Feliz fiesta de la irrupción divina en la humanidad!
me encantaría que se dialogara sobre esta belleza de Dios que es el ya no va más!
El Verbo se hizo Carne, se hizo Palabra humana, se hizo Alimento.... Palabra qeu queramos escucharla o no, continua resonando en los espacios del corazón humano.
Un abrazo y ¡santa fiesta a todos!
Maricruz
Gracias Maricruz y te deseo a tí y a todos los de ETF una santa Anunciación del Señor
En la fiesta de la ANUNCIACIÓN DEL SEÑORdeseo a todos los de ETF que Ella brille en nuestras vidas como Madre y el molde en donde Cristo se forma en nosotros. Que pasen todos un santo día.
Se me ocurrió esta reflexión a propósito de la Anunciación; María no acepta a ciegas. Pregunta ¿"Y cómo será esto?" Y después de que el Angel le explica cuál es el plan de Dios acepta gustosa: "Hágase en mí según tu Palabra". Creo que a veces plantearnos preguntas o dudas sobre cosas de la fe no es algo negativo, porque al buscar la respuesta saldremos con una comprensión mejor y por lo mismo con una aceptación más entusiasta y alegre.
ojala pudiesemos entender lo que es abandonarse y obrar como la criatura mas hermosa MARIA,LA VOLUNYAD DE DIOS FUE SU VIDA Y LAS VIRTUDES LA ENGALANAN
DÍA DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR Y DEL NIÑO POR NACER
"Miren la Virgen esta embarazada y dará a luz un hijo y lo llamará con el nombre de Emanuel, que significa Dios con nosotros” (Is 8,10)
Nos reúne esta fiesta del Señor para hacernos vivir la experiencia de la Belleza de Dios y la ternura del Amor.
Dios se hace carne:“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”.
¡Aquí estoy! La Eternidad entró en el tiempo. El Hijo eterno se hace hombre. Dios nos visita. El tiempo, nuestro tiempo con tantas crudas realidades toma las dimensiones de la Eternidad.
Dios, que es Amor, nos hace entrar en el misterio de la Vida.
Entremos en la casita de Nazaret para encontrarnos con la Virgen, elegida para ser Madre del que nos va a Salvar del espacio y del tiempo.
Es la Fiesta de la vida por nacer, presente en dos humildes mujeres una joven casi adolescente y otra anciana. María e Isabel, que celebran la vida presente en sus senos
Ellas abiertas a la vida nos ayudan a descubrir lo urgente que es hoy anunciar el Evangelio de la Vida como esencial para ser fieles al Señor de la Vida.
Madre Teresa nos decía inspirada: “Para mi, la vida es el más bello don que Dios legó a la humanidad. Por eso pienso que aquellas naciones que destruyen la vida legalizando el aborto y la eutanasia son las más pobres, porque no tiene alimento para un niño más, para un anciano más. Y por eso agregan un asesinato más a este mundo”.
Cuando se habla de niños deseados o no deseados, cuando dejamos instalar la cultura de muerte.
Cuando hablamos de salud reproductiva, ¿no instalamos en nuestro pueblo la mentalidad de que el embarazo es un enfermedad?.
Cuando aceptamos influenciados por un feminismo estrecho que la maternidad es una carga que esclaviza a la mujer.
Cuando se quiere imponer el aborto como un derecho humano.
Madre Teresa nos recuerda: “El aborto es una cosa muy terrible, porque destruye la vida y destruye también el amor. Destruye dos cosas: la vida del niño y la conciencia de la madre. Y este mal se extiende cada día más, porque la gente quiere tener más y el niño les da miedo”
Queremos anunciar el Evangelio de la Vida para no dejar que se impongan los paradigmas de la cultura de la muerte. No queremos perder la soberanía nacional en temas tan valiosos como la vida, la familia, la dignidad del varón y la mujer como personas
Lo debemos hacer tanto creyentes y no creyentes. El tema de la vida desde la concepción hasta la muerte natural y también en todo su recorrido. Es una responsabilidad de todos por ser hombres. Es un problema de humanidad. Es el derecho humano primordial.
“Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”(Hc 5,29)
“Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término: nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente”, EV 53.
En el Salmo 138 celebramos la vida con esta plegaria Bíblica que mueve el corazón a sentimientos profundos: “Tu creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre: Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.
