El salmo 116 es una doxología por las maravillas que Dios ha realizado en medio de su pueblo: Firme ha sido su misericordia con nosotros. Y, como entre todas estas maravillas de Dios la resurrección de Jesucristo es la culminación [...]
de todas, por ello precisamente este salmo encuentra en la hora de Laudes su momento más apropiado. Que todo nuestro ser bendiga, pues, a Dios, cuya fidelidad a sus antiguas promesas de protección a su pueblo ha sido firme, se ha manifestado a nosotros y dura por siempre.
Oración I: Señor, Dios eterno y todopoderoso, que, para mostrar tu fidelidad, has ratificado las promesas hechas a los patriarcas y, para manifestar tu misericordia, has querido también que los pueblos gentiles aclamaran tu nombre; reúne en tu Iglesia a los hombres de todas las naciones y de todos los pueblos a fin de que, unidos en un mismo espíritu, aclamen tu misericordia y tu fidelidad, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.
Oración II: Señor Dios, a quien alaban todas las naciones y aclaman todos los pueblos, te pedimos humildemente que tu fidelidad para con nosotros dure por siempre y tu misericordia alcance todas las naciones. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén. [Pedro Farnés]