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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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«Mira que estoy a la puerta y llamo,
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Documentación: I (Aleph)
Salmo 119 Alef (118,1-8)
Largo canto o meditación o antología en honor de la ley del Señor. El artificio literario ha condicionado muchas cosas: el autor sigue el alfabeto hebreo, dedicando a cada letra ocho versos que comienzan por dicha letra. Esto significa la [...]

plenitud: de la alef a la tau, del principio al fin, el autor recita y ama los mandamientos. Cada una de las veintidós letras tiene 7 + 1 versos, lo cual significa la perfección consumada. Cada estrofa o letra suele enumerar ocho sinónimos de ley: preceptos, decretos, mandatos, mandamientos, palabras, consignas, leyes, voluntad.
Obligado por la «aliteración», el autor no ha podido desarrollar un tema, ni lo ha pretendido; se conforma con agrupar sentencias de diversa especie. Estas sentencias están inspiradas, muchas veces, en textos más antiguos; otras veces las tiene que inventar el autor para llenar la medida; su estilo varía según muchos géneros literarios.
La ley es la voluntad de Dios que se revela para ordenar la vida religiosa del hombre, su convivencia con Dios y con el prójimo: por eso es amable y perfecta e inagotable la ley. El salmista está continuamente hablando a Dios en segunda persona: la ley no es un orden objetivo impersonal, sino una realidad muy personal. La ley es parte de la alianza y parte de la revelación divina; es voluntad de Dios hecha palabra para enseñar y guiar al hombre.
Para rezar este salmo lo mejor es tomarlo por letras autónomas, como hacen en algunas iglesias orientales. De esta manera conserva cierta frescura e interés, y se evita la monotonía. En caso de que se reciten seguidas varias letras, tendremos una serie de respiraciones acompasadas, en las que debe dominar el tema unitario, sin fijarse demasiado en detalles. [L. Alonso Schökel]

Aleph. La primera estrofa hace eco a la famosa recomendación del Deuteronomio «Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente, con todas tus fuerzas». Los versos hablan de esta totalidad y perfección: en ella está la dicha o bienaventuranza del hombre. El hombre será fiel si Dios no lo abandona.



Partes de esta serie: Card. López Trujillo: Con católicos improvisados no se defiende la vida · Salmo 119 Alef (118,1-8)

sup>1 Dichoso el que, con vida intachable,

     camina en la voluntad del Señor;

2 dichoso el que, guardando sus preceptos,

     lo busca de todo corazón;

3 el que, sin cometer iniquidad,

     anda por sus senderos;

4 tú promulgas tus decretos,

     para que se observen exactamente;

5 ojalá esté firme mi camino,

     para cumplir tus consignas;

6 entonces no sentiré vergüenza

     al mirar tus mandatos;

7 te alabaré con sincero corazón,

     cuando aprenda tus justos mandamientos;

8 quiero guardar tus leyes exactamente,

     tú no me abandones.

Partes de esta serie: Card. López Trujillo: Con católicos improvisados no se defiende la vida · Salmo 119 Alef (118,1-8)
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