abemos pocas cosas de la vida de Gaudencio, obispo de Brescia, en el norte de Italia; pero lo poco que sabemos dice mucho en su favor. Durante un viaje a Oriente conoció personalmente a Juan Crisóstomo. Aceptó el obispado de Brescia a instancias de su metropolitano, Ambrosio de Milán, que era amigo suyo, y de otros obispos. Así se convirtió en sucesor del obispo san Filastro. El papa san Inocencio I envió a Gaudencio a Constantinopla (404), para que intercediera cerca de la corte por el patriarca san Juan Crisóstomo, perseguido por el emperador Arcadio.
De Gaudencio conocemos veintiún sermones. Los dos fragmentos del sermón 2 que leemos el jueves de la semana II del tiempo pascual y el jueves de la semana V, son ejemplos típicos de la predicación mistagógica (iniciación a la Eucaristía) del tiempo de los santos Padres. De un modo preciso, sencillo y claro, condensa Gaudencio las ideas usuales de la catequesis antigua.
A. O.