¡Qué maravillosas son tus obras! Tú conocías hasta el fondo de mi alma y nada de mi ser se te ocultaba, cuando yo era formado en lo secreto, cuando era tejido en lo profundo de la tierra”
“Aunque la madre llegara a olvidarse del hijo de sus entrañas, yo no me olvidaré de ti. Porque te tengo grabado en la palma de mi mano” (Is 49,15).
Dios nos toma en serio. No se desentiende de cada uno de nosotros. Escucha el gemido de los inocentes.
Nos enseña la Beata de los pobres más pobres:“La vida de cada ser humano, dado que ha sido creación de Dios es sagrada y tiene un valor infinito, porque él nos ha creado a todos nosotros, incluso al niño por nacer.
La vida es el mayor regalo de Dios a los hombres, creados a su imagen y semejanza. La vida pertenece a Dios y no tenemos ningún derecho para destruirla”
La humanidad está viviendo y queriendo legitimar el holocausto más perverso de la historia y esto clama al cielo.
Como María asumamos el compromiso de vivir y anunciar el Evangelio de la Vida, concientes que todo lo que hiere al hombre hiere a Dios.
Vivamos el abrazo de esta Eucaristía para experimentar más profundamente que DIOS ES AMOR y en cada niño nos está diciendo que confía en nosotros y nos manifiesta su amor.
+Baldomero Carlos Martini, Obispo de San Justo
24 de marzo de 2006
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NOTIVIDA, Año VI, nº 339, 25 de marzo 2006
Editor Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja
Coeditor: Lic. Mónica del Río
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El misterio de nuestra reconciliaciónSan León Magno, papa
Carta 28, a Flaviano,3-4 (PL 54,763-767)
La majestad asume la humildad, el poder la debilidad, la eternidad la mortalidad; y, para saldar la deuda contraída por nuestra condición pecadora, la naturaleza invulnerable se une a la naturaleza pasible; de este modo, como convenía para nuestro remedio, el único y mismo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también él, pudo ser a la vez mortal e inmortal, por la conjunción en él de esta doble condición.
El que es Dios verdadero nace como hombre verdadero, sin que falte nada a la integridad de su naturaleza humana, conservando la totalidad de la esencia que le es propia y asumiendo la totalidad de nuestra esencia humana. Y, al decir nuestra esencia humana, nos referimos a la que fue plasmada en nosotros por el Creador, y que él asume para restaurarla.
Esta naturaleza nuestra quedó viciada cuando el hombre se dejó engañar por el maligno, pero ningún vestigio de este vicio original hallamos en la naturaleza asumida por el Salvador. Él, en efecto, aunque hizo suya nuestra misma debilidad, no por esto se hizo partícipe de nuestros pecados.
Tomó la condición de esclavo, pero libre de la sordidez del pecado, ennobleciendo nuestra humanidad sin mermar su divinidad, porque aquel anonadamiento suyo –por el cual, él, que era invisible, se hizo visible, y él, que es el Creador y Señor de todas las cosas, quiso ser uno más entre los mortales– fue una dignación de su misericordia, no una falta de poder. Por tanto, el mismo que, permaneciendo en su condición divina, hizo al hombre es el mismo que se hace él mismo hombre, tomando la condición de esclavo.
Y, así, el Hijo de Dios hace su entrada en la bajeza de este mundo, bajando desde el trono celestial, sin dejar la gloria que tiene junto al Padre, siendo engendrado en un nuevo orden de cosas.
En un nuevo orden de cosas, porque el que era invisible por su naturaleza se hace visible en la nuestra, el que era inaccesible a nuestra mente quiso hacerse accesible el que existía antes del tiempo empezó a existir en el tiempo, el Señor de todo el universo, velando la inmensidad de su majestad, asume la condición de esclavo, el Dios impasible e inmortal se digna hacerse hombre pasible y sujeto a las leyes de la muerte.
El mismo que es Dios verdadero es también hombre verdadero, y en él, con toda verdad, se unen la pequeñez del hombre y la grandeza de Dios.
Ni Dios sufre cambio alguno con esta dignación de su piedad, ni el hombre queda destruido al ser elevado a esta dignidad. Cada una de las dos naturalezas realiza sus actos propios en comunión con la otra, a saber, la Palabra realiza lo que es propio de la Palabra, y la carne lo que es propio de la carne.
