En 1502 era erigido el Real Monasterio de San Jerónimo. Se trata del templo más antiguo de Madrid, después de San Pedro el Viejo. Desde el 5 de julio de 2010, y hasta el pasado lunes, 20 de junio de 2011, se han realizado trabajos de restauración. Primero, en el exterior (tejados bajos, sellado de grietas, etc.), para evitar desprendimientos. El interior ha sido igualmente restaurado. Su gran órgano, toda su imaginería, los retablos y el Via Crucis también han seguido el mismo proceso. El arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco, inauguraba finalmente el templo remozado, el pasado lunes, con la celebración de la Eucaristía.
Durante la restauración, ha habido dos hallazgos. En una capilla lateral, se han encontrado unos relieves con escenas de la Pasión. Las pinturas han sido atribuidas a Lorenzo Montero, pintor barroco, sevillano, quien trabajó una temporada en Madrid, por lo que han sido datadas entre finales del siglo XVII y principios del XVIII. También, con el saneamiento de los muros, han aparecido dos relieves ligados a la escuela de Berruguete. Fueron realizados en 1640, y pertenecían a las puertas de acceso al Palacio del Buen Retiro, recinto contiguo al templo. El relieve de la izquierda representa a Mercurio, y el de la derecha está aún por determinar. Con todo, tanto las pinturas como los relieves se encuentran en fase de restauración y estudio.
En cuanto a las novedades más llamativas tras la reapertura del templo, puede citarse el lienzo de la Última comunión de san Jerónimo, obra de Rafael Tejeo, que ya preside el presbiterio; y la cesión, por parte del Museo de El Prado, de ocho cuadros del barroco madrileño, de temática religiosa, para las capillas laterales. Entre ellos, están la Adoración de los pastores, de Mateo Ricci; una Huida a Egipto, de José Moreno; Santa Ana enseñando a leer a la Virgen María, de Carreño; San Jerónimo penitente, de Alonso Cano. Con el fin de facilitar la contemplación de estas magníficas obras, el mismo Museo indicará que tiene ocho cuadros, en depósito, en dicha iglesia de los Jerónimos.
Jorge Fernández