Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
rápido, gratis y seguro
conservar sesión
  • Por sobre todo, los miembros registrados dan forma y sentido a este sitio, para que no sea solamente un portal de servicios sino una verdadera comunidad de formación, reflexión y amistad en la Fe.
  • Además tienes ventajas concretas en cuanto al funcionamiento:
    • Tienes reserva del nombre, de modo que ningún invitado puede quedarse con tu identidad.
    • En los foros, puedes variar diversas opciones de presentación (color de fondo, cantidad de mensajes por página, etc.), así como recibir mail avisándote cuando respondan a cuestiones de tu interés.
    • También puedes llevar un control sobre los mensajes que leíste y los que no, o marcarlos para releer.
    • Puedes utilizar todas las funciones de la Concordancia Bíblica on-line.
registrarme
rápido, gratis y seguro
«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
Documentación: Súplica de un enfermo
Salmo 39 (38)
Lamentación individual -muy original por su forma- de un hombre que se ve afligido por una enfermedad y el consiguiente desprecio de sus enemigos y cuya vida está casi apagada. [Com. bib. San Jerónimo]

1 Del maestro de coro. De Yedutún. Salmo. De David.]

2 Yo me dije: "vigilaré mi proceder,

para que no se me vaya la lengua;

pondré una mordaza a mi boca

mientras el impío esté presente."

3 Guardé silencio resignado,

no hablé con ligereza;

pero mi herida empeoró,

4 y el corazón me ardía por dentro;

pensándolo me requemaba,

hasta que solté la lengua.

5 "Señor, dame a conocer mi fin

y cuál es la medida de mis años,

para que comprenda lo caduco que soy."

6 Me concediste un palmo de vida,

mis días son nada ante ti;

el hombre no dura más que un soplo,

7 el hombre pasa como una sombra,

por un soplo se afana,

atesora sin saber para quién.

8 Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda?

Tú eres mi confianza.

9 Líbrame de mis inquietudes,

no me hagas la burla de los necios.

10 Enmudezco, no abro la boca,

porque eres tú quien lo ha hecho.

11 Aparta de mí tus golpes,

que el ímpetu de tu mano me acaba.

12 Escarmientas al hombre

castigando su culpa;

como una polilla roes sus tesoros;

el hombre no es más que un soplo.

13 Escucha, Señor, mi oración,

haz caso de mis gritos,

no seas sordo a mi llanto;

porque yo soy huésped tuyo,

forastero como todos mis padres.

14 Aplácate, dame respiro,

antes de que pase y no exista.

© El Testigo Fiel - 2003-2026 - www.eltestigofiel.org - puede reproducirse libremente, mencionando la fuente.
Sitio realizado por Abel Della Costa - Versión de PHP: 8.2.31