En cuanto que es la Palabra, brilla por sus milagros; en cuanto que es carne, sucumbe a las injurias. Y así cómo la Palabra retiene su gloria igual al Padre, así también su carne conserva la naturaleza propia de nuestra raza.
La misma y única persona, no nos cansaremos de repetirlo, es verdaderamente Hijo de Dios y verdaderamente hijo del hombre. Es Dios, porque en el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios; es hombre, porque la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.
San León nos dice con palabras de infinita belleza el significado de la Encarnación del Verbo en la Humanidad. Y nosotros, le cantamos:
Recibe, Virgen María, la palabra del Señor,que te ha sido comunicada por el ángel:
Concebirás y darás a luz al que es Dios y Hombre.
Por eso te llamarán bendita entre las mujeres.
Darás a luz un hijo, sin detrimento de tu virginidad;
quedarás grávida y serás madre, permaneciendo intacta.
Te llamarán bendita entre las mujeres.
Señor, tú has querido que la Palabra se encarnase en el seno de la Virgen María; concédenos, en tu bondad, que cuantos confesamos a nuestro Redentor, como Dios y como hombre verdadero, lleguemos a hacernos semejantes a él en su naturaleza divina. Por nuestro Señor Jesucristo.
Un encuentro sorprendente: el misterio de la Encarnación1. “El cristianismo comienza con la Encarnación del Verbo. Aquí no es sólo el hombre quien busca a Dios, sino que es Dios quien viene en Persona a hablar de sí al hombre y a mostrarle el camino por el cual es posible alcanzarlo […] El Verbo encarnado es, pues, el cumplimiento del anhelo presente en todas las religiones de la humanidad: este cumplimiento es obra de Dios y va más allá de toda expectativa humana. Es misterio de gracia”(11).
2. “En Jesucristo Dios no sólo habla al hombre sino que lo busca […] Es una búsqueda que nace de lo íntimo de Dios y tiene su punto culminante en la Encarnación del Verbo. Si Dios va en busca del hombre, creado a su imagen y semejanza, es porque lo ama eternamente y en Cristo lo quiere elevar a la dignidad de hijo adoptivo […] movido por su corazón de Padre”(. Es la iniciativa gratuita del amor divino que sale de sí hacia la humanidad herida por el pecado.
3. El camino elegido para revelar este misterio es el descenso: “[Jesucristo] se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz”. Dios, siendo eterno, en Cristo se hace temporal, siendo poderoso se hace débil, siendo fuerte se hace vulnerable, siendo rico se hace pobre, siendo santo asume nuestros pecados, de tal modo que hasta el último de los seres humanos lo sienta cercano, amigo, su compañero en el camino de la vida.
4. En cumplimiento de la voluntad del Padre, Jesús nos “amó hasta el extremo” para derrotar definitivamente el mal. “La religión de la Encarnación es la religión de la Redención del mundo por el sacrificio de Cristo, que comprende la victoria sobre el mal, sobre el pecado y sobre la misma muerte. Cristo aceptando la muerte en la cruz, manifiesta y da la vida al mismo tiempo porque resucita, no teniendo ya la muerte ningún poder sobre El”. De esta vida nueva, resucitada, todos podemos participar por medio de su Espíritu Santo que habita en la Iglesia y se nos comunica principalmente por la fe y los sacramentos.
5 La Encarnación no se dio sin María, la joven Virgen de Nazaret. Ella es la virgen anunciada por Isaías, la madre delEmmanuel prometido, la llena de gracia, una de las anawim que espera y confía. María es la elegida que puesta en diálogo con el ángel escucha, acoge, pregunta y da su consentimiento libre y responsable al Padre y así protagoniza la hora más definitoria de la historia: la Encarnación del Verbo. El acontecimiento salvífico no se da en el centro del poder político ni religioso de aquel tiempo sino en Nazaret, pueblo pequeño de la Galilea. Se da en la vida cotidiana traspasada por el misterio y la presencia de Dios. La esclava del Señor dice sí al plan de Dios: “Hágase en mí según tu Palabra […] Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”
Extraído de un documento de los Obispos de Chile
http://.www.jesus.cl/iglesia/paso_iglesia/documentos/documento.php?id=3
Alberto, el mismo Lucas nos relata la reacción de Zacarías ante el anuncio del ángel sobre el nacimiento de Juan en su vejez, es casi las mismas palabras de María. En cambio la reacción del ángel ante Zacarías es mu7y diferente. ¿Por qué?
