Alrededor de 30 pinturas realizadas por José de Ribera, El Españoleto, en Roma, en torno a los años 1610-1616 y durante los primeros años de su actividad en Nápoles, se pueden contemplar en la exposición El joven Ribera, que permanecerá en el Museo del Prado hasta el próximo 31 de julio. Se trata de la segunda exposición que la pinacoteca organiza sobre el pintor valenciano en menos de dos décadas.
Entender la evolución del estilo de José de Ribera, que le llevó a convertirse en uno de los pintores naturalistas más originales y poderosos posteriores a Caravaggio, es uno de los objetivos de El joven Ribera. Otro de los propósitos de esta muestra antológica es divulgar la actividad del artista valenciano durante su estancia en Roma, y los años siguientes a su establecimiento en Nápoles, en 1616, etapa apenas conocida hasta la actualidad. Un tercer foco de atención se centra en los temas del pintor en su juventud, que pueden apreciarse en estas obras, procedentes de museos y colecciones de España, Italia, Francia, Gran Bretaña, México, Suiza, Hungría y Estados Unidos.
La exposición
La exposición se inicia con la comparación entre algunas de las pocas obras atribuidas históricamente a Ribera como correspondientes a esta primera etapa de su carrera, con otras pinturas consideradas, anteriormente, obra del llamado Maestro del Juicio de Salomón. Destacan aquí tanto El juicio de Salomón y El Apostolado Longhi, como la serie de Los sentidos. La siguiente etapa en la que se centra la muestra se refiere a la estancia de Lo Spagnoletto en Roma. Allí, Ribera se dedicó a concebir obras donde intentó aproximarse a la Historia Sagrada y a los cuadros de temática histórica con abundantes personajes. Resaltan, en este contexto, la identificación de un nuevo cuadro del artista, El martirio de san Lorenzo. La obra procede de la basílica del Pilar de Zaragoza. A esta época pertenece también Jesús entre los doctores, rodeado de ancianos en distintas actitudes. La exposición concluye con las pinturas correspondientes a los primeros años de Ribera en Nápoles, ciudad a la que llegó en 1616 y donde permaneció hasta su muerte, en 1652. En esta etapa, predominan los temas relacionados con la Pasión. En ellos juega frecuentemente con el contraste entre el cuerpo desnudo y mártir, y el afán o la mofa de quienes le rodean, siguiendo una fórmula de amplia tradición, que ya había utilizado Caravaggio.
Lamentación sobre el cuerpo de Cristo muerto (1620-1623). The National Gallery, Londres