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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
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Documentación: Oración por la victoria y la paz
Salmo 144 (143)
Hoy tomamos en nuestros labios, como oración de la mañana, la plegaria de un antiguo rey de Israel que, antes de emprender la batalla, aclama a su Dios como su roca, su escudo y su refugio.
Con esta oración, empezamos hoy [...]

las luchas del nuevo día, seguros de que Dios adiestrará nuestras manos para el combate, nuestros dedos para la pelea. Y bendecimos a Dios porque, aunque el hombre es igual que un soplo, que una sombra que pasa, el Señor inclina su cielo y desciende, extiende la mano desde arriba y nos libra de las aguas caudalosas en las que a veces nos vemos sumergidos.
Oración I: Señor, roca, escudo y refugio nuestro, tú, que das la victoria a los reyes y salvaste a David, tu siervo, extiende también la mano desde arriba y defiéndenos a nosotros de las aguas caudalosas; adiestra nuestras manos para el combate de este día y haz que podamos someter a nuestros enemigos y que, reportada la victoria, entonemos en tu honor un cántico nuevo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Oración II: Señor Dios victorioso, que, extendiendo la mano desde arriba, salvaste a Jesús, tu siervo, sé también escudo y refugio de tu Iglesia; defiéndela en los combates del mundo, líbrala de las aguas caudalosas del mal, que inundan la tierra, y haz que un día te pueda cantar un cántico nuevo, confesando que ha sido salvada, porque tú has inclinado tu cielo y te has fijado en ella. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. [Pedro Farnés]



ración de un rey pidiendo la victoria

1Bendito el Señor, mi Roca,

que adiestra mis manos para el combate,

mis dedos para la pelea;

2mi bienhechor, mi alcázar,

baluarte donde me pongo a salvo,

mi escudo y mi refugio,

que me somete los pueblos.

3Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?;

¿qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?

4El hombre es igual que un soplo;

sus días, una sombra que pasa.

5Señor, inclina tu cielo y desciende;

toca los montes, y echarán humo;

6fulmina el rayo y dispérsalos;

dispara tus saetas y desbarátalos.

7Extiende la mano desde arriba:

defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,

de la mano de los extranjeros,

8cuya boca dice falsedades,

cuya diestra jura en falso.

9Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,

tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:

10para ti que das la victoria a los reyes,

y salvas a David, tu siervo.

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