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El Testigo Fiel
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Documentación: Alabanza del Dios creador
Salmo 148
La hora de Laudes, sobre todo en el domingo, primer día de la semana, tiene un significado muy propio: nos recuerda aquel momento maravilloso en que, en el primer día de la semana, Dios hizo surgir la creación. Del caos [...]

primitivo y tenebroso, bajo el soplo vital del Espíritu, fueron saliendo las diversas criaturas que pueblan el universo: "El Espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas...; y separó Dios la luz de la tiniebla...; y vio Dios que la luz era buena" (Gn 1,2.4). En este contexto, el salmo 148, recitado en esta primera hora del primer día de la semana, adquiere un sentido muy propio, como alabanza de la creación a su Hacedor: Alabad al Señor, espacios celestes; alabadlo, montes y todas las sierras.
Pero para nosotros, cristianos, esta primera hora de la mañana, sobre todo en el día siguiente al sábado, nos recuerda que la creación primera alcanzó toda su perfección cuando Cristo, resucitando del sepulcro, la iluminó con una nueva luz: la esperanza de una vida sin fin.
Como pueblo sacerdotal que somos, invitemos, pues, a toda la creación, salida maravillosamente de las manos de Dios en el primer día de la semana y perfeccionada por la resurrección de Cristo también en el domingo, a que alabe al Señor: Alabad al Señor en el cielo, alabad al Señor en la tierra; es ésta la alabanza de Israel, su pueblo escogido.-- [Pedro Farnés]



labanza del Dios creador

1 [¡Aleluya!]

Alabad al Señor en el cielo,

alabad al Señor en lo alto.

2Alabadlo, todos sus ángeles;

alabadlo, todos sus ejércitos.

3Alabadlo, sol y luna;

alabadlo, estrellas lucientes.

4Alabadlo, espacios celestes

y aguas que cuelgan en el cielo.

5Alaben el nombre del Señor,

porque él lo mandó, y existieron.

6Les dio consistencia perpetua

y una ley que no pasará.

7Alabad al Señor en la tierra,

cetáceos y abismos del mar,

8rayos, granizo, nieve y bruma,

viento huracanado que cumple sus órdenes,

9montes y todas las sierras,

árboles frutales y cedros,

10fieras y animales domésticos,

reptiles y pájaros que vuelan.

11Reyes y pueblos del orbe,

príncipes y jefes del mundo,

12los jóvenes y también las doncellas,

los viejos junto con los niños,

13alaben el nombre del Señor,

el único nombre sublime.

Su majestad sobre el cielo y la tierra;

14él acrece el vigor de su pueblo.

Alabanza de todos sus fieles,

de Israel, su pueblo escogido.

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