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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Documentación: Gregorio Magno, papa
Memoria de san Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia, que siendo monje ejerció ya de legado pontificio en Constantinopla, y después, en tal día, fue elegido Romano Pontífice. Resolvió problemas temporales y, como siervo de los siervos, atendió a los valores espirituales, mostrándose como verdadero pastor en el gobierno de la Iglesia, ayudando sobre manera a los necesitados, fomentando la vida monástica y propagando y reafirmando la fe por doquier, para lo cual escribió muchas y célebres obras sobre temas morales y pastorales. Murió el doce de marzo.

Aplicaos, hermanos, a meditar las palabras de Dios

fuente: Homilías sobre el libro del profeta Ezequiel (Lib. 2, homilía 3, 18. 19. 21: CCL 142, 250. 252. 253. 254)
Se utiliza en: Sábado, XIV semana del Tiempo Ordinario (impar)

Os lo ruego, carísimos hermanos, aplicaos a meditar las palabras de Dios, no despreciéis los escritos de nuestro Creador, que nos han sido enviados. Es increíble lo que a su contacto el alma se recalienta para no enervarse en el frío de su iniquidad.

Por la Escritura nos enteramos de que los justos que nos han precedido actuaron con fortaleza, y nosotros mismos nos disponemos a emprender valerosamente el camino del bien obrar, y el ánimo del lector se enciende con la llama del ejemplo de los santos.

Por ejemplo:

¿Que nos apresuramos a ponernos al resguardo de la humildad a fin de mantener la inocencia, aun ofendidos por el prójimo? Acordémonos de Abel, de quien está escrito que fue muerto a manos de su hermano, pero de quien no se lee que opusiera resistencia.

¿Que estamos decididos a anteponer los preceptos de Dios a nuestros intereses presentes? Pongamos a Noé ante nuestros ojos, quien, posponiendo el cuidado de la propia familia, por mandato del Señor todopoderoso, vivió por espacio de cien años ocupado en la construcción del arca.

¿Que nos esforzamos por someternos al yugo de la obediencia? Mirémonos en el ejemplo de Abrahán, quien, dejando casa, parentela y patria, obedeció a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber a dónde iba. Y estuvo dispuesto a sacrificar -en aras de la herencia eterna- a su querido heredero, el que Dios le había dado. Y por no haber dudado en ofrecer al Señor su único hijo, recibió en herencia la universalidad de los pueblos.

¿Que deseamos abrirnos de par en par a la benevolencia, deponiendo cualquier sentimiento de enemistad? Traigamos a la memoria a Samuel, quien, dimitido por el pueblo de su cargo de juez, cuando ese mismo pueblo le pidió que rezara al Señor por él, respondió con estas palabras: Líbreme Dios de pecar contra el Señor dejando de rezar por vosotros. El santo varón creyó cometer un pecado si, mediante la oración, no hubiera devuelto la benignidad de la gracia a aquellos a quienes tuvo que soportar como adversarios, hasta arrojarle de su cargo. El mismo Samuel, mandado por Dios en otra ocasión a que ungiera a David como rey, respondió: ¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me mata. Y sin embargo, sabiendo que Dios estaba enfadado con Saúl, prorrumpió en un llanto tan amargo, que el mismo Señor en persona hubo de decirle: ¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado? Pensemos cuál no sería el ardor de caridad que inflamaba su alma, que lloraba por aquel de quien temía que le quitara la vida.

¿Queremos, pues, guardarnos de quien tememos? Debemos seriamente pensar en no devolver mal por mal, si se presentara la ocasión, a aquel de quien huimos. Acordémonos de David, que teniendo en sus manos al rey que le perseguía, de modo que hubiera podido eliminarlo, puesto, sin embargo, en la disyuntiva de matarlo o no, escogió el bien que su conciencia le dictaba y no el mal que Saúl se merecía, diciendo: ¡Dios me libre de atentar contra el ungido del Señor! Y cuando después el mismo Saúl fue muerto por sus enemigos, lloró la muerte de aquel de quien, vivo, lo había perseguido.

¿Estamos decididos a hablar con entera libertad a los poderosos de este mundo cuando se desvían? Traigamos a la memoria la autoridad de Juan, quien, al echar en cara a Herodes su innoble proceder, no temió la muerte por defender la verdad. Y como quiera que Cristo es la verdad, al dar la vida por la verdad, dio realmente la vida por Cristo.

Otras lecturas del mismo autor

¡Señor mío y Dios mío! - [(Homilía 26,7-9: PL 76,1201-1202)]
Los ingleses han sido revestidos por la luz de la santa fe - [De las cartas (Libro 9, 36; MGH, Epistolae 2, 305-306)]
La Jerusalén celestial está fundada como ciudad - [De las Homilías (Lib 2, Hom 1, 5: CCL 142, 210-212)]
Pudo más porque amó más - [De los libros de los Diálogos (Libro 2,33: PL 66, 194-196)]
En el mundo, pero no del mundo - [Homilía sobre los evangelios (Libro 2, homilía 36, 11-13: PL 76,1272-1274)]
El nombre de «ángel» designa la función, no el ser - [Homilías (Homilía 34,8-9; PL 76,1250-1251)]
Por amor a Cristo, cuando hablo de él, ni a mí mismo me perdono - [homilías sobre el libro del profeta Ezequiel]
Cristo se hizo carne para hacernos a nosotros espirituales - [Homilías sobre el libro del profeta Ezequiel (Lib. 2, Hom. 4, 19-20: CCL 142, 271-273)]
La esperanza de los premios celestiales - [Homilías sobre el libro del profeta Ezequiel (Lib. 2, Homilía 1, 7: CCL 142, 213- 214)]
Cristo, el buen pastor - [Homilías sobre los Evangelios 14,3-6]
Nuestro ministerio pastoral - [Homilías sobre los evangelios 17,3.14]
El Señor viene detrás de sus predicadores - [Homilías sobre los Evangelios, 17,1-3 (PL 76, 1139)]
La carga del gobierno - [Regla pastoral (Parte 1, cap. 3: PL 177, 16-17)]
La voz de las almas es su amoroso deseo - [Tratados morales sobre el libro de Job (Lib. 2, 11: SC 32, 188-190)]
Ataques por fuera y temores por dentro - [Tratados morales sobre el libro de Job (Lib. 3, 39-40: PL 75, 619-620)]
El testigo interior - [Tratados morales sobre Job (Lib 10, 47-48: PL 75, 946-947)]
La ley del Señor abarca muchos aspectos - [Tratados morales sobre Job (Lib 10, 7-8.10: PL 75. 922.925-926)]
La verdadera enseñanza evita la arrogancia - [Tratados morales sobre Job (Lib 23, 23-24: PL 76, 265-266)]
La Iglesia se asoma como el alba - [Tratados morales sobre Job (Lib 29, 2-4: PL 76, 478-480)]
Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males? - [Tratados morales sobre Job (Lib 3, 15-16: PL 75, 606-608)]
Un hombre simple y honrado, que temía a Dios - [Tratados morales sobre Job 1,2.36]
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