uicio de Dios
2Señor, he oído tu fama,
me ha impresionado tu obra.
En medio de los años, realízala;
en medio de los años, manifiéstala;
en el terremoto, acuérdate de la misericordia.
3El Señor viene de Temán;
el Santo, del monte Farán:
su resplandor eclipsa el cielo,
la tierra se llena de su alabanza;
4su brillo es como el día,
su mano destella velando su poder.
[ 5Ante él marcha la Peste,
la Fiebre sigue sus pasos.
6Se detiene, y tiembla la tierra,
mira, y dispersa a las naciones;
se desmoronan las viejas montañas,
se prosternan los collados primordiales,
los caminos primordiales, ante él.
7Agobiadas veo las tiendas de Cusán,
sacudidas las lonas de Madián.
8¿Es que arde, Señor, contra los ríos,
contra los ríos tu cólera,
contra el mar tu furor,
cuando montas tus caballos,
tu carro victorioso?
9Despiertas y alertas tu arco,
está llena de flechas tu aljaba.
10Hiendes con torrentes el suelo,
al verte se retuercen los montes,
pasa una tromba de agua,
el océano alza su fragor,
levanta sus brazos a lo alto.
11Sol y luna se detienen en su morada,
a la luz de tus flechas que cruzan,
al brillo del relámpago de tu lanza.
12Caminas airado por la tierra,
pisoteas furioso a las naciones.]
13Sales a salvar a tu pueblo,
a salvar a tu ungido.
[ Aplastas al cabecilla de los malvados,
lo despojas de pies a cabeza;
14con sus propios dardos
traspasas la cabeza a sus huestes,
que me atacan para destrozarme,
exultantes como quien va a devorar
a un indefenso a escondidas.]
15Pisas el mar con tus caballos,
revolviendo las aguas del océano.
16Lo escuché y temblaron mis entrañas,
al oírlo se estremecieron mis labios;
me entró un escalofrío por los huesos,
vacilaban mis piernas al andar;
gimo ante el día de angustia
que sobreviene al pueblo que nos oprime.
17Aunque la higuera no echa yemas
y las viñas no tienen fruto,
aunque el olivo olvida su aceituna
y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban las ovejas del redil,
y no quedan vacas en el establo,
18yo exultaré con el Señor,
me gloriaré en Dios mi salvador.
19El Señor soberano es mi fuerza,
él me da piernas de gacela
y me hace caminar por las alturas.