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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
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Documentación: Invitación a la alabanza divina
Salmo 95 (94)
Un acto litúrgico: la primera parte es un himno clásico; la segunda parte es un oráculo, en boca de Dios, invitando a la observancia de la ley en relación con el don de la tierra.


sup>1Venid, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

2entremos a su presencia dándole gracias,

aclamándolo con cantos.

3Porque el Señor es un Dios grande,

soberano de todos los dioses:

4tiene en su mano las simas de la tierra,

son suyas las cumbres de los montes;

5suyo es el mar, porque él lo hizo,

la tierra firme que modelaron sus manos.

6Entrad, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

7Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:

8«No endurezcáis el corazón como en Meribá,

como el día de Masá en el desierto;

9cuando vuestros padres me pusieron a prueba

y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

10Durante cuarenta años

aquella generación me asqueó, y dije:

"Es un pueblo de corazón extraviado,

que no reconoce mi camino;

11por eso he jurado en mi cólera

que no entrarán en mi descanso."»

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