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El Testigo Fiel
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Documentación: Cristo, Siervo de Dios, en su misterio pascual
Cántico de la carta a los filipenses (2,6-11)
El cántico del nuevo Testamento de esta celebración es un antiguo himno de la comunidad apostólica en honor de la persona de Cristo y de su misterio pascual. Este himno nos lleva a la contemplación de la gloria de Cristo [...]

en su doble vertiente de Dios consubstancial con el Padre y de Hombre salvador, que, con su misterio pascual, restablece la comunión de la humanidad con Dios.
Cristo, para rehacer el primitivo orden querido por Dios, anduvo por una senda inversa a la que siguiera Adán: el primer hombre deseó ser Dios y por ello comió del fruto prohibido; Cristo, nuestro segundo Adán, a pesar de poseer como propia aquella condición divina, que envidiaba para sí el primer Adán, actuó como un hombre cualquiera y se hizo obediente, hasta someterse incluso a la muerte. Con esta sumisión y obediencia significó el nuevo amor de la humanidad a Dios.
Pero también Dios, ante la humilde obediencia del nuevo Adán, manifestó su nuevo amor a los hombres: a Cristo, segundo padre de la familia humana, lo levantó sobre todo y quiso que su humanidad santísima fuera colocada en su propio trono divino. En Cristo, pues, y por Cristo, toda la humanidad ha "pasado" del alejamiento y de la enemistad de Dios a la plena comunión con él. Y es este "paso" o misterio pascual lo que celebramos, hoy, en el domingo cristiano.
Que todo el día, que empieza con esta celebración de Vísperas, sea como un himno de glorificación, para gloria de Dios Padre, a Cristo, Señor, a quien, en la celebración eucarística del domingo, aclamaremos también, diciendo: "Sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, en la gloria de Dios Padre".
Oración I: Oh Cristo Señor, igual al Padre en gloria y majestad, que para restablecer la creación te rebajaste hasta someterte incluso a la muerte y ahora, levantado sobre todo, vives a la diestra del Padre, mira con bondad a tu familia humana y haz que todos los hombres, redimidos por tu misterio pascual, conozcan tu salvación y con nosotros proclamen que sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, por los siglos de los siglos. Amén.
Oración I: Oh Dios, que tanto amaste al mundo que entregaste a tu Hijo único y lo quisiste en todo semejante a nosotros, excepto en el pecado, haz que quienes, por propia naturaleza, somos imagen de Adán, el hombre terreno, nos transformemos por tu gracia en imagen del Hombre celestial, Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
[Pedro Farnés]



Partes de esta serie: Diálogo y tolerancia no implica dejar de afirmar la propia identidad cristiana, dice el Papa · Cántico de la carta a los filipenses (2,6-11)

risto, siervo de Dios, en su misterio pascual

6Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;

7al contrario, se despojó de su rango

y tomó la condición de esclavo,

pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

8se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,

y una muerte de cruz.

9Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre";

10de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble

en el cielo, en la tierra, en el abismo,

11y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Partes de esta serie: Diálogo y tolerancia no implica dejar de afirmar la propia identidad cristiana, dice el Papa · Cántico de la carta a los filipenses (2,6-11)
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