omo la mayoría de los reyes, Esteban I no fue un escritor, pero se preocupó de la redacción del primer código civil húngaro, fuertemente inspirado en los precedentes occidentales inmediatos de los carolingios. A partir del siglo XVI el Corpus Iuris Hungarici suele ir encabezado por las Institutiones morum, llamadas también Exhortationes, dirigidas por el rey a su hijo, san Emerico, al cual Esteban tuvo la pena de ver morir prematuramente.
No sabemos si la redacción de esas exhortaciones es del mismo rey; el texto definitivo puede ser obra de un escribano, pero la inspiración, y quizá el mismo dictado, parecen del santo. Los extractos que leemos el 16 de agosto manifiestan el sentido profundamente cristiano con el que san Esteban regía el reino puesto bajo su corona: sentido de fe, de justicia, de honestidad, de piedad, de ecuanimidad y de paciencia; "sin este sentido -dice- no vale la pena reinar".
A. O.