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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Documentación: Poder y bondad de Dios
Salmo 147 A (146)
El salmo 146 es, con toda probabilidad, un himno que se compuso para la reconstrucción de las murallas de Jerusalén, cuando Israel volvió del exilio. El salmista nos hace contemplar en la reconstrucción de la ciudad y en el retorno [...]

de los exiliados una prueba de la bondad del Señor. Un sentimiento de conmoción invade su ánimo: El Dios omnipotente, creador del universo, se apresura ahora a ocuparse de Israel, para levantar su postración, vendar sus heridas, sostener a los humildes y humillar a los malvados.
Nuestra vida experimenta también dificultades y desánimos semejantes a las que vivieron los desterrados de Babilonia, necesita también contemplar la restauración que Dios prepara a su pueblo. En esta primera hora de la mañana -en que, por el poder de Dios, un hombre como nosotros, Cristo Jesús, que además era verdadero Dios, levantó su humanidad destruida e hizo de su cuerpo glorioso el símbolo y el inicio de la nueva Jerusalén-, contemplemos este misterio y exclamemos: El Señor, grande y poderoso, el que cuenta el número de las estrellas y a cada una la llama por su nombre, reconstruye Jerusalén y, con ello, sana nuestros corazones destrozados. Dios merece una alabanza armoniosa.
Oración I: Señor Dios, cuya sabiduría no tiene medida, cuyo poder somete a cada estrella, llamándola por su nombre, tú, que reconstruiste Jerusalén y reuniste a los deportados de Israel, sana ahora también nuestros corazones destrozados y haz que confiemos siempre en tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Oración II: Señor Dios, tú que sostienes a los humildes, pon tus ojos en estos fieles que confían en tu misericordia, venda nuestras heridas, sana nuestros corazones destrozados, no permitas que vivamos nuevamente en el destierro lejos de ti, antes reúnenos en tu Iglesia, nueva Jerusalén reconstruida, y haz que en ella entonemos la acción de gracias, esperando el día en que cantaremos en tu presencia, la música buena, la alabanza armoniosa que tú mereces. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. [Pedro Farnés]



oder y bondad del Señor

1[¡Aleluya!]

Alabad al Señor, que la música es buena;

nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

2El Señor reconstruye Jerusalén,

reúne a los deportados de Israel;

3él sana los corazones destrozados,

venda sus heridas.

4Cuenta el número de las estrellas,

a cada una la llama por su nombre.

5Nuestro Señor es grande y poderoso,

su sabiduría no tiene medida.

6El Señor sostiene a los humildes,

humilla hasta el polvo a los malvados.

7Entonad la acción de gracias al Señor,

tocad la cítara para nuestro Dios,

8que cubre el cielo de nubes,

preparando la lluvia para la tierra;

que hace brotar hierba en los montes,

para los que sirven al hombre;

9que da su alimento al ganado

y a las crías de cuervo que graznan.

10No aprecia el vigor de los caballos,

no estima los jarretes del hombre:

11el Señor aprecia a sus fieles,

que confían en su misericordia.

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