Añatuya, Argentina, (Aica) La carta dirigida hace pocos días por el actual Obispo Castrense, Mons. Antonio J. Baseotto, (Obispo emérito de Añatuya) al Ministro de Salud Pública de la Nación, Dr. Ginés M. González García, ha tenido una amplia repercusión. Pocas veces se ha cumplido con tanta rapidez aquello del Quijote "ladran, Sancho, señal que cabalgamos".
Desde distintos sectores, particularmente de la dirigencia política e importantes medios de comunicación, se han dedicado a denigrar la persona de Mons. Baseotto. Ningún argumento, frente a los que el Obispo, en su dura y espléndida carta, cuestiona que el Ministro de Salud de la Nación, al señalar las ventajas de la "despenalización del aborto", propicie la muerte de quien es un ser concebido, con identidad propia, pero aun no nacido.
Considero importante la lectura integra de la carta del Obispo castrense para poder hacer un juicio adecuado sobre sus dichos. Lamentablemente muchos de los mismos, sacados totalmente de lugar, han llevado a decir a una de las principales propulsoras de los planeas de salud reproductiva y propiciadora también del aborto, que la frase evangélica citada en la carta, que Jesús aplica a los generadores de escándalo, le recuerdan los "vuelos de la muerte en el tiempo de la dictadura". Es de lamentar que cualquier dislate encuentre hoy en día sitio en los medios.
El cardenal Renato Martino, presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, en la carta que dirige a Mons. Baseotto lo invita a seguir defendiendo la vida por nacer y señala que "particularmente nosotros que como pastores debemos cuidar de los fieles que el Gran Pastor nos encomendó, no podemos callar ante las absurdas apologías que pretenden defender lo indefendible... El aborto provocado es y será siempre un delito abominable y constituye siempre un desorden moral particularmente grave, lejos de ser un derecho, es más bien un triste fenómeno que contribuye gravemente a la difusión de una mentalidad contra la vida, amenazando peligrosamente la convivencia social justa y democrática.
Las campañas que promocionan el uso del preservativo, como bien lo denuncia vuestra excelencia, se hacen más por amor al dinero que por amor al hombre".
Finalmente el cardenal afirma: "Por el bien del hombre no podemos callar cuando personas o instituciones, de manera hipócrita y absurda, hacen sendos discursos auto proclamándose defensores de los derechos humanos por un lado, y por el otro promocionan el aborto, propiciando la violación del derecho a vida que es principio y condición para el ejercicio de todos los demás derechos".
Creo que la lectura integra de la carta del Obispo castrense, escrita en términos valientes a la par que auténticamente caritativos, con la caridad que supone el servicio a la verdad, interpretará el sentir de muchos, ya que hace mucho bien escuchar las cosas claras.
Agradezco a Mons. Baseotto, este ejercicio de su ministerio episcopal, que se hace eco de las palabras que San Pablo dirigiera a Timoteo: "Yo te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y en nombre de su manifestación y de su Reino: proclama la palabra de Dios, insiste con ocasión y sin ella, arguye, reprende, exhorta, con paciencia incansable y con afán de enseñar. Porque llegará un tiempo en que los hombres no soportarán más la sana doctrina, por el contrario, llevados por sus inclinaciones, se procurarán una multitud de maestros que les halaguen los oídos y se apartarán de la verdad para escuchar cosas fantasiosas. Tu, en cambio, vigila atentamente, soporta todas las pruebas, realiza tu tarea como predicador del Evangelio, cumple a la perfección tu ministerio" (2 Tim. 4, 1/5).
Mons. Hernán González Cazón, Vicario General de la diócesis de Añatuya