Alfa & Omega,28/10/10 - Mi hija comparte a diario asiento en el autobús con una niña musulmana con hiyab. Mi cuñado tiene una empresa cuyos trabajadores musulmanes suponen casi el 80% de la plantilla y cumplen con el Ramadán. La cuidadora de mi vecina es una discreta mujer marroquí...
Son situaciones cotidianas en cualquier gran ciudad europea. No se ha elegido, el mestizaje se ha producido. Otro ejemplo a la inversa hablaría de la complicada convivencia de los cristianos, desde hace siglos, en países de mayoría musulmana. ¿Es posible la convivencia?
Los buenos propósitos -integración, tolerancia, multiculturalismo...- han resultado insuficientes para comprender y aceptar al mundo musulmán.
El Patriarca de Venecia, el cardenal Angelo Scola, intuyó hace algo más de seis años que era necesario ofrecer una ayuda en este complicado encuentro entre cristianos y musulmanes, e inspiró la creación de la Fundación Internacional Oasis. Se trata de una red de estudiosos e investigadores que no tiene como objetivo el análisis del Islam, o el avance del diálogo interreligioso, sino el estudio del mestizaje de civilizaciones, audaz metáfora del cardenal Scola. ¿Con qué objetivo? Promover un verdadero conocimiento recíproco. Para ello, toma como ejemplo las experiencias de los cristianos en países de mayoría musulmana, a los que no les queda más remedio que convivir y entenderse. Además, el Centro presta un servicio cultural a todos aquellos cristianos que viven en los países de mayoría musulmana, con la revista Oasis y el portal de Internet www.oasiscenter.eu, que ofrece una newsletter mensual gratuita, también en español.
El Islam del pueblo
Suele afirmarse en Occidente que es posible dialogar con el Islam moderado, pero no con el Islam radical. Para Martino Diez, Director de Investigación de la Fundación Internacional Oasis y uno de los 36 expertos que han participado en el Sínodo especial para Oriente Medio, sin embargo, esa frontera no está tan clara. A su juicio, el límite está entre quienes admiten el uso de la violencia física y quienes la rechazan. «Con los primeros, prevalece la necesidad de la legítima defensa, porque no se puede negociar con un cuchillo sobre la garganta». Con los segundos, el diálogo «pide un conocimiento más profundo de la tradición islámica. Se trata de un trabajo cultural difícil y, desafortunadamente, no son muchos los que saben hacerlo», afirma.
Frente a la dicotomía Islam moderado - Islam radical, Oasis lanza el concepto de Islam del pueblo, que se refiere a la verdadera religiosidad vivida por millones de musulmanes, con una fe que domina todas las esferas de su vida: desde la educación de sus hijos hasta su hospitalidad. Martino Diez explica que, por Islam del pueblo, se entiende «la experiencia religiosa común a la mayoría de los musulmanes». Con ellos, el encuentro es posible.
Encuentros entre personas
Este tipo de encuentros son cada día más frecuentes también en Occidente. Pedro y Betta, padres de María del Pilar, una niña con una grave malformación cardiaca, por la que tuvo que ser operada, cuentan la experiencia de su encuentro con dos madres musulmanas en una situación similar, con las que compartieron habitación en el hospital. «La fe y el amor de esas madres han sido un espectáculo y hemos tenido ocasión de compartir consideraciones sobre la grandeza de Dios en la fatiga de la enfermedad de los niños», destacan. «Una madre había llegado desde Marruecos y no hablaba español. Pero aprendimos a comunicarnos. Después de haber leído el Corán, el último día, esta madre cantó algo en árabe acunando a María del Pilar. Fue un regalo inesperado».
Muchas veces ocurre que, escudándose en valores como la tolerancia o la integración, los hombres pueden esconderse y no arriesgar su libertad a exponerse al diálogo y al descubrimiento del otro. «Una identidad que se cerrara puramente a la defensiva, se volvería asfixiante», destaca Diez. Para el director de Oasis, nos hallamos ante una mezcla de pueblos que nunca había acontecido con estas proporciones en toda la Historia reciente. Y lo que nos toca es esforzarnos para que este proceso se realice con éxito, aunque, ciertamente, no sin dificultades.
Raquel Martín