La apertura de una Puerta Santa, un privilegio tan sólo compartido por siete catedrales en el mundo se realiza a partir de ahora en la Catedral de Québec. Después del anuncio oficial y el inicio solemne de los trabajos en el templo en agosto, la Arquidiócesis de Québec comenzó el 8 de diciembre, día de la Inmaculada, el jubileo por el aniversario número 350 de su Catedral, la primera de la América de habla inglesa.
El evento no fue únicamente diocesano ni nacional, sino que abierto a toda Norteamérica, según información del canal católico canadiense Salt+Light. La Basílica Catedral de Notre Dame de Quebec fue la primera fundación canónica de Mons. Francois de Laval y la antecesora de todas las parroquias y catedrales de Norteamérica. Durante la evangelización del territorio por parte de misioneros franceses, Quebec llegó a ser la diócesis más grande del mundo.
«La Puerta Santa en las Basílicas o Santos Lugares representan el destino de los peregrinos», explicó el P. Thomas Rosica, Director Ejecutivo de Salt+Light y activo colaborador en la Oficina de Medios en la Santa Sede. «La Iglesia es un signo de la Casa de Dios, el Reino prometido donde Dios está listo a acoger a sus hijos, quienes a través de Cristo y el poder del Espíritu Santo, y en la compañía de María, están caminando hacia Él.»
Precisamente la Imagen de Jesucristo fue esculpida en la Puerta, para mostrar que Él es el camino, la verdad y la vida para los católicos. «Pasar a través de esta puerta significa confesar que Jesucristo es el Señor, fortalecer la fe en él para vivir una nueva vida», agregó el P. Rosica.
La ceremonia de apertura tuvo tres partes principales. La primera de ellas una procesión solemne desde el Seminario de Quebec, que representó la llegada del primer Obispo al territorio, Mons. Francois de Laval.
A su llegada, el Arzobispo de Quebec, Mons. Gerald Cyprien Lacroix, bendijo la puerta, aún cerrada, y la roció con agua bendita. Una vez completada la bendición, comenzó un diálogo entre el Arzobispo (fuera) y el decano de los canónigos de la Catedral (dentro) que destaca la importancia de Jesucristo y la necesidad de seguirle.
Al finalizar el diálogo, la Puerta se abrió. Una vez que el Arzobispo ingresó a través de la Puerta Santa, entró la procesión de la Cruz, la misma empleada para la dedicación de la Catedral en 1666, seguida por el libro de los Evangelios y las reliquias de los Santos y Beatos de Canadá.
La segunda parte de la celebración fue la oración litúrgica de las Vísperas, acompañado de la entonación del Himno del Jubileo. Se cantó también de forma solemne el texto de la proclamación del jubileo, en cuatro idiomas: inglés, francés, español y Hurón-Wendat.
La ceremonia finalizó con el canto del Tedeum y una procesión final, que marcó el final de la apertura. Los fieles católicos podrán cruzar la Puerta Santa desde hoy y durante todo el Año Jubilar.