Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
rápido, gratis y seguro
conservar sesión
  • Por sobre todo, los miembros registrados dan forma y sentido a este sitio, para que no sea solamente un portal de servicios sino una verdadera comunidad de formación, reflexión y amistad en la Fe.
  • Además tienes ventajas concretas en cuanto al funcionamiento:
    • Tienes reserva del nombre, de modo que ningún invitado puede quedarse con tu identidad.
    • En los foros, puedes variar diversas opciones de presentación (color de fondo, cantidad de mensajes por página, etc.), así como recibir mail avisándote cuando respondan a cuestiones de tu interés.
    • También puedes llevar un control sobre los mensajes que leíste y los que no, o marcarlos para releer.
    • Puedes utilizar todas las funciones de la Concordancia Bíblica on-line.
registrarme
rápido, gratis y seguro
«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
Documentación: Poder real del Mesías
Salmo 72 (71)
Si pensamos en el minúsculo rey de Palestina, soberano por algunas generaciones de insignificantes reyes vecinos, este salmo suena a sueño utópico, a adulación cortesana, a fantasía oriental. Salmos como éste, rezados sinceramente por generaciones, han alimentado y ensanchado la [...]

esperanza, han cultivado el sentido universalista, han hecho comprender el puesto de un salvador personal. Rezados por el rey presente, eran súplica; rezados por el rey futuro, iban siendo profecía y expectación. Solamente en Cristo alcanza el salmo su plenitud de sentido.



sup>1 [De Salomón.] Dios mío, confía tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

2 para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud.

3 Que los montes traigan paz,

y los collados justicia;

4 que él defienda a los humildes del pueblo,

socorra a los hijos del pobre

y quebrante al explotador.

5 Que dure tanto como el sol,

como la luna, de edad en edad;

6 que baje como lluvia sobre el césped,

como llovizna que empapa la tierra.

7 Que en sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la luna;

8 que domine de mar a mar,

del Gran Río al confín de la tierra.

9 Que en su presencia se inclinen sus rivales;

que sus enemigos muerdan el polvo;

10 que los reyes de Tarsis y de las islas

le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y de Arabia

le ofrezcan sus dones;

11 que se postren ante él todos los reyes,

y que todos los pueblos le sirvan.

12 Él librará al pobre que clamaba,

al afligido que no tenía protector;

13 él se apiadará del pobre y del indigente,

y salvará la vida de los pobres;

14 él rescatará sus vidas de la violencia,

su sangre será preciosa a sus ojos.

15 Que viva y que le traigan el oro de Saba;

que recen por él continuamente

y lo bendigan todo el día.

16 Que haya trigo abundante en los campos,

y susurre en lo alto de los montes;

que den fruto como el Líbano,

y broten las espigas como hierba del campo.

17 Que su nombre sea eterno,

y su fama dure como el sol;

que él sea la bendición de todos los pueblos,

y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

18 Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

el único que hace maravillas;

19 bendito por siempre su nombre glorioso;

que su gloria llene la tierra.

¡Amén, amén!

[20 Fin de las oraciones de David, hijo de Jesé.]

© El Testigo Fiel - 2003-2026 - www.eltestigofiel.org - puede reproducirse libremente, mencionando la fuente.
Sitio realizado por Abel Della Costa - Versión de PHP: 8.2.32