amentación del pueblo
en tiempo de hambre y de guerra
17[ Diles esta palabra:]
Mis ojos se deshacen en lágrimas,
día y noche no cesan:
por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,
una herida de fuertes dolores.
18Salgo al campo: muertos a espada;
entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
tanto el profeta como el sacerdote
vagan sin sentido por el país.
19¿Por qué has rechazado del todo a Judá?
¿Tiene asco tu garganta de Sión?
¿Por qué nos has herido sin remedio?
Se espera la paz, y no hay bienestar,
al tiempo de la cura sucede la turbación.
20Señor, reconocemos nuestra impiedad,
la culpa de nuestros padres,
porque pecamos contra ti.
21No nos rechaces, por tu nombre,
no desprestigies tu trono glorioso;
recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.
[22¿Hay entre los ídolos de los paganos uno que dé lluvia?
¿Sueltan solos los cielos sus chubascos?
Tú, Señor, eres nuestro Dios, en ti esperamos,
porque eres tú quien hace todo eso.]