31/03/05 (Alfa & Omega) El teólogo alemán Michael Schulz, catedrático en la Facultad de Teología Católica de Bonn, ha impartido un curso en la Facultad de Teología San Dámaso, de Madrid, y aborda en esta entrevista algunas cuestiones sobre Europa y la teología.
¿Cree que Europa va a acabar perdiendo sus raíces cristianas?
Hay una tendencia anticristiana, o que quiere apartar la herencia cristiana. Pero hay otros que ven en la herencia cristiana una posibilidad para el futuro. En Alemania, tenemos partidos cristianos que tienen la intención de desarrollar más estas raíces cristianas, porque son raíces que unen a Europa y que han hecho posible una forma de humanismo que es también útil para aquellos que no creen, porque no es solamente algo de la fe o del cristianismo en el sentido estricto. El cristianismo también ha desarrollado una visión del hombre que es útil para la política. Lo que han entendido en Alemania es qué valores son importantes, y sin valores no funciona nada.
¿Hemos llegado a un punto donde Europa necesita redescubrirse? Ahora mismo, es difícil que Europa se abra a otros.
Sólo si Europa es fuerte, tendrá la capacidad de abrirse. Por eso, hay que desarrollar la propia identidad. Una identidad débil tiene miedo de abrirse, de compartir, de ponerse en contacto con otros. La apertura de nuestros mercados es la mejor ayuda que podemos dar al tercer mundo.
¿Por dónde anda ahora la teología en Europa?
En este momento hay un cierto pluralismo en la teología, que unos ven como un caos y otros como una riqueza. Yo, personalmente, veo las ventajas que hay. En este momento podemos desarrollar, por ejemplo, la exégesis, o todas las demás materias, de una forma más tranquila que en el pasado. Hay discusiones, debates, pero es una situación más tranquila. Pienso que la situación, al menos en Alemania, es que los estudiantes de teología quieren una teología que ayuda a la fe, que ayuda a profundizar en la fe. En el pasado, muchas veces ocurrió que la teología ha criticado más la fe de lo que la ha buscado. Aquellos que estudian, creen, tienen más identidad con la Iglesia que antes.
También es un desafío de la teología mostrar un pluralismo de los métodos, explicar que no es sólo un juego intelectual para que nosotros discutamos, sino que ayuda verdaderamente a la fe de la Iglesia.
Dígame alguno de los grandes referentes teológicos de la actualidad.
Es más difícil darle nombres de gente aún viva. Este año estamos celebrando el centenario del nacimiento de Hans Urs von Balthasar. Hicimos un simposio en Lugano sobre él. Está ya muerto, pero todavía tiene un valor para el presente. Y también Karl Rahner todavía es importante. En el momento actual, en la dogmática sí tenemos dos nombres que podríamos destacar: Thomas Pröpper y HansjürgenVerweyen. Uno es dogmático, el otro enseñó Teología Fundamental. Han desarrollado una filosofía prima, quieren dar una última fundamentación en la teología. Es decir, quieren demostrar, desde medios filosóficos, cómo la teología es una ciencia y cómo se puede dar un fundamento racional a la fe. Como exegeta, Klaus Berger, que es un enfant terrible en la propia comunidad de los exegetas, porque critica mucho a los colegas. No está muy contento con los métodos de la exégesis, que muchas veces sólo han creado problemas para la fe, porque no han sido bien reflexionados en sus presupuestos filosóficos. Según este autor, el método tiene siempre su trasfondo filosófico. Y si no se reflexiona sobre esto, el método puede ser ya un prejuicio.
¿Por qué cree que se están vaciando los seminarios?
En las parroquias, muchas veces, no hay un espíritu que ayude a los jóvenes a decidirse por el sacerdocio o la vida consagrada, ése es el problema. Si un joven dice: «Quiero hacerme sacerdote», o se le tacha de homosexual, o de tener un problema psíquico. El problema es que la parroquia no siempre es una familia.
¿Qué ocurre con el relativismo en Europa?
Es un problema. A veces se tiene la impresión de que no hay verdad, sólo opiniones. Quizá, por otro lado, sentir que se tiene la verdad es un peligro, porque quien tiene la verdad tiene autoridad sobre los otros, puede gobernar. Lo que nos falta es una comprensión personal de la verdad. La verdad no es una cosa técnica, es más una Persona, para nosotros es Jesucristo. Si comprendemos esta personalidad de la verdad, podemos superar este relativismo y este miedo y angustia a que la verdad pueda ser una amenaza a la libertad humana. Porque una verdad que es personal, no se impone, no es sin amor, no es sin respeto, sin libertad. Por eso es importante desarrollar el concepto de libertad, que es personal.
George Bush se marchó de su gira por el Viejo Continente diciendo: «Dios bendiga a Europa». ¿Sería posible oír esto a un político europeo?
Pienso que en Estados Unidos es más bien una costumbre, una frase hecha. Creo que en Europa la religión es más una cosa privada. Por la separación del cristianismo en diversas confesiones, era una necesidad desarrollar un buen fundamento de la sociedad que no estuviera determinado exclusivamente por una confesión. En Estados Unidos no tenían estos problemas.
María S. Altaba