1. Comenzamos el año nuevo celebrando la fiesta de María, madre de Dios, «Theotokos».
La Virgen santa ofrece al mundo el Mesías que es la bendición de Dios para cada hombre y para el mundo entero. En esta bendición se basan las felicitaciones que nos intercambiamos en este día: deseos de bien, pues en Cristo Dios nos ha colmado de todo bien; deseos de paz, pues «Él es nuestra paz» (Efesios 2,14).
2. En este contexto litúrgico se enmarca la Jornada Mundial de la Paz, que este año tiene por tema la exhortación del apóstol Pablo: «No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien» (Romanos 12, 21).
«El mal pasa por la libertad humana» (Cf. 3. Que María, reina de la paz, nos ayude a todos a construir juntos este bien fundamental de la convivencia humana. Sólo de este modo podrá avanzar por los caminos de la justicia y de la fraterna solidaridad. ¡Feliz año! [Después de rezar el Ángelus, el Papa dirigió su saludo a los peregrinos en varios idiomas. Al hablar en italiano, entre otras cosas, dijo:] Al asegurar mi oración por las víctimas de la catástrofe y por sus familiares, constato con favor la carrera de solidaridad que se está desarrollando en todas las partes del mundo. Este sentido solidaridad humana, además de la ayuda de Dios, fundamenta la esperanza en días mejores durante el año que hoy comienza. [Al dirigirse a los peregrinos en castellano, el Santo Padre dijo] Saludo a las personas de lengua española y les deseo un feliz Año Nuevo, lleno de paz.