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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Documentación: El monte de la casa del Señor en la cima de los montes
Cántico de Isaías (Is 2,2-5)
Este cántico de Isaías, considerado sobre todo como plegaria, es una invitación a la oración contemplativa y a la acción de gracias ante el plan de salvación universal que Dios prepara para la humanidad. El final de la historia de [...]

los hombres será el triunfo definitivo del bien sobre el mal, la victoria de la paz sobre la guerra y la unidad de los hombres concordes en el conocimiento y el culto del Dios verdadero sobre las mutuas divisiones: Al final de los días, confluirán pueblos numerosos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob. El amor entre los pueblos alejará definitivamente toda guerra y toda enemistad, hasta tal punto que los hombres convertirán las armas de guerra, ya inútiles, en instrumentos de trabajo y prosperidad: De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas.
Que este cántico afiance nuestra esperanza ante el poco amor que respira el mundo actual, ante el menguado espíritu religioso de los hombres, ante todo culto que se desencamina del culto al verdadero Dios "Tened valor: Yo he vencido al mundo" (Jn 16,33), nos dice Jesús. Al final de los días, todos los enemigos serán puestos bajo el escabel de los pies de Cristo vencedor, y las naciones, todas unidas, caminarán a la luz del Señor.
En el rezo comunitario, es recomendable que este cántico sea proclamado por un salmista; si no es posible cantar la antífona propia, la asamblea puede acompañar el cántico cantando alguna antífona que exprese la gloria de la Jerusalén futura o la universalidad de la salvación, por ejemplo: "Hija de Sión, alégrate", sólo la segunda estrofa (MD 606) o bien "¡Qué alegría, cuando me dijeron!" (MD 822).
Oración I: Te bendecimos, Señor, y te damos gracias, porque la renovación del universo, irrevocablemente decretada para cuando llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas, la has empezado a realizar ya en este mundo, haciendo de la Iglesia un sacramento universal de salvación; haz que tus hijos no pierdan nunca la esperanza y vivan alegres en la contemplación de la ciudad futura, donde reina ya tu Hijo que, como primogénito entre muchos hermanos, ha vencido ya la muerte y el pecado y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.
Oración II: Reafirma, Señor, la esperanza de tus fieles, frecuentemente angustiados por las guerras y por la falta de amor entre los hombres; haz que por todo el mundo resuene tu palabra, que es Cristo, nuestra paz; que él, que destruyó en su cuerpo el muro del odio, reconciliando a los pueblos que vivían divididos, haga de todos los hombres una sola familia, reuniéndolos con su Espíritu en la nueva Jerusalén de tu reino. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. [Pedro Farnés]



Partes de esta serie: El auténtico regalo de la Navidad es la alegría, dice el Papa en una parroquia · Cántico de Isaías (Is 2,2-5)

l monte de la casa del Señor en la cima de los montes

2Al final de los días estará firme

el monte de la casa del Señor,

en la cima de los montes,

encumbrado sobre las montañas.

3Hacia él confluirán los gentiles,

caminarán pueblos numerosos.

Dirán: "Venid, subamos al monte del Señor,

a la casa del Dios de Jacob:

Él nos instruirá en sus caminos

y marcharemos por sus sendas;

porque de Sión saldrá la ley,

de Jerusalén, la palabra del Señor".

4Será el árbitro de las naciones,

el juez de pueblos numerosos.

De las espadas forjarán arados,

de las lanzas, podaderas.

No alzará la espada pueblo contra pueblo,

no se adiestrarán para la guerra.

5Casa de Jacob, ven,

caminemos a la luz del Señor.

Partes de esta serie: El auténtico regalo de la Navidad es la alegría, dice el Papa en una parroquia · Cántico de Isaías (Is 2,2-5)
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