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El Testigo Fiel
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Documentación: El Dios Salvador
Cántico de la carta a los efesios (1,3-10)
En una célebre carta de Plinio, gobernador de una de las provincias romanas, al emperador Trajano, se describe a los cristianos como un grupo de hombres que, "en un día determinado, se reúnen y entonan un himno a Cristo, como [...]

a su Dios". De hecho, en los libros del Nuevo Testamento encontramos algunos fragmentos que, muy probablemente, son los himnos a los que se refería Plinio. San Pablo, en más de una ocasión, exhorta a los fieles a que, además de los salmos, entonen "himnos espirituales" a Dios. Uno de estos "cantos" es, sin duda, el presente fragmento de la carta a los Efesios.
Nuestro "himno espiritual", que, como quiere el Apóstol, vamos a añadir a los salmos que hemos cantado, contiene cuatro bendiciones o alabanzas a Dios Padre, porque:
1) Ya antes de crear el mundo, nos ha bendecido, contemplándonos como formando un solo cuerpo en la persona de Cristo.
2) Porque esta predestinación se ha realizado de una manera admirable: ha hecho de nosotros hijos suyos.
3) Porque esto es consecuencia de su sabiduría y prudencia infinitas: es por la sangre de Cristo que nos ha perdonado nuestros pecados.
4) Porque, finalmente, por esta su intervención, Dios nos ha revelado el plan de salvación oculto al principio: recapitular en Cristo, a través de su infinita perfección, todas las deficiencias que, por culpa nuestra, pudieran tener los hombres y toda la creación.
Que los sentimientos de gratitud expresados en este himno sean, pues, el tema de nuestra alabanza y que, por nuestra fidelidad a la Iglesia, contribuyamos también nosotros al pleno cumplimiento de la obra de Cristo.
Oración I: Te bendecimos, Señor Jesucristo, porque has querido que, por el bautismo, incorporados a ti, tuviéramos parte en tu santidad y obtuviésemos el perdón de nuestros pecados; haz que todos los hombres y la creación entera lleguen a someterse a tu poder y sean recapitulados en ti, según el plan de Dios, tu Padre. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Oración II: Padre, lleno de amor, que en Cristo, tu Hijo, nos has dado a conocer el plan oculto desde la creación del mundo y que habías proyectado realizar cuando llegase el momento culminante: ser tus hijos por la sangre de Cristo, haz que creamos en tu amor para con nosotros y que nuestra vida toda redunde en alabanza de la gloria de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. [Pedro Farnés]



Partes de esta serie: Inauguran Congreso Mundial de Oración por la Vida en Fátima · Cántico de la carta a los efesios (1,3-10)

l Dios salvador

3Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

4Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos santos

e irreprochables ante él por el amor.

5Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

6para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

7Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

8El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

9dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan

que había proyectado 10realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

recapitular en Cristo todas las cosas

del cielo y de la tierra.

Partes de esta serie: Inauguran Congreso Mundial de Oración por la Vida en Fátima · Cántico de la carta a los efesios (1,3-10)
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