Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
rápido, gratis y seguro
conservar sesión
  • Por sobre todo, los miembros registrados dan forma y sentido a este sitio, para que no sea solamente un portal de servicios sino una verdadera comunidad de formación, reflexión y amistad en la Fe.
  • Además tienes ventajas concretas en cuanto al funcionamiento:
    • Tienes reserva del nombre, de modo que ningún invitado puede quedarse con tu identidad.
    • En los foros, puedes variar diversas opciones de presentación (color de fondo, cantidad de mensajes por página, etc.), así como recibir mail avisándote cuando respondan a cuestiones de tu interés.
    • También puedes llevar un control sobre los mensajes que leíste y los que no, o marcarlos para releer.
    • Puedes utilizar todas las funciones de la Concordancia Bíblica on-line.
registrarme
rápido, gratis y seguro
«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
Documentación: Juicio de Dios
Cántico de Habacuc (Ha 3,2-4. 13a. 15-19)
El cántico que hoy será el tema de nuestra oración concluye el libro de Habacuc, obra escrita cuando la amenaza de invasión por parte del pueblo babilónico hacía temer lo peor para Israel. En este cántico se mezclan los acentos [...]

de temor y de esperanza de un espíritu que se siente como a las puertas de la muerte, pero que, con todo, quiere continuar esperando en la protección de Dios: El Señor viene desde Temán; lo escuché y temblaron mis entrañas, al oírlo me entró un escalofrío por los huesos. Pero Dios puede manifestar su salvación incluso en el castigo; es éste el deseo del profeta: En el terremoto, acuérdate de la misericordia. Es más, el mismo castigo que se acerca se ve ya como un castigo más bien de los enemigos de Judá que del propio pueblo de Dios. El profeta, pensando que la invasión se convertirá en castigo de los mismos invasores, dice que espera con tranquilidad el día de angustia que sobreviene al pueblo que nos oprime. Por esto el profeta se atreve incluso a cantar esta venida de Dios a través de la invasión de los enemigos, como la venida de Dios que sale a salvar a su pueblo. Esta plena confianza en el amor de Yahvé hace decir al autor de este cántico que, aunque la invasión destruya los campos y los bienes de Judá, aunque la higuera no eche yemas y las viñas no tengan fruto, aunque los campos no den cosechas y se acaben las ovejas del redil, él exultará con el Señor y se gloriará en Dios su Salvador.
Que sea ésta también nuestra oración de fe ante los castigos de aquel que sabemos que cuando nos castiga lo hace para corregirnos como un padre; cuando Jesús anunció los castigos del fin de los tiempos, ya los presentaba a sus discípulos como salvación: "Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación" (Lc 21,28). Todos los castigos de Dios son salvación: el Señor también cuando castiga sale a salvar a su pueblo, a salvar a su ungido, destruyendo únicamente el poder del mal.-- [Pedro Farnés]



Partes de esta serie: «Dios demuestra su amor por nosotros»: predicación del Viernes Santo · Cántico de Habacuc (Ha 3,2-4. 13a. 15-19)

uicio de Dios

2Señor, he oído tu fama,

me ha impresionado tu obra.

En medio de los años, realízala;

en medio de los años, manifiéstala;

en el terremoto, acuérdate de la misericordia.

3El Señor viene de Temán;

el Santo, del monte Farán:

su resplandor eclipsa el cielo,

la tierra se llena de su alabanza;

4su brillo es como el día,

su mano destella velando su poder.

[ 5Ante él marcha la Peste,

la Fiebre sigue sus pasos.

6Se detiene, y tiembla la tierra,

mira, y dispersa a las naciones;

se desmoronan las viejas montañas,

se prosternan los collados primordiales,

los caminos primordiales, ante él.

7Agobiadas veo las tiendas de Cusán,

sacudidas las lonas de Madián.

8¿Es que arde, Señor, contra los ríos,

contra los ríos tu cólera,

contra el mar tu furor,

cuando montas tus caballos,

tu carro victorioso?

9Despiertas y alertas tu arco,

está llena de flechas tu aljaba.

10Hiendes con torrentes el suelo,

al verte se retuercen los montes,

pasa una tromba de agua,

el océano alza su fragor,

levanta sus brazos a lo alto.

11Sol y luna se detienen en su morada,

a la luz de tus flechas que cruzan,

al brillo del relámpago de tu lanza.

12Caminas airado por la tierra,

pisoteas furioso a las naciones.]

13Sales a salvar a tu pueblo,

a salvar a tu ungido.

[ Aplastas al cabecilla de los malvados,

lo despojas de pies a cabeza;

14con sus propios dardos

traspasas la cabeza a sus huestes,

que me atacan para destrozarme,

exultantes como quien va a devorar

a un indefenso a escondidas.]

15Pisas el mar con tus caballos,

revolviendo las aguas del océano.

16Lo escuché y temblaron mis entrañas,

al oírlo se estremecieron mis labios;

me entró un escalofrío por los huesos,

vacilaban mis piernas al andar;

gimo ante el día de angustia

que sobreviene al pueblo que nos oprime.

17Aunque la higuera no echa yemas

y las viñas no tienen fruto,

aunque el olivo olvida su aceituna

y los campos no dan cosechas,

aunque se acaban las ovejas del redil,

y no quedan vacas en el establo,

18yo exultaré con el Señor,

me gloriaré en Dios mi salvador.

19El Señor soberano es mi fuerza,

él me da piernas de gacela

y me hace caminar por las alturas.

Partes de esta serie: «Dios demuestra su amor por nosotros»: predicación del Viernes Santo · Cántico de Habacuc (Ha 3,2-4. 13a. 15-19)
© El Testigo Fiel - 2003-2026 - www.eltestigofiel.org - puede reproducirse libremente, mencionando la fuente.
Sitio realizado por Abel Della Costa - Versión de PHP: 8.2.32