ragmento de los bienaventurados que entran con santa alegría por la Puerta del Paraíso, es tambien obra de la segunda estancia de Fra Angélico en Fiésole, durante la que sin duda realizó sus más importantes pinturas sobre tela. En ésta ha conseguido la expresión de una visión celeste mediante sus dos elmentos pictóricos clave: luz y color. El resultado es una impalpable atmósfera luminosa que acaricia misteriosamente a los bienaventurados, a los ángeles y al paisaje del Empíreo.