Un mismo acto, o una misma palabra, puede tener motivaciones muy diferentes. En la cuestión de María toda la tradición adivina, como tú has remarcado muy bien, su libertad interior y su deseo de comprender, abierta a colaborar obedeciendo con esa clase de obediencia que es escuchar con el corazón y aceptar decididamente colaborar. A eso hoy dia algunos llaman "obediencia responsable". Hacer propia la voluntad de Dios. No una aceptación mecánica, sino consciente, deseada, y colaboradora, solidaria con esa voluntad y corresponsable de su realización, a la vez instrumento y sujeto. "Bendita tú, que has creido...."
Zacarías dudó.
Su cuestión proviene de la duda, de lo increible de la afirmación. Encuentra más razonable ponerlo en duda que creer que ha llegado la respuesta a su antiguo deseo de un hijo. "Porque no has creído..."
Independientemente de la característica de relato que nos hace conocer los orígenes de la Encarnación del Verbo, de como Dios se hizo Hombre para nosotros, veo también en este relato una profunda catequesis sobre la obediencia, sobre como debemos ponernos delante de Dios, como escucharle, como obedecerle y abandonarnos a él, y llegar a ser por su gracia, a la vez: objeto, instrumento y sujeto -en Él- de la Redención.
Somos objeto porque somos redimidos. Ningún poder humano puede realizar nuestra redención. Solo Dios puede.
Somos instrumento, porque todo cuanto hagamos de bueno para colaborar en esta obra de la Redención nos viene de Dios y de la acción del Espíritu Santo.
Y somos sujetos, precisamente por la libertad consciente con la que aceptemos y colaboremos, como María, poniendo toda nuestra voluntad personal para que culmine esta Redención que está destinada a todos.
Maricruz,
la cuestión creo que está muy bien planteada en el documento de los obispos de Chile, del cuál extraería algunas expresiones para mi fundamentales:
El cristianismo comienza con la Encarnación del Verbo. Aquí no es sólo el hombre quien busca a Dios, sino que es Dios quien viene en Persona a hablar de sí al hombre y a mostrarle el camino por el cual es posible alcanzarlo.
Al hombre le es imposible salvar la inmensa distancia que le separa de Dios. Incluso la propia Revelación de Dios en el AT se muestra ineficaz para redimir al hombre, ya que este se queda en un mero cumplimiento de normas, dejando de lado lo esencial: el amor. Tuvo que venir el propio Dios, encarnarse, para poner el acento en lo fundamental de la Revelación, porque Cristo no dió una doctrina nueva que no estuviera ya en la Torá, lo fundamental estaba ya contenido en la Torá: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.
Por otro lado, Cristo nos muestra el camino que debemos seguir, un camino al alcance de todos, siempre que nos dejemos trabajar por Dios, siempre que veamos a Dios como a un Padre que nos ama y perdona y no como a un juez que castiga y condena, siempre que en definitiva nos abramos a la acción salvadora de Dios y no nos cerremos en nuestras mezquinas seguridades. El camino siempre es posible, porque Dios salva siempre y porque siempre nos da lo que necesitamos.
María es la elegida que puesta en diálogo con el ángel escucha, acoge, pregunta y da su consentimiento libre y responsable al Padre y así protagoniza la hora más definitoria de la historia: la Encarnación del Verbo.
Aquí lo para mi sorprendente es que Dios haga depender toda su obra salvífica de la respuesta de una humilde muchacha de una zona perdida del imperio romano. Dios tiene tanta Fé en el ser humano, tiene tanta confianza en nosotros, que hace depender su plan de nosotros. Si Dios confía tanto en nosotros, tenemos que alegrarnos, porque tenemos arreglo.
