ración de Azarías en el horno
26Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
digno de alabanza y glorioso es tu nombre.
27Porque eres justo en cuanto has hecho con nosotros
y todas tus obras son verdad,
28y rectos tus caminos,
y justos todos tus juicios.
29Porque hemos pecado y cometido iniquidad
apartándonos de ti, y en todo hemos delinquido.
34Por el honor de tu nombre,
no nos desampares para siempre,
no rompas tu alianza,
no apartes de nosotros tu misericordia.
35Por Abrahán, tu amigo;
por Isaac, tu siervo;
por Israel, tu consagrado;
36a quienes prometiste
multiplicar su descendencia
como las estrellas del cielo,
como la arena de las playas marinas.
37Pero ahora, Señor, somos el más pequeño
de todos los pueblos;
hoy estamos humillados por toda la tierra
a causa de nuestros pecados.
38En este momento no tenemos príncipes,
ni profetas, ni jefes;
ni holocausto, ni sacrificios,
ni ofrendas, ni incienso;
ni un sitio donde ofrecerte primicias,
para alcanzar misericordia.
39Por eso, acepta nuestro corazón contrito
y nuestro espíritu humilde,
como un holocausto de carneros y toros
o una multitud de corderos cebados.
40Que éste sea hoy nuestro sacrificio,
y que sea agradable en tu presencia:
porque los que en ti confían
no quedan defraudados.
41Ahora te seguimos de todo corazón,
te respetamos y buscamos tu rostro.