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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Documentación: Que la creación entera alabe al Señor
Cántico de los tres jóvenes (Dn 3,52-57)
La escena de los tres jóvenes en el horno de Babilonia es una de las páginas del Antiguo Testamento que más ha usado la Iglesia desde los tiempos primitivos, como lo prueba ya la antigua iconografía de las catacumbas.
La comunidad [...]

cristiana -sobre todo la que vivió las grandes persecuciones de los comienzos- veía en los jóvenes martirizados por el rey, que, en medio de las llamas y como si no sintieran el tormento del fuego, cantaban unánimes a Dios, una imagen evocadora de la actitud de la Iglesia. Perseguida por los poderes del mundo, sometida a los sufrimientos del martirio, la comunidad de Jesús se siente como refrigerada por una suave brisa, que no es otra sino la esperanza que le infunde la contemplación del Resucitado. También él fue perseguido y martirizado y, tras un breve sufrir, venció la muerte y ahora se sienta, feliz y glorioso, a la derecha del Padre.
La Iglesia de nuestros días necesita también este aliento; el domingo que estamos celebrando quiere infundirnos esta esperanza. Por muchos que sean los sufrimientos y las dificultades, el recuerdo de la resurrección, que hoy celebramos los cristianos, debe constituir como una brisa refrescante que, transportándonos en la esperanza al reino escatológico, donde Cristo reina, nos impida sucumbir ante la tristeza y nos haga vivir tranquilamente dedicados a la alabanza, como los tres jóvenes del horno de Babilonia.
Oración I: Señor Dios todopoderoso y eterno, acepta la alabanza de tu Iglesia que, en esta celebración matutina del día de la resurrección de tu Hijo, se siente recreada por la esperanza de su futura gloria; que en medio de las dificultades y sufrimientos, desterrados aún y lejos de ti, te glorifiquemos con todas tus criaturas del cielo y de la tierra, esperando que un día podremos unir nuestros cantos a los del cortejo victorioso del Cordero que venció y reina ahora contigo, en medio de la asamblea de los santos, por los siglos de los siglos. Amén.
Oración II: Señor, tú que mitigaste las llamas del horno ardiente para que los tres jóvenes no sintieran el tormento de las llamas y permanecieran en tu fidelidad, protege también hoy a tu pueblo para que, en medio del fuego de la tentación y del desánimo, no deje de cantar tu gloria con todas las criaturas, por los siglos de los siglos. Amén. [Pedro Farnés]



Partes de esta serie: El cardenal Stanislaw Dziwisz cuenta las últimas palabras de Juan Pablo II · Cántico de los tres jóvenes (Dn 3,52-57)

ue la creación entera alabe al Señor

52Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:

a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito tu nombre, santo y glorioso:

a él gloria y alabanza por los siglos.

53Bendito eres en el templo de tu santa gloria:

a ti gloria y alabanza por los siglos.

54Bendito eres sobre el trono de tu reino:

a ti gloria y alabanza por los siglos.

55Bendito eres tú, que sentado sobre querubines

sondeas los abismos:

a ti gloria y alabanza por los siglos.

56Bendito eres en la bóveda del cielo:

a ti honor y alabanza por los siglos.

57Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

Partes de esta serie: El cardenal Stanislaw Dziwisz cuenta las últimas palabras de Juan Pablo II · Cántico de los tres jóvenes (Dn 3,52-57)
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