pesar de las fluctuaciones teológicas que san Cirilo experimentó en el curso de su vida episcopal, ese predicador (no propiamente escritor: su predicación fue tomada en directo por un estenógrafo) ha merecido el título de doctor de la Iglesia, gracias a sus catequesis, dirigidas a los catecúmenos jerosolimitanos. Él era, probablemente, el prelado que Egeria vio y escuchó en su peregrinación a los lugares santos.
Las Catequesis se hicieron célebres por su belleza, por la simplicidad con que Cirilo instruye a los candidatos al bautismo y por la solidez de la doctrina expuesta. Así no nos debe sorprender que la Liturgia de las Horas las utilice copiosamente, como tampoco es sorprendente que los antiguos sermonarios litúrgicos (e incluso el breviario anterior a la última reforma, con una sola excepción, de cronología muy moderna) hayan ignorado a Cirilo, por los motivos que conciernen a la persona del obispo jerosolimitano y por el papel que representó en la polémica cristológica y en la política eclesiástica de su tiempo.
Ofrecemos a continuación la lista de los temas de las siete catequesis cuyos fragmentos se leen en la Liturgia: la 1ª es una introducción general a la preparación bautismal; la 3ª es la que propiamente trata del bautismo; la 5ª es sobre el símbolo de la fe; la 13ª, sobre la pasión de nuestro Señor Jesucristo; la 15ª, sobre la escatología o la segunda venida de Cristo; la 16ª, sobre el Espíritu Santo, y la 18ª, sobre la resurrección.
Esas catequesis pertenecen, todas ellas, al grupo de las instrucciones prebautismales, que son en número de 18. Pero las catequesis que llevan tradicionalmente el nombre de Cirilo de Jerusalén son más. Se ha puesto en discusión la autenticidad ciriliana de las cinco catequesis posbautismales, llamadas mistagógicas, dedicadas a explicar a los neófitos o a los recién bautizados los misterios o sacramentos. Los motivos en los que se basan los que discuten su genuinidad son de diferente orden: están los de la tradición manuscrita, ya que algunos manuscritos atribuyen las cinco catequesis a Juan de Jerusalén, el sucesor de Cirilo; están los argumentos de orden histórico-literario, ya que algunos autores antiguos, que citan las catequesis prebautismales como obra de Cirilo, no citan las mistagógicas; están, finalmente, las razones de orden litúrgico y teológico, puesto que ciertas expresiones de las mistagógicas no parecen propias de Cirilo.
Todos esos argumentos han producido impresión en la crítica moderna, de tal modo que la Liturgia de las Horas, en el jueves, viernes y sábado de la Octava de Pascua usa dichas catequesis, pero sin atribuirlas a san Cirilo, diciendo sencillamente "De las catequesis de Jerusalén". Sea como fuere, aquí añadiremos que la opinión que se niega a atribuir a Cirilo esos discursos sagrados o que duda de su autoría ciriliana, no es compartida por todos los críticos, aunque es muy aceptada - A. O.