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El Testigo Fiel
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Documentación: Recuerdo del pasado glorioso de israel
Salmo 77 (76)
El salmo 76 es la oración angustiada, desesperada casi, ante una grave catástrofe nacional, probablemente ante la prolongada prueba del destierro de Babilonia. El salmista, en su angustia, quiere buscar su respuesta en Dios, pero Dios no la da y [...]

por ello el recuerdo del Señor no sirve sino para acrecentar el dolor: Cuando me acuerdo de Dios, gimo. Si se intenta buscar la solución en la antigua historia del pueblo, tampoco aquí se encuentra. En los tiempos remotos de la esclavitud de Egipto, Dios se mostró preocupado por la suerte de Israel: Tú, haciendo maravillas, rescataste a tu pueblo. Pero, ahora, ¿es que el Señor nos rechaza para siempre?; qué pena la mía, se ha cambiado la diestra del Altísimo. Pero, a pesar de tanta noche y por grandes que sean las dificultades, Dios mío, tus caminos son santos, tú no abandonarás para siempre a tu pueblo.
El salmo 76 es, pues, una oración para los tiempos de prueba, y de prueba prolongada. Todos nosotros conocemos estos trances y, si para algunos no es ésta la situación del día de hoy, la Iglesia en esta oración quiere "llorar con los que lloran" (Rm 12,15); cuando un miembro sufre, todo el cuerpo sufre. Unidos, pues, a todos los cristianos que sufren hoy, participando de la angustia de los hombres que buscan y no encuentran, aunque personalmente no nos encontremos afligidos, teniendo conciencia de que somos el cuerpo de Cristo que experimentó en los días de su carne la angustia y la continúa experimentando hoy en muchos de sus miembros, dirijamos a Dios esta oración.-- [Pedro Farnés]



Partes de esta serie: Formación «on-line» gratuita de acólitos y monaguillos · Salmo 77 (76)

ecuerdo del pasado glorioso de Israel

2Alzo mi voz a Dios gritando,

alzo mi voz a Dios para que me oiga.

3En mi angustia te busco, Señor mío;

de noche extiendo las manos sin descanso,

y mi alma rehúsa el consuelo.

4Cuando me acuerdo de Dios, gimo,

y meditando me siento desfallecer.

5Sujetas los párpados de mis ojos,

y la agitación no me deja hablar.

6Repaso los días antiguos,

recuerdo los años remotos;

7de noche lo pienso en mis adentros,

y meditándolo me pregunto:

8"¿Es que el Señor nos rechaza para siempre

y ya no volverá a favorecernos?

9¿Se ha agotado ya su misericordia,

se ha terminado para siempre su promesa?

10¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad,

o la cólera cierra sus entrañas?"

11Y me digo: "¡Qué pena la mía!

¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!"

12Recuerdo las proezas del Señor;

sí, recuerdo tus antiguos portentos,

13medito todas tus obras

y considero tus hazañas.

14Dios mío, tus caminos son santos:

¿qué dios es grande como nuestro Dios?

15Tú, oh Dios, haciendo maravillas,

mostraste tu poder a los pueblos;

16con tu brazo rescataste a tu pueblo,

a los hijos de Jacob y de José.

17Te vio el mar, oh Dios,

te vio el mar y tembló,

las olas se estremecieron.

18Las nubes descargaban sus aguas,

retumbaban los nubarrones,

tus saetas zigzagueaban.

19Rodaba el estruendo de tu trueno,

los relámpagos deslumbraban el orbe,

la tierra retembló estremecida.

20Tú te abriste camino por las aguas,

un vado por las aguas caudalosas,

y no quedaba rastro de tus huellas:

21mientras guiabas a tu pueblo, como a un rebaño,

por la mano de Moisés y de Aarón.

Partes de esta serie: Formación «on-line» gratuita de acólitos y monaguillos · Salmo 77 (76)
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