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El Testigo Fiel
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Documentación: Alegría de los humildes en Dios
Cántico de Ana (1 Sam 2,1-10)
Dios es el único que, con su poder, puede desbaratar y cambiar todas las situaciones; es él únicamente quien puede "derribar del trono a los poderosos y enaltecer a los humildes" (Lc 1,52). Es éste el tema del cántico que [...]

el libro de Samuel pone en boca de Ana, la mujer estéril que da gracias a Dios porque le ha concedido dar a luz a su hijo Samuel.
Este cántico, sobre todo colocado, como lo hace la Liturgia de las Horas de hoy, después del salmo 76, viene a ser como una invitación a la esperanza ante cualquier dificultad. El salmo 76 ha terminado como una pregunta sin respuesta, a la manera de los muchos interrogantes que encontramos en nuestra vida: "Tú, Señor, guiabas a tu pueblo, como a un rebaño, por la mano de Moisés y de Aarón" (Sal 76,21); pero, ahora, "se ha cambiado la diestra del Altísimo" (v. 11), ¿es que "se ha agotado ya su misericordia" (v. 9)? Los años de la esterilidad de Ana fueron largos y difíciles, como lo son muchas de nuestras situaciones. Pero no perdamos la esperanza; los silencios de Dios pueden ser prolongados, pero el Señor al final siempre responde. De él son los pilares de la tierra y él guarda los pasos de sus amigos. El recuerdo de lo que Dios realizó con Ana debe aumentar nuestra esperanza e invitarnos a cantar siempre y en toda situación a Dios que siempre "auxilia a Israel, su siervo" (Lc 1,54), como decía María en el "Magníficat", inspirándose precisamente en este cántico de Ana.-- [Pedro Farnés]



Partes de esta serie: Benedicto XVI comienza el año litúrgico con un llamamiento a la santidad · Cántico de Ana (1 Sam 2,1-10)

legría de los humildes en Dios

1Mi corazón se regocija por el Señor,

mi poder se exalta por Dios;

mi boca se ríe de mis enemigos,

porque gozo con tu salvación.

2No hay santo como el Señor,

no hay roca como nuestro Dios.

3No multipliquéis discursos altivos,

no echéis por la boca arrogancias,

porque el Señor es un Dios que sabe;

él es quien pesa las acciones.

4Se rompen los arcos de los valientes,

mientras los cobardes se ciñen de valor;

5los hartos se contratan por el pan,

mientras los hambrientos engordan;

la mujer estéril da a luz siete hijos,

mientras la madre de muchos queda baldía.

6El Señor da la muerte y la vida,

hunde en el abismo y levanta;

7da la pobreza y la riqueza,

humilla y enaltece.

8Él levanta del polvo al desvalido,

alza de la basura al pobre,

para hacer que se siente entre príncipes

y que herede un trono de gloria;

pues del Señor son los pilares de la tierra,

y sobre ellos afianzó el orbe.

9Él guarda los pasos de sus amigos,

mientras los malvados perecen en las tinieblas,

porque el hombre no triunfa por su fuerza.

10El Señor desbarata a sus contrarios,

el Altísimo truena desde el cielo,

el Señor juzga hasta el confín de la tierra.

Él da fuerza a su Rey,

exalta el poder de su Ungido.

Partes de esta serie: Benedicto XVI comienza el año litúrgico con un llamamiento a la santidad · Cántico de Ana (1 Sam 2,1-10)
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