Quizá muchos tiendan a pensar que Dios pidió su consentimiento a María porque esta no podía haber respondido otra cosa, pero si esto fuera así, ¿qué mérito tiene María?, ¿acaso Dios "juega con las cartas marcadas"?. Pienso que María, a pesar de estar libre del pecado original, quizá podría haber respondido que no. Que la acción salvífica de Dios siempre cuenta con nuestra libertad, y no se nos impone por la fuerza. Que aunque la acción salvífica de Dios es Gracia pura, que no la merecemos, de alguna manera el propio Dios quiere que nos esforcemos y digamos nuestro sí para de alguna manera "merecer" nuestra propia salvación. Que Dios no obra mecánicamente en nosotros, sino que nos implica en nuestra salvación y la de los demás.
Yo veo un paralelismo entre la Anunciación a María y la Oración de Cristo en Getsemaní. Cristo también tuvo que decir su sí, tuvo que sobreponerse al horror que humanamente sentía ante la perspectiva de las horribles torturas que le esperaban, tuvo que abandonarse en los brazos amorosos del Padre, y "esperar contra toda esperanza". Es necesario estar siempre unidos a Dios, no apartarnos nunca de Él, aunque esto signifique sufrimiento y muerte, aunque no comprendamos nada...confiar en que Dios nunca nos abandona.
Un abrazo.
Este relato de la Encarnación en María, la madre, es sobrecogedor y cuánto más lo repasas más inefable resulta. No podía ser de otra manera, ya que si algo hay impensable, naturalmente pensando, es la Encarnación misma.
El hecho de que Dios tenga la humorada de crear el universo, la naturaleza, y más el hombre como su representante, ya de por sí resulta algo bien curioso y casi sospechoso. ¿Qué necesidad tiene Dios de nosotros, o mejor qué impulsa a Dios a comprometerse y complacerse en devenir El mismo necesidad nuestra?. Compromiso del que Dios ya no se arrepentirá jamás, por grande que le venga a nuestra naturaleza.
Y como nosotros no acabamos de tragar que El nos tome tan en serio, tejió todo un largo rosario de alianzas (Alianza: palabra seria si entre humanos se ha pronunciado jamás alguna) desde Noé hasta la Ultima Cena.
Desde Abraham empezó a vislunbrarse que Dios estaba determinado a entrar en nuestro mundo, a pesar de que nosotros estábamos mejor dispuestos a tenerle bastante alejadito, de manera que de vez en cuando pudiéramos hacer alguna pirueta para sentirnos un poco más cerca de El. Y al principio la decisión de Dios se apuntó un sobresaliente mayor con el amigo Abraham, y hasta probablemente Isaac, pero con Jacob, ante la cercanía de Dios ya empezaron a chirriar todos nuestro huesos, no sólo la articulación del fémur.
Con el Pueblo elegido, después de tanto espanto en el éxodo de Egipto, trueno con el Decálogo del Sinaí y algún que otro arpegio nupcial en el desierto, la cosa fue de mal en peor hasta el mismo desmadre sea de infidelidad idolátrica o de infidelidad escrupulosamente legalista. Esto de que fue de mal en peor no sé hasta que punto es verdad, pues tanto lo de Abraham como el destierro se suele llamar Historia Sagrada, y por algo será.
En realidad creo que la historia se nos hace Sagrada, cuando dentro del entramado de amores y odios, paces y guerras, nacimientos y muertes, oblaciones y robos, pero trascediéndolos, se va concretando la gran venida de Dios en Persona a nuestro mundo. Muchos desearon verlo y no lo vieron, muchos lo vieron y no se enteraron, y ahora llegó nuestro turno. Entre incrédulos y suspirantes saludamos al Hijo del Padre hecho carne nuestra, mejor, hecho nuestra carne: que no es broma lo de que somos cuerpo mortal del Cristo ya Resucitado. El Espíritu suspira hasta formar a Cristo en nosotros, hasta convertirnos en cane de Su carne y hueso de Sus huesos.
Si este relato de Lucas nos saca de quicio, ¿no será por el hecho de que Cristo se está encarnando en nostros de por vida, de que la sombra creadora del Espíritu embarga nuestra Madre la Iglesia?
No, no creo que se trate sólo de un diálogo en secreto y exclusiva entre María, el Espíritu y el Verbo. Todos nosotros estamos existencialmente involucrados en el "hágase" y en la "Palabra", que inmortalizaron Nazaret y nuestra historia.
