Madrid, 28/01/06 (La Razón ) - Madrid- Los diabéticos tienen, desde ayer, un poco más cerca el sueño de librarse de las inyecciones diarias de insulina antes de las comidas. La Comisión Europea aprobó el pasado jueves por la noche el medicamento Exubera, fabricado por el laboratorio Pfizer. Se trata de la primera insulina humana inhalada, apta para el tratamiento tanto de la diabetes tipo 1 como de la tipo 2.
La multinacional norteamericana, de este modo, junto con Sanofi-Aventis y Nektar, que también han participado en el lanzamiento del proyecto, se apuntó ayer un tanto de cara a los 48 millones de diabéticos europeos. Y es que los pinchazos a los que están sometidos estos enfermos son una de las asignaturas pendientes de la industria farmacéutica. «La insulina humana inhalada es la primera de una nueva categoría de medicamentos que va a marcar un antes y un después en el tratamiento de la diabetes, una enfermedad que tiene un enorme coste humano y económico a nivel mundial», manifestó ayer el presidente de Pfizer, Hank MacKinnell.
El primer medicamento inhalado se comercializará con el nombre de Exubera, y llegará a España, previsiblemente, en menos de un año, aunque el laboratorio no ha confirmado este extremo. Antes pasará por otros países, como el Reino Unido, donde comenzará a venderse a partir de mayo. En Estados Unidos aún está pendiente de aprobación.
El mecanismo de acción del fármaco es, en apariencia, sencillo: basta con aspirar profundamente y que el aire penetre en el árbol bronquial. Después de ser absorbida por los alveolos pulmonares pasa a la sangre.
José Luis Herrera Pombo, jefe de Endocrinología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, «será un mecanismo parecido al de los broncodilatadores que utilizan los asmáticos». Sin embargo, la llegada de la insulina inhalada no va a desterrar a la inyectada. «A este fármaco todavía le falta experiencia», señala Herrera Pombo. A su juicio, no todos los diabéticos podrán dejar de pincharse cuando llegue este fármaco.
En el caso de los tipo 2, la variante en la que no siempre es necesaria la insulina, los enfermos que sí son insulinodependientes sí podrían beneficiarse del nuevo medicamento y evitarían la inyección. Pero en los tipo 1, que siempre necesitan la hormona, «seguro que tendrían que seguir inyectándose, aunque el inhalador mitigaría algo el tratamiento,, pues podrían reducir las inyecciones a una al día», asegura el doctor.
Así que a los laboratorios que han lanzado el producto aún les quedan limitaciones que pulir. Una de ellas es que éste sólo va dirigido a adultos, cuando el tratamiento inyectado diario es especialmente duro para los niños. Otra, es determinar los efectos a largo plazo de la hormona inhalada sobre la función pulmonar. En suma, falta madurar lo que puede convertirse en un paso de gigante.