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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Documentación: Felicidad de los que esperan en Dios
Salmo 146 (145)
La primera hora del día es el momento de los planes y proyectos; pero nuestra experiencia nos invita a no fiarnos demasiado de ellos, pues, aunque el espíritu esté pronto, la carne es débil. Por ello el salmo 145 es [...]

una oración muy oportuna para el comienzo de la jornada. Este salmo nos hace dirigir nuestra mirada a Dios, poniendo sólo en él nuestra confianza: No confiemos en el hombre -ni en nosotros mismos ni en ninguno de los mortales-, pues los seres de polvo no pueden salvar. Apoyémonos, en cambio, en el Señor, pues es dichoso aquel a quien auxilia el Dios de Jacob, ya que sólo él liberta a los cautivos, abre los ojos al ciego, da pan a los hambrientos.
Oración I: Sólo en ti, Dios de Jacob, esperamos, porque sólo tú eres poderoso y fiel; libértanos, Señor, de nuestra cautividad, abre nuestros ojos, levanta nuestro abatimiento, danos pan, pues nos sentimos hambrientos, justicia, pues nos sentimos oprimidos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Oración II: Padre nuestro, que estás en los cielos, tú, que has querido que la buena nueva del Evangelio fuera revelada a los pobres y oprimidos, míranos a nosotros, seres de polvo cuyos planes perecen, y haz que gocemos de tu auxilio, pues sólo esperamos en ti. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.[Pedro Farnés]



Partes de esta serie: «Hablemos más de los musulmanes y menos del Islam» · Salmo 146 (145)

elicidad de los que esperan en Dios

[1¡Aleluya!]

Alaba, alma mía, al Señor:

2alabaré al Señor mientras viva,

tañeré para mi Dios mientras exista.

3No confiéis en los príncipes,

seres de polvo que no pueden salvar;

4exhalan el espíritu y vuelven al polvo,

ese día perecen sus planes.

5Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,

el que espera en el Señor, su Dios,

6que hizo el cielo y la tierra,

el mar y cuanto hay en él;

que mantiene su fidelidad perpetuamente,

7que hace justicia a los oprimidos,

que da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos,

8el Señor abre los ojos al ciego,

el Señor endereza a los que ya se doblan,

el Señor ama a los justos.

9El Señor guarda a los peregrinos,

sustenta al huérfano y a la viuda

y trastorna el camino de los malvados.

10El Señor reina eternamente,

tu Dios, Sión, de edad en edad.

[¡Aleluya!]

Partes de esta serie: «Hablemos más de los musulmanes y menos del Islam» · Salmo 146 (145)
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