No es el pan lo que da Vida al hombre
Es desde la perspectiva de fe personal, por la que el Verbo en persona se re-viste de mi carne e historia humanas y pecadoras, continuando de manera para mí apabullante, su marcha triunfal como Luz, Vida e Inmortalidad dentro de nuestra historia tan curiosa, como inquieta y oscura.
No imagino exactamente lo que pasaría por el corazón puro de la Virgen al borde de la maternidad, porque Ella, gracias a Dios no fue pecadora. Pero la supongo tan lindamente nazarena, que siempre que escribo me hace pensar si no se reborizaría al ver su pronombre personal escrito en mayúsculas. Qué cosa más natural pues que se sonrojase hasta quedar desorientada cuando todo un arcangel la saludó con el piropo de ser la Sión mesiánica, portadora del tan anhelado júbilo y salvación definitivos. En pocas palabras, Dios Poderoso Salvador se había aposentado en ella.
El anuncio no dejaba lugar a dudas, de manera que aunque no fuera pecadora, bastaba como para dejar a María sin palabra.
Y el arcángel aprovechó bien la ocasión, mientras ella todavía no aclaraba la cabeza, volviendo a la carga: Además de llena de Gracia, Dios la agraciaba en aquel momento, y el Dios Salvador que habitaba en ella estaba para covertirse en su hijito Jesús... Y le hizo un resumen de historia sagrada, que María ya sabía muy bien, pero no creo que estuviera en estado de ánimo como para sacar demasiadas conclusiones de ella. Rumiando, rumiando durante más de 33 años y algún pedacito de eternidad, pudo ir admirando extasiada toda la Personalidad que era su Hijo. Pero en este momento había que atender a demasiadas cosas a la vez.
Porque ahora sí que era realmente como para que se le cortara la voz, y sin embargo, no; le quedaron arrestos para recordarle al ángel que los relojes de nuestro mundo iban un poco más despacio que los del cielo.
De poco sirvió, porque el angel respetuosamente le invita a dejarse de relojes, que el tiempo que cuenta es el del cielo. Y le explica que la va a cubrir la sombra del Espíritu, y por lo mismo no se pueden esperar como resultado demasiadas luces pero sí Presencia segura de Dios, Santidad.
Siempre tengo para mí que a pesar de todas las explicaciones del ángel, este fue un auténtico trance de espanto para María. El anuncio trascendía todas sus experiencias y recursos recursos humanos y espirituales.
Yo veo un paralelismo entre la Anunciación a María y la Oración de Cristo en Getsemanínos dice Kanbei y no creo que sea exageración. Creo que pesaba sobre María toda la historia humana de excusas, sordera y desobediencia a la Palabra, todas las peleas de Dios para acercarse a nosotros y todas nuestras resistencias a esta invitación divina.
Parafraseando a Kanbei, podemos decir que nuestro arcángel no sólo anuncia, sino que conforta como el de Getsemaní (Lc. 22,43). Apurada tenía que ver el ángel a María, que al final de los finales de las explicaciones, ha de salir con la última exclamación que nos queda ante el más incomprensible Misterio: "Para Dios nada hay imposible".
¿Qué podremos saber nosotros de luces, sombras, angustias, decisiones del corazón humano, del corazón de María?. Pero el destello de las palabras de la Virgen que brotaron de este tenebroso misterio, pone de una vez para siempre por encima de todo el vacilar y caer en el largo peregrinar humano, la gracia y hermosura divinas que la Palabra imprimió en el hombre y la mujer.
"Hágase en mí según tu Palabra". La Palabra omnipotente se hace consentimiento de María. La esclava se convierte en campo abierto para las maravillas que su Señor se propone realizar. Y para que la podamos aclamar con todas las generaciones Bienaventurada, como cumplido Abraham.
Palabras y corazón de María que resultan un modelo acabado, no sólo para imitar, sino sobretodo en el que participar para nuestra transformación en enviados a cristianizar tanto la comunidad eclesial, como nuestra desbocada sociedad.
Lo dejamos para otra ocasión, que ya me he alargado mucho.
No es el pan lo que da Vida al hombre
Muchas veces como dice Jordi estámos mejor dispuestos a tener a Dios bastante alejado de nosotros, porque tendemos a verlo como un obstáculo para nuestra autoafirmación o nuestra libertad. Muchos incluso vieron a Cristo y desearon no haberlo visto nunca, ya que ante Cristo no hay medias tintas: Cristo nos pone frente a la opción radical de vida, frente a esa especie de abismo en el cuál nuestro único sostén es Dios. Dios no admite "nadar y guardar la ropa".
