En una carta fechada en 1 de diciembre , sus responsables escriben a la Fábrica Nacional de Moneda enfadados por el nacimiento de su entrada. Consideran que ponerlo es una «mala costumbre» y les molestan mucho los billetes de la lotería navideña porque «abundan las vírgenes y otros animales del santoral». También cargan contra el colegio público «Príncipe de Asturias» de Aranjuez, porque tiene un belén y no ha permitido que un simpatizante de esta asociación colgase un cartel su campaña: «¿Símbolos religiosos en edificios públicos? Ni de coña. ¡Denúncialos!».
El director del colegio se enfrentó al profesor de música, activista de la asociación diciéndole: «Denúnciame por poner un portal de Belén». A la oleada de laicismo excluyente que pide esconder los signos religiosos se le suma en Navidad la mezcla de prisas, consumismo y diseños políticamente correctos, con copitos de nieve y adornos «laicos». Por eso, no es extraño que abunden las iniciativas para «recristianizar» la Navidad mediante símbolos visibles. Movidos por un mismo impulso, el arzobispado de Pamplona, el movimiento Regnum Christi y la asociación HazteOir coinciden en ofrecer balconeras y banderolas con imágenes de la Sagrada Familia y el Nacimiento de Belén para colgar en balcones y ventanas y dar testimonio navideño. Regnum Christi ofrece también pegatinas, y HazteOir, tarjetas de felicitación. Las balconeras más grandes son las del arzobispado de Pamplona, pensadas para casas pero también para campanarios, edificios parroquiales y escuelas. «No nos debemos dejar llevar por el ambiente consumista y pagano que se nos quiere imponer», dice el arzobispo navarro, Francisco Pérez González.