
Hay en este libro del sacerdote y profesor del Klassisch-Philologisches Seminar, de la Universidad de Zurich, unas cuantas lecciones que debemos aprender para nuestro tiempo. Como ejercicio complementario, el lector puede ir desgranando las páginas de este interesante texto en diálogo con las intervenciones de Benedicto XVI durante los Ángelus del año 2007, en las que se hizo una genial exposición de la historia del cristianismo a través de hombres y nombres. En esas alocuciones, el Papa insistió en que «la filosofía constituyó el área privilegiada del encuentro entre paganismo, judaísmo y cristianismo, precisamente en el ámbito de la crítica a la religión pagana y a sus falsos mitos. Nuestra filosofía: así llegó a definir la nueva religión el obispo Melitón de Sardes».
La confrontación intelectual cristiano-pagana, tal y como se refleja en los textos literarios de la antigüedad clásica y tardía, es una elocuente lección para la Historia y para el cristianismo presente. Con límite temporal del impero de Justiniano (527-565), nuestro autor va transitando por las grandes polémicas intelectuales del naciente y primer cristianismo, a partir de una cuidada exposición del marco socio-político. El libro -que no tiene como objeto el estudio de las persecuciones, pero que no lo obvia en la medida en que establece la relación entre los momentos históricos de persecución y las ideas que legitimaban política e intelectualmente el humus de violencia contra los cristianos- tiene tres ejes, que representan los ejemplos más destacados, y la evolución del diálogo y del conflicto entre cristianismo y paganismo, de la antigüedad. Tres ejes que son tres nombres: Celso, Porfirio y Juliano. A estos tres círculos se añaden los diálogos posteriores entre Símaco y san Ambrosio, y Ausonio y Paulino de Nola, para concluir con un cuidado capítulo sobre san Agustín y el kulturkampf de su época.
El cristianismo irrumpió en la Historia como signo de contradicción. Un signo elocuente que traía consigo la pretensión de verdad y la universalidad de su propuesta de salvación. Fueron estas dos claves de bóveda las que hicieron saltar las chispas de la polémica. El inicio de esta historia secular está marcado por un tiempo en el que dominaba un eclecticismo que tiene mucho que ver con el pluralismo religioso del presente. Los que persiguieron al cristianismo intelectualmente utilizaron diversas estrategias, con una línea conductual: querían acabar con la pretensión cristiana de sentido completo de la existencia y de la Historia, descalificar a sus seguidores y marginarles social y políticamente. Posteriormente, dieron un paso más, y lo que se pretendió fue la asimilación: una mixtura que pretendía introducir grietas en la concepción cristiana, acentuar las supuestas contradicciones y acercar el cristianismo al paganismo para convertir la confesión cristiana en una religión más. Sin embargo, el cristianismo convenció entonces, y convencerá ahora, por la unión de la fe con la razón y por la orientación de la actuación hacia la caritas como forma coherente de vida.
José Francisco Serrano Oceja
Nombre: Zeus vs. Deus. La resistencia de la cultura pagana al cristianismo
Autor: Agustín López Kindler
Editorial: Rialp