Era considerado uno de los hombres del cambio, por su carisma. Apenas hace año y medio fue designado consejero general de los Legionarios de Cristo. Todos esperaban que impulsara la renovación en el instituto religioso, que se debate aún por dejar atrás la herencia de su inmoral fundador, Marcial Maciel Degollado. Pero Deomar De Guedes no pudo con el encargo. Se le acabaron sus fuerzas y decidió abandonar la congregación.
El sacerdote, de origen brasileño, obtuvo un año de residencia fuera de su comunidad. Lo anunció la tarde del miércoles la oficina de prensa de la Legión en Roma. De Guedes informó de su decisión en una carta que envió a todos los legionarios y a los miembros del movimiento Regnum Christi.
"He pedido tres años de exclaustración para hacer un discernimiento más sereno sobre mi permanencia en la Legión y el cardenal Velasio De Paolis, con dolor, pero con mucha comprensión y bondad me ha concedido un año para que pueda recuperar fuerzas y completar este discernimiento personal", escribió.
De Paolis es el delegado pontificio nombrado por Benedicto XVI más de tres años atrás con la encomienda de conducir un proceso de reforma interno que permita dejar atrás la herencia institucional del inmoral fundador, Marcial Maciel Degollado.
Entre las acciones claves en la renovación interna el cardenal delegado decidió ampliar, en febrero de 2012, el número de miembros del Consejo General de la congregación de cuatro a seis. Su idea era impulsar una renovación en ese órgano, que colabora con el director general y el vicario en el gobierno del instituto, integrando en él sacerdotes con una nueva mentalidad.
Uno de esos nuevos consejeros fue De Guedes, quien contaba con un gran apoyo entre los legionarios. Muchos confiaban en que ayudase al cambio de actitud en una cúpula demasiado golpeada por la crisis interna. El desafío era liberarse de la influencia de Maciel, abusador de menores declarado, padre de varios hijos y drogadicto.
Pero el entusiasta sacerdote no pudo lograr su cometido. Sólo duró un año y medio en su encargo el cual, en lugar de confirmarle en su deseo de permanecer dentro, en realidad lo llevó a abandonar.
Según consignó el comunicado de los Legionarios, De Paolis aceptó la renuncia del padre Deomar a su puesto de consejero general "por no sentirse ya con las fuerzas necesarias para enfrentar los retos de su cargo".
“Hoy, después de una larga y profunda reflexión, a partir de la Lectio Divina hecha para encontrar respuestas, y apoyado por mi director espiritual, reconozco y acepto que ya no tengo fuerzas para seguir en este cargo”, explicó De Guedes en su carta.
“Mirando el ejemplo del Papa emérito Benedicto XVI, veo que lo mejor para la Legión en este momento es que me retire de este proceso. Lo hago con paz ahora porque todo mi trabajo ya está hecho y lo que queda por delante son aspectos prácticos para organizar el Capítulo general”, agregó.
Con esas palabras se refirió a la reunión extraordinaria que sostendrán delegados de todos los legionarios de Cristo en el mundo a partir del 8 de enero de 2014, durante la cual aprobarán nuevos estatutos internos y una nueva directiva.
En esa ocasión se votarán nuevos consejeros generales y superiores, por eso De Paolis decidió no sustituir a De Guedes en su puesto al interior del Consejo.
El crudo panorama que viven los Legionarios de Cristo, refleja sentimientos como el dolor, la desconfianza mutua, la imcomprensión, las tensiones, el desencanto y la inquietante inseguridad.
No obstante su proceso interno de reforma y los esfuerzos de purificación, el vicario general de la congregación Sylvester Heereman, que funge temporalmente como superior, reveló el difícil estado emocional de los miembros, durante una conferencia que dictó el 22 de septiembre.
por Andrés Beltramo Álvarez