de este misterio de la fe resplandece el amor de Dios”.
Jorge Mario Bergoglio ha subrayado la existencia de un “gran número de cristianos que, en el mundo entero, en dos mil años de historia, han resistido hasta la muerte por defender la Eucaristía; y cuantos, aun hoy, arriesgan la vida por participar en la Misa dominical”, para recordar que “en el año 304, durante la persecución de Diocleciano, un grupo de cristianos, del Norte de África, fueron sorprendidos mientras celebraban la Misa en una casa y fueron arrestados. El procónsul romano, en el interrogatorio, les pregunto porque lo habían hecho, sabiendo que era absolutamente prohibido. Y ellos respondieron: ’Sin el domingo no podemos vivir’, que quería decir: si no podemos celebra la Eucaristía, no podemos vivir, nuestra vida cristiana moriría”. “Estos cristianos del Norte de África fueron asesinados por celebrar la Eucaristía. Han dejado el testimonio que se puede renunciar a la vida terrena por la Eucaristía, porque ella nos da la vida eterna, haciéndonos partícipes de la victoria de Cristo sobre la muerte”.
El Concilio Vaticano II, ha afirmado Papa Francisco “ha sido fuertemente animado por el deseo de llevar a los cristianos a comprender la grandeza de la fe y la belleza del encuentro con Cristo. Por este motivo era necesario sobre todo actuar, con la guía del Espíritu Santo, una adecuada renovación de la Liturgia, porque la Iglesia continuamente vive de ella y se renueva gracias a ella. Un tema central que los Padres conciliares han subrayado es la formación litúrgica de los fieles, indispensable para una verdadera renovación. Y es justamente este el objetivo de este ciclo de catequesis que hoy iniciamos: crecer en el conocimiento de este gran don de Dios que nos ha donado en la Eucaristía”.
Por este motivo, “es muy importante regresar a los fundamentos, descubrir lo que es esencial, a través de aquello que se toca y se ve en la celebración de los Sacramentos”, ha concluido el Pontífice argentino. “La pregunta del apóstol Santo Tomás, de poder ver y tocar las heridas de los clavos en el cuerpo de Jesús, es el deseo de poder de algún modo “tocar” a Dios para creerle. Lo que Santo Tomas pide al Señor es aquello del cual todos nosotros tenemos necesidad: verlo y tocarlo para poder reconocerlo. Los Sacramentos van al encuentro de esta exigencia humana. Los Sacramentos, y la celebración eucarística de modo particular, son los signos del amor de Dios, las vías privilegiadas para encontrarnos con Él”.
En el momento de los saludos el Papa se ha dirigido a los peregrinos polacos recordando que el próximo domingo, por iniciativa de la Conferencia Episcopal Polaca y la Asociación Ayuda a la Iglesia que sufre, se celebrará la IX Jornada de Solidaridad con la Iglesia Perseguida, sosteniendo espiritual y materialmente los hermanos y hermanas de Oriente Medio. “Gracias por esto”, ha dicho el Papa, “que vuestras oraciones y ofertas sean una ayuda concreta y una señal de la unión con todos los que sufren en el mundo en el nombre de Dios”.