Todos estamos efectivamente "involucrados en el hágase y en la Palabra", Palabra que como en el caso de María debe fructificar en nuestro interior, nutrirse de nuestro propio ser entregado a ella, para transformarse en vida. En María vemos el ejemplo magistral de aquella que a través de la meditación y la oración, dejó fructificar la Palabra, para transformarse esta en la Vida. Creo que esto nos previene ante una visión demasiado parcial, tendente exclusivamente hacia el activismo que, aunque ciertamente obra el bien, no hunde sus raíces en la Palabra, sino en las propias capacidades.
María dió un Sí incondicional, a pesar de no comprender aún muchas cosas. La aceptación del corazón es muchas veces previa al entendimiento. Cristo no es una filosofía a la que uno se adhiere más o menos, sino que es una Persona viva que nos interpela, que nos sale al camino ofreciéndose a nosotros para que nosotros le aceptemos y sirvamos, aunque esto muchas veces nos desconcierte. Nos resistimos muchas veces a Dios porque buscamos seguridades en el mundo. Dios nos promete amor, pero a este amor siempre va unido el dolor, y esto nos aterroriza y paraliza muchas veces. Aquí está la prueba radical del amor que sentimos por Dios: ¿estamos dispuestos a lo que sea, sufrir por amor a Dios?.
Dar el Sí como María, en María, es dar el sí a nuestra vocación, es entregarnos sin reservas a Aquel que nos llama, es servir como instrumentos a través de los cuales se manifiesta la acción salvadora de Dios.
Un abrazo.
P.D. Jordi, gracias por lo que has escrito...ha sido muy luminoso.
De largo, nada, Jordi. Te habría leido tres metros en ese estilo sin acordarme ni de respirar. ![]()
Maricruz
Oye Kanbei, al leer tus posts a veces me suscitas la sospecha de que a ver si por insospechados caminos no va a resultar que teníamos algo de hermanos gemelos.
Aunque bien pensado tanpoco debe ser cosa tan infrecuente dentro del entretejido de ETF.
No es el pan lo que da Vida al hombre
jajajaja. Eso que dice Jordi, me trae el recuerdo de algo que dije a Kanbei... hace un tiempo ¿lo recuerdas? en respuesta a la discretísima pregunta de Ariel!
La aceptación del corazón es muchas veces previa al entendimiento. Tal cual Kambei, Tal cual.
Maravillosas las cosas que han venido diciendo. Hay veces en que uno no tiene mucho que comunicar porque se encuentra rumiando o porque no siempre hay qué decir. Mientras tanto me gozo en leerlos.
Un abrazo, Andrea.
Cuando vengas Señor en tu gloria, que podamos acudir a tu encuentro
Jordi,
al menos tenemos el mismo nombre...a mi me sorprende mucho el encontrarme con gente con una sensibilidad tan parecida a la mía, casi como almas gemelas...¿verdad Maricruz?
Como dices, no es muy infrecuente que se den casos así en ETF...aquí he sentido como en pocos sitios un verdadero ambiente de comunión.
Un fuerte abrazo.
P.D. Lo que escribiste ayer me gustó tanto que me sirvió como meditación para esta mañana en el tren.
jejeje!!!Kanbei, a mí que siempre me habían pintado a María con el Niño en los brazos y cabalgando en un burrito a las órdenes de S. José. Mira que me hizo una ilusión tremenda verla arrinconadita y zarandeada entre la multitud del metro de Madrid.
De no ser por tí no sé como el pobre S. José se las habría arreglado...
Un abrazo de comunión.
No es el pan lo que da Vida al hombre
-Ay, linda Nazarena, que hoy no pude pegar ojo en la siesta!
-¿Qué problemas me traerás esta tarde?
-Nada como para que te preocupes, pero es que Maricruz me dijo que se quedó con apetito por lo de tu Anunciación, que quería el post de 3 metros, la exagerada. Mira que a veces son más voraces que el gran profeta Ezequiel, que con un rollo tuvo bastante(Ez.3,3)... y yo ya llevo dos. No serán como los del profeta ni en longitud ni en vitaminas, pero ya temo repetirme!. No es que falte materia, pero habrá que pulir mucho.
-¿Por qué no hablas de tu propia anunciación?
-¿La mía, y el 25 de Marzo nada menos? Es que hay como para que me apedreen...
-¿Tadavía me crees con exclusivas y patentes en cuestión de Anunciaciones? Al pricipio dijiste que el relato de la mía te encantaba. Pues ahora te digo yo que el relato de las vuestras me alegran muchísimo el corazón. Junto con la tuya has podido participar en cientos de anunciaciones... y aun resumiendo puedes alagarte lo tuyo.
......
Les he de confesar que Jordi desde pequeño se encontraba a sus anchas con la Virgen de Montserrat: aunque el niño Jesús es bien pequeñito y la madre Maria muy cariñosa ella, aparece como toda una matrona, que con el mismo cariño también puede darte un tortazo bien dado en cualquir momento que lo considere necesario.
Pero la doncella de Nazaret era algo bien diferente, tan puro, tan amable, tan frágil, que hasta para asomarme a la verja del jardín de su casa, era necesario un pase celestial. Dirán que S. Lucas el evangelista fue médico; a mí personalmente me dió más bien la impresión de que había tomado cursos de lucha libre, pues un día merodeando yo por las calles de Nazaret, me agarró por la cabellera, me hizo atravesar el jardín de la Virgen sin pararse en pases, fuentes o rosales, y no paramos hasta el mismo oratorio de María. Era más austero de lo que me había imaginado, pero inundado de una luz que ya vi enseguida que no era para mí: apareció un arcángel y yo ya no veía cosa, no sé si desmayado o no. Pero lo que oí era inefable, como para plasmarse en evangelio.
No sé cuanto tiempo había pasado, pero no estaban ya ni el arcángel ni Lucas, sino sola María que me levantó. Todavía resonaba en mis oídos “Hágase en mí... Palabra”.
Hasta la misma Maria sin dejar de ser la doncella de antes, parecía más Señora.
-Ahora vamos a tu casa Jordi y me cuentas tu anunciación.
-¿Cómo os lo podría negar después de lo que me mostraste, Madre pura? Pero estáis preparada para tanto susto, que mi morada no es vuestro oratorio angélico. Mirad que hay un rato de selva y ruina... No habéis visto nada comparable en Nazaret.
Estaba yo en un auténtico aprieto, quizás comparable al de una visita angélica. Ya al primer vistazo, pensaba yo, ¿no me dirá: “poco se notan las anunciaciones, hijo”?. La miré al rostro, todo preocupado, y estaba sonriendo con gracia; me resultó evidente que se reía de mis temores. Me dejó entre confuso y confiado.
-No es por nada, pero no lo creo lugar para visitas..., volví a insinuar mecánicamente, porque ya veía que no hacían mella mis protestas.
-¿Que no habita en tu casa la Palabra...?
La dialéctica era de hierro, a pesar de ser tan jovencita y tierna. Se hacía amar hasta contradiciéndote y es que además te decía la verdad. Sin embargo yo tampoco me rendía:
-Mira, María virgen, no pienses en los palacios de marfil donde alojas tú la Palabra. Que lo mío se parece más bien a un establo...
¿Creeréis que la impresioné? Qué va, ni lo más mínimo. Se quedó tranquilamente pensativa un rato y exclamó:
-Nunca me había detenido en ello, pero bien pensado no deja de ser una Idea. Mira, a veces entro en el establo de la casa de Tadeo, y el burro es bien agradecido cuando le das una zanahoria, aunque todo lo mundo diga que es un cabezón; y la vaca, de tanto rumiar con la boca, ojos y cabeza, se ha convertido en una criatura pequeña, a pesar de tanto músculo y cuerno amenazante...Uhm, la Palabra en un pesebre bien calentito... no deja de ser una Idea bien original y bonita...
Yo estaba por añadir que mi pesebre no estaba calentito y además olía mal, pero lo dejé correr porque ya vi que la visita era inevitable, y además me había insinuado que estaba preparando otro viaje urgente y más largo a la montaña de judea, para ayudar a una tía anciana...
Dejé ya de pensar y resistir y nos pusimos en camino. La tarde era fresca.
No es el pan lo que da vida al hombre