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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
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Documentación: Oración de un pecador en peligro de muerte
Salmo 38 (37)
Pertenece al género de súplica en la enfermedad, más en concreto, es la oración de un enfermo arrepentido (es el tercero de los salmos penitenciales). Las fases del proceso se suceden así: enfermedad sufrida - sentida como castigo divino - [...]

efectos sociales en amigos y enemigos - confesión del pecado - petición de auxilio. Es peculiar la descripción de la enfermedad en sensaciones y sentimientos. Se compone de rasgos plásticos en un vocabulario escogido, pero que no llegan a componer un cuadro preciso, diagnosticable. Al parecer, el autor acumula para crear una figura extrema y ejemplar. [L. Alonso Schökel]



1 Salmo De David. En memoria.]

2 Señor, no me corrijas con ira,

no me castigues con cólera;

3 tus flechas se me han clavado,

tu mano pesa sobre mí;

4 no hay parte ilesa en mi carne

a causa de tu furor,

no tienen descanso mis huesos

a causa de mis pecados;

5 mis culpas sobrepasan mi cabeza,

son un peso superior a mis fuerzas.

6 Mis llagas están podridas y supuran

por causa de mi insensatez;

7 voy encorvado y encogido,

todo el día camino sombrío.

8 Tengo las espaldas ardiendo,

no hay parte ilesa en mi carne;

9 estoy agotado, deshecho del todo;

rujo con más fuerza que un león.

10 Señor mío, todas mis ansias están en tu presencia,

no se te ocultan mis gemidos;

11 siento palpitar mi corazón,

me abandonan las fuerzas,

y me falta hasta la luz de los ojos.

12 Mis amigos y compañeros se alejan de mí,

mis parientes se quedan a distancia;

13 me tienden lazos los que atentan contra mí,

los que desean mi daño me amenazan de muerte,

todo el día murmuran traiciones.

14 Pero yo, como un sordo, no oigo;

como un mudo, no abro la boca;

15 soy como uno que no oye

y no puede replicar.

16 En tí, Señor, espero,

y tú me escucharás, Señor, Dios mío;

17 esto pido: que no se alegren por mi causa,

que, cuando resbale mi pie, no canten triunfo.

18 Porque yo estoy a punto de caer,

y mi pena no se aparta de mí:

19 yo confieso mi culpa,

me aflige mi pecado.

20 Mis enemigos mortales son poderosos,

son muchos los que me aborrecen sin razón,

21 los que me pagan males por bienes,

los que me atacan cuando procuro el bien.

22 No me abandones, Señor;

Dios mío, no te quedes lejos;

23 ven aprisa a socorrerme,

Señor mío, mi salvación.

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