«Que se difunda cada vez más una cultura del encuentro, capaz de hacer caer todos los muros que todavía dividen el mundo, y que ya no suceda que personas inocentes sean perseguidas e incluso asesinadas debido a su credo y a su religión». Es lo que pidió Papa Francisco durante el Ángelus en Plaza San Pedro, recordando que hoy se cumplen 25 años de la caída del Muro de Berlín. «En donde hay un muro, hay cerrazón en los corazones: se necesitan más puentes, no muros», añadió el Papa.
El Pontífice recordó que «hace 25 años, el 9 de noviembre de 1989, caía el símbolo de la división ideológica de Europa y del mundo entero». «La caída sucedió de repente –dijo–, pero fue posible gracias al largo y fatigoso compromiso de muchas personas que lucharon, rezaron y sufrieron por ello, algunas incluso hasta el sacrificio de la vida. Entre ellos, un papel de protagonista lo tuvo el Santo Papa Juan Pablo II».
Antes del Ángelus, Francisco subrayó que la «liturgia de hoy recuerda la Dedicación de la Basílica Lateranense, catedral de Roma, definida por la tradición como “madre de todas las Iglesias de la Urbe y del Orbe”. Con el término “madre” nos referimos no tanto al edificio sacro de la Basílica, sino a la obra del Espíritu Santo, que en este edificio se manifiesta, fructificando mediante el ministerio del Obispo de Roma, en todas las comunidades que permanecen en la unidad con la Iglesia que él preside». Esta unidad «presenta el carácter de una familia universal, y existe la madre en la familia, también la venerada catedral de Laterán es una “madre” para las Iglesias de todas las comunidades del mundo católico». Con esta fiesta, «por lo tanto, profesamos, en la unidad de la fe, el vínculo de comunión que todas las Iglesias locales, esparcidas por la tierra, tienen con la Iglesia de Roma y con su Obispo, sucesor de Pedro».
«Hoy –también recordó el Papa– en Italia, se celebra la Jornada del Agradecimiento, que este año tiene por tema “Nutrir el planeta, energía para la vida” con referencia a la próxima Expo de Milán 2015. Me uno a los obispos en la esperanza de un compromiso renovado para que a nadie le falte el pan cotidiano que Dios da a todos. Me siento cercano al mundo de la agricultura, y animo a todos a cultivar la tierra de una forma sostenible y solidaria. En tal contexto se desarrolla en Roma la Jornada diocesana por la custodia de la creación , un evento que pretende promover estilos de vida basados en el respeto del ambiente, reafirmando la alianza entre el hombre, custodio de la creación